jueves 24/6/21

Dos tercios es el doble de un tercio

El Partido Popular ha conseguido ganar las elecciones, pero sigue teniendo muy difícil gobernar.

rajoy

Rajoy no consiguió gobernar después de las elecciones de diciembre y creo que tampoco "debe" conseguirlo ahora

Una vez más el Partido Popular ha conseguido imponer su mensaje en la noche electoral. Mariano Rajoy volvió a ser el último en comparecer ante los españoles, salir al balcón dando saltitos de euforia y en medio de una exaltante manifestación partidaria proclamar su triunfo y  repetir lo mismo que en la noche del 20 de Diciembre de 2015. "Tengo derecho a gobernar".

Las dirigidas y manipuladas encuestas de las 8 de la tarde que auguraban un triunfo de la izquierda y una debacle del Partido Popular una vez más no se habían cumplido. La operación para ir viendo cómo la realidad de los votos iba mermando uno a uno los diputados del PSOE, (Desde 96 a 85) había salido perfecta y como una gota malaya había ido golpeando la frente de los ciudadanos de izquierdas que así iban interiorizando su derrota. 

Mariano Rajoy no consiguió gobernar después de las elecciones de diciembre y en mi opinión, creo que tampoco "debe" conseguirlo ahora.

Para ello basta con una cosa. Simplemente que el Partido Socialista Obrero Español, mantenga su palabra y diga lo mismo que ha dicho en los meses precedentes y en la campaña electoral.

Que ni por activa ni por pasiva va a dejar gobernar al Partido Popular. Esto significa votar en contra de la investidura de Rajoy en los sucesivos intentos que haga.

Por las primeras declaraciones de los líderes políticos del PSOE, Ciudadanos, Pnv, CDC, ERC da la sensación de que todo sigue igual. Las condiciones que plantean difícilmente serán aceptadas por el Partido Popular.

La otra opción posible políticamente de aunar a Ciudadanos con el Partido Nacionalista Vasco y luego "comprar" algunos votos periféricos es más un buen deseo, que como ha manifestado el presidente del PNV Ortuzar, ve "muy, muy difícil".

Los únicos que han desentonado y han redoblado sus "exigencias" de dejar gobernar el PP son una pareja de dirigentes territoriales del PSOE, que sin esperar con la necesaria prudencia y sensatez a una reflexión colectiva de un partido, que ha demostrado una vez más sigue siendo una fuerza decisiva en el panorama político español, se han lanzado a "marcar la agenda" a Pedro Sánchez. 

Las amenazas que estos dirigentes están lanzando de romper la disciplina del PSOE en la votación de investidura e incluso de que alguno de sus diputados no asista al pleno, no son de recibo. No se está diciendo públicamente, pero sí se deja caer en privado. Mal futuro les espera si siguen por esa vía.

Vivimos en un espejismo. No se han producido grandes cambios en la realidad política española después de estas elecciones. Todo sigue "prácticamente" igual que después del 20 D.

Por mucho que torturemos los números para que digan lo que queremos oír el dato objetivo es que PP y Ciudadanos no tienen 176 diputados para nombrar Presidente y que PSOE  y Unidos Podemos tampoco. Estos últimos, no pueden volver a plantear la posibilidad de un gobierno de izquierdas o "a la valenciana" como gustaban decir porque los números no dan.

¿Y en votos? Las afamadas y tan perjudiciales redes sociales se han llenado de insultos a los ciudadanos españoles por volver a a dar su apoyo al PP... unos poquitos más (No llega a un 10% de su propio voto) que provienen en gran medida de los 376.677 votos perdidos por Ciudadanos; 100.000 de los 150.000 que le quedaban a UPyD, aquel novedoso y personalista partido aupado por la prensa y las televisiones hace muy poco tiempo, y que ahora ha desaparecido.

Algún avispado que sabe sumar tronará!! Faltan 200.000 votos más!! Y tiene razón. La excelente campaña llevada a cabo por el Partido Popular y sus apoyos mediáticos con la amenaza de que nos iban a gobernar los esbirros a sueldo de Venezuela e Irán, ha tenido su efecto. Eso ha movilizado, con la ayuda de algún socialista, a mover el voto anticomunista, el voto de odio a los rojos que todavía exalta a la extrema derecha de nuestro país. La única opción para evitar que socialistas y comunistas gobernaran, era votar PP. Ese mensaje ha calado en un sector de la población.

En un gesto que demuestra poca habilidad política, Albert Rivera, después de sentarse a negociar con Podemos la posibilidad de un gobierno o una investidura de Pedro Sánchez, se va a Venezuela en plena campaña electoral y convierte a ese país en el centro de su estrategia política, poniendo en bandeja al Partido Popular los argumentos para atacarle y robarle más de un 10% de su voto. 376.677 votos menos le han costado 8 diputados.  

El PSOE ha perdido el 1,91 % de su voto en el 20-D. 105.984 votos menos, que le ha supuesto perder 5 diputados. ¿Sorprendente no?

La máxima preocupación del PSOE debe ser profundizar en el análisis de porqué habiendo perdido los dos partidos de sus flancos casi un millón y medio de votos no ha sido capaz de presentar una oferta atractiva para evitar que se fueran a la abstención o al Partido Popular.

Si es capaz de realizar una reflexión serena y no en clave de confrontación interna (que parece ya estar servida), será capaz de remontar estos resultados adversos. Si no es así seguirá presente el riesgo de desaparición o de pasar a ser tercera fuerza que muchos daban ya por segura en estas elecciones.

Unidos Podemos ha perdido 1.062.704 votos sobre la suma de IU, Podemos y Confluencias el 20 D. y no ha perdido ni un sólo escaño. El 17,38% de su voto. ¿Curioso no?

Habrá que dar tiempo a que realicen su reflexión interna. 

En resumen excepto la "desaparición" de más de un millón de votos de UP que se han ido a la abstención y el trasvase de votos de Ciudadanos al Partido Popular, dentro del bloque moderado, no hay cambios significativos en el comportamiento de los votantes españoles.

Por ello nada de descalificaciones genéricas a "los españoles que votan a la corrupción" o de crear mala conciencia a todos los votantes porque algunos poquitos más "votan a quien les roban" o tonterías de ese calado.

El electorado en líneas generales se ha comportado igual que el 20-D con pequeñas variaciones. En números redondos 8 millones han votado Rajoy, (1/3), 16 millones han votado en contra de Rajoy (2/3).

Por todo ello el Partido Popular ha mejorado sus resultados pero está muy lejos de haber conseguido un vuelco incuestionable que le garantice la Presidencia  del gobierno.

Va a tener que sudar mucho la camiseta, negociar, transigir y trabajar si quiere evitar unas terceras elecciones. Y ya hemos comprobado que Rajoy no es de mucho trabajar. Ahora parece que le entran las prisas y quiere dejar todo resuelto para irse tranquilo de vacaciones. Hay que recordarle que las prisas no son buenas consejeras y menos en una negociación.

La exigencia de los mismos grupos de comunicación (no diré su nombre para no hacerles publicidad) que defendieron después del 20-D que Pedro Sánchez debía dejar gobernar al Partido Popular y que han hecho una campaña constante contra el Partido Socialista (encuestas incluidas) han vuelto a exigir desde el primer día que dé un paso atrás y que deje que continúen las políticas de austeridad, de recortes, de privatizaciones y de precariedad laboral que caracterizan al Partido Popular.

Por favor no escuchen esos cantos de sirena que les llevan al precipicio.

Que intente Rajoy ser Presidente, le toca,  pero que cada uno esté en su sitio y recuerden algo tan simple como que dos tercios, es el doble de un tercio.

Después ya se verá.

Dos tercios es el doble de un tercio