lunes 8/3/21

Aportaciones de la Teoría Sociológica de la Resonancia a la pandemia por coronavirus

corona

Hartmut  Rosa  desarrolló en su libro “Alienation and Acceleration. Towards a Critical Theory of Late Modern Temporality”  Ed. Malmö,  NSU  Press 2010, un nueva teoría sociológica, la resonancia, como una diferente abordaje sociológico de la relación con el mundo. El punto  de  partida   lo constituye  el  diagnóstico  de  la modernidad, en concreto el tema de la aceleración social. Para Rosa este tema se merece un lugar central en la comprensión y la crítica de la modernidad.

Haciéndose valer de las siguientes palabras de Thomas H. Eriksen nos dice: “Modernidad es velocidad”. El resultado de esta aceleración es que nos sentimos obligados a hacer cada vez más en menos tiempo. Este fenómeno no sólo se manifiesta en muchas áreas vivenciales de las sociedades  actuales,  sino  que  se  impone  sobre  los individuos  como  una  extraña  fuerza  coactiva  que  provoca  “patologías sociales”. y esto perturba todo intento de vivir una “vida buena”, entendida esta “vida buena”, como consumismo salvaje, según Rosa.

Junto a la aceleración social de la modernidad, Rosa quiere derivar su teoría crítica de las experiencias alienantes a que los actores sociales hacen en sus vidas cotidianas. experiencias alienantes, a las que cada vez más personas se encuentran expuestas y son: la de la fugacidad del tiempo y la de la coacción de las fechas, en las que cumplir objetivos para poder tener la “vida buena”.

Rosa habla de un totalitarismo de la aceleración. Para Rosa el totalitarismo aceleratorio es todavía más coactivo que aquellos totalitarismos que encontramos en momentos anteriores de la historia: “Ni siquiera las dictaduras políticas más brutales han llegado a tanto”. Para Rosa la condición que origina las experiencias de la alienación en la modernidad tardía remiten, en última instancia, a la aceleración social.

La tesis de Rosa es la siguiente: bajo el dominio de la modernidad tardía es sobre todo la temporalidad específica de la aceleración la que socava las pretensiones de todos los seres humanos de vivir una “vida buena”, frente a esta otra manera, la que este autor recomienda, de poder entrar en “resonancia” con el mundo.

¿Cuales son los ejes de la Resonancia para una nueva y mejor relación con el mundo y por tanto pasar de la “buena vida” a intentar alcanzar la felicidad en nuestra vida?. En primer lugar resalto dos de los ejes horizontales: La familia, y la política, La resonancia posee además otros dos ejes: los diagonales y los verticales. (Para más detalles consultar mi artículo en Nueva Tribuna, La Resonancia frente a la resiliencia: otra forma de relacionarse con el mundo).

La Resonancia nos ayudará, por tanto, a desarrollar lo único  que nos puede sacar de esta especie de “estupidez humana”, según Rosa, que es la alineación, alimentada sin duda por la globalización de nuestro tiempo.

Si seguimos esta teoría de la resonancia sociológica, es evidente que esta pandemia tiene mucho que ver con la globalización de nuestro tiempo, alimentada por la alineación. En este marco sociológico, ¿como podemos encuadrar la pandemia el coronavirus que padecemos en la actualidad?

Quiero aquí destacar en el eje horizontal de esta teoría, la política. La política en el sentido de cuando los ciudadanos se constituyen a sí mismo como los autores de las normas y leyes que obligan, y no solo en destinatarios de las mismas. Experimentan el orden político-administrativo, no como algo que hacen otros, sino como una zona de resonancia civíco-social. Seguramente, una vez pasada esta pandemia, deberíamos tender según esta teoría, a ese logro.

En el eje diagonal de esta teoría resaltaría la resonancia del trabajo. Consiste básicamente en hacer nuestra tarea   bien, sin más, esto se convierte en un impulso duradero y básico. En términos más coloquiales diríamos que debemos huir de la chapuza en cualquier trabajo. Creo que en esta pandemia, la resonancia del trabajo en nuestros sanitarios, muestra un claro ejemplo a seguir por otros colectivos.

Dentro del eje vertical de esta teoría resaltaría dos conceptos. La resonancia de las creencias religiosas en abstracto, sin vinculación directa a ningún ideario, puede comprenderse como la idea, formada por prácticas y ritos, de que hay un algo responsivo, amable y comprensivo. Las creencias religiosas son una forma específica de amor y sentido, relación que promete garantizar que la forma original y fundamental de la existencia sea una relación de resonancia y no de alineación. Sin duda a las personas con algún tipo de creencia, tanto en abstracto como en lo concreto, les habrá sido más llevadera esta pandemia en el plano espiritual.

Otro eje vertical de la resonancia es lo que se ha llamado el manto de la historia. La resonancia de la historia, consiste en concebirla como aquello que ocurre a un colectivo, algo con carácter universal, no local. La historia se convierte en un espacio de resonancia donde el pasado y el futuro entran en un dialogo en el presente, donde el pasado se vuelve vivo y perceptible. Cuando el pasado y el futuro están uno junto a otro sin vinculación alguna en el presente, el individuo y la sociedad experimentan una marcada sensación de melancolía. 

Por tanto, aprendamos a raíz de la vivencia sociológica de esta pandemia, tan desoladora, aquello que dijo el filósofo español Jorge Agustín Ruíz de Santayana: “Quién olvida su historia está condenado a repetirla”.  La frase invita a que toda generación del futuro debe ser educada a través de la historia, porque el que deja atrás el pasado, y por tanto no aprende de ello para el presente, tiene altas probabilidades de volverla a repetirlo. Este ha sido un mensaje que se nos ha presentado desde la existencia del hombre, pero siempre se cae en el mismo error de creer que se puede continuar sin aprender del pasado y esto nos ha llevado en buena parte a donde estamos ahora una, “patología vírica”, pero también, según la teoría de la resonancia sociológica, una “patología social”.

Aportaciones de la Teoría Sociológica de la Resonancia a la pandemia por coronavirus