jueves 13/5/21
MUJERES EN EL ARTE

Lavinia Fontana, una pintora barroca

Aunque fue una de las pintoras más importantes de su época, muchas de sus obras fueron atribuidas a otros artistas.
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Fue una de las pintoras más importantes de su época. Dirigió su propio taller y fue pintora oficial de la corte del papa Clemente VIII. El catálogo de su obra es bastante extenso, se tiene constancia de 135 obras suyas, aunque sólo se conservan 32 fechadas y firmadas.

Lavinia Fontana, nace en el año 1552 en la ciudad Bolonia, en la que se desarrolla un gran ambiente cultural. Prueba de ello es la construcción de la primera universidad del mundo. Es una ciudad que destaca por su progresismo, de hecho, la Universidad de Bolonia fue la primera en aceptar a mujeres para que cursaran sus estudios.

Al margen del talento, en aquella época histórica, la mujer además de su talento también debía entonces ser virtuosa conforme a las convenciones del momento y sugerir respetabilidad si pretendía desarrollar una profesión propia fuera del ámbito doméstico.

Lavinia procedía de una familia no noble, pero sí reconocida en el ámbito aristocrático e intelectual de Bolonia. No se sabe qué tipo de educación recibió. Es probable que su formación estuviera acorde a las recomendaciones de Castiglione y a las ambiciones paternas, patentes en la misma elección de su nombre.

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La Sagrada familia, 1570.

Lavinia era el nombre de una matrona virtuosa de la Roma clásica que murió en defensa de su castidad. Se sabe que la casa familiar se convirtió en lugar de encuentro de personalidades de la Iglesia, las letras, la ciencia y la Universidad de Bolonia.

Su padre fue el pintor Próspero Fontana, que pertenecía a la escuela de Bolonia, donde aprendió el oficio de pintor. El estilo de Lavinia fue muy cercano al manierismo tardío que practicaba su padre. Ya desde muy joven se hizo un nombre como pintora de pequeñas obras de gabinete, principalmente retratos.

La actividad pictórica de su padre empezó a disminuir a partir del año 1560, coincidiendo con la muerte de uno de sus mayores benefactores, el Papa Julio III. Fue entonces cuando decidió potenciar la formación artística de su hija.

Lavinia ya tenía una gran capacidad artística pues a los trece años de edad ya generaba una parte importante de los ingresos de la familia.

Lavinia aludía con frecuencia a Sofonisba Anguissola de forma directa; es el caso de su “Autorretrato tocando la espineta”, cuyos elementos fundamentales remiten al Autorretrato de aquella en la colección Spencer.

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Lavinia Fontana. La Sagrada Familia”. Gëmaldegalerie, Dresde

Hay que recordar que Anguissola representaba en esas fechas el modelo de dama de la pintura, al que Lavinia seguiría añadiendo notas propias. Si Amilcare Anguissola vio en el talento de su hija una oportunidad para el bienestar de la familia, Próspero también encontró en el de la suya un medio para prolongar la vida de su taller y del sustento familiar.

Se cree que su aprendizaje inicial transcurriera en el hogar, pues sus primeros trabajos conocidos se fechan en los años setenta. Son pequeñas obras devocionales, empleando mucho la tabla o cobre, que le servían como ensayos compositivos. Introduce en ellos los que serán rasgos de su pintura, los contrastes lumínicos, colores saturados, notas de arqueologías y paisajes.

Del inicio de esa década de los años de 1570, data su “Sagrada Familia” que es definida por toques menudos. Siempre interesaron a Lavinia los detalles. La huella de su padre Próspero es decisiva, por ser su fuente de inspiración directa o por repetir modelos y colorido, en algún cuadro es posible el trabajo conjunto de los dos.

Carlo Cesare Malvasia al hablar de Lavinia Fontana en el año 1678, plantea que, a pesar de su fama y su reputación en Bolonia, no cayó en la soberbia sino que se mostraba humilde. Contrajo matrimonio, además, con un hombre acomodado, Giovanni Paolo Zappi, hijo único de una familia enriquecida de comerciantes que intentó, sin éxito, formarse en el taller de Lavinia.

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Lavinia Fontana. Retrato de Constanza Alidosi”, 1595.
National Museum of Women in the Arts, Washington

Después de casarse, Lavinia continuó desarrollando una activa carrera basada en la producción de retratos y composiciones religiosas. Con los primeros logró fortuna entre la sociedad boloñesa y romana. Malvasia comparó su éxito con el de Van Dyck o Justus Sustermans.

La mayoría de las mujeres que en esta época se dedicaron a la pintura, aprendieron con sus padres. Muchas se casaron con otro pintor del mismo taller, lo que facilitaba que pudieran seguir dedicadas a ese trabajo. Es el caso de Fontana que se casó en el año 1577, con veinticinco años, con Gian Paolo Zappi.

También era pintor del taller de Prospero Fontana y miembro de una familia noble. Tuvo once hijos con él. Siguió pintando durante su matrimonio para ayudar a la familia mientras su esposo se encargaba de la casa y asistía a su mujer como ayudante. Zappi, también ayudaba a su esposa en las labores artísticas, se dice que le ayudaba a realizar el fondo de sus obras.

Solamente le sobrevivieron a su muerte tres hijos. Este es un ejemplo de conciliación familiar, que como vemos se da a finales del siglo XVI e inicios del siglo XVIII.

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Lavinia Fontana. Marte y Venus”, 1600-1610. Fundación Casa de Alba.

Tras la muerte de su padre en el año 1603, se muda permanentemente a Roma. Aquí fue elegida pintora oficial de la corte del Papa Clemente VIII. También obtuvo el mecenazgo de los Boncompagni. Fue elegida como miembro de la Academía di San Luca. Con la muerte del papa Clemente VIII en el año 1605, fue designada retratista de la corte del Papa Paulo V.

Lavinia Fontana consiguió una fortuna que utilizó en obtener una gran colección de antigüedades. Hasta su muerte en Roma en el año 1614, Fontana recibió varios reconocimientos. Se acuñó una medalla en su honor realizada por el escultor Felipe Antonio Casoni en el año 1611, en la que se le representa de perfil por el anverso, y de frente a su caballete en el reverso.

SU OBRA

Lavinia Fontana, fue una de las artistas femeninas más reconocidas en el Renacimiento junto a Sofonisba Anguissola. Se puede apreciar la influencia de la pintora de Cremona, en su gusto por los detalles y su excelente técnica a la hora de recrear joyas y tejidos.

Trabajaron en el mismo contexto, como cualquier pintor masculino, aceptando encargos de particulares y viviendo de sus ingresos como artistas. Su producción es la mayor de una mujer antes del siglo XVIII.

Se observa, claramente, la influencia de su padre en las primeras obras, desarrollando un arte religioso claro, directo y fácil. Fue educada rodeada de grandes artistas como Ludovico Carraci del que también tuvo influencia, utilizando colores fuertes que eran característicos de la escuela veneciana. Gracias a ello, pudo desarrollar un estilo propio.

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Retrato de “Antonietta Gonsalvus”. 1675. Museo du Chateau de Blois

Adquirió gran fama en Bolonia, y debido a esto se extendió por toda Italia. Como su padre, Fontana obtuvo su fama gracias a sus excelentes retratos. Los modelos posan de forma natural en sus retratos y destaca su gran capacidad para pintar la ropa y las joyas.

Gradualmente fue adoptando el estilo clasicista de los Carracci, contemporáneos y protagonistas de la escena artística boloñesa con su academia de postulados clasicistas opuestos tanto al manierismo como al naturalismo de Caravaggio, a quienes se unieron posteriormente, Guido Reni y Domenico Zampieri, con un colorido fuerte casi veneciano. Recibió la influencia de artistas como Correggio y Scipione. Fue admitida en la Academia de Roma.

laviana fontana 6Cabe destacar que Lavinia llegó a pintar desnudos, tanto masculinos como femeninos, en sus pinturas religiosas y mitológicas de gran formato, lo que era excepcional en una pintora. (En la imagen: Moneda acuñada en su honor en el año 1611. Realizada por el escultor Felice Casoni)

Realiza el retrato de la familia Gozzadini en el año 1584, que está considerada una de sus mejores obras. Se trata de un óleo sobre lienzo. Este retrato lo encargó Laodamia Gozzadini, que quiso que se la retratase junto a su familia, resaltando también todas las pertenencias que llevan las mujeres en el cuadro sobre todo joyas y vestidos.

Aparecen las damas en un primer plano que son las dos hermanas Gozzadini y, en un segundo plano aparecen los caballeros, el padre en el centro y los maridos de las hermanas detrás de cada una. Este retrato está expuesto en la Pinacoteca Nacional de Bolonia.

Este cuadro ahondó en las propuestas formales del género en su modalidad sedente, introduciendo complejidad simbólica al incluir dos miembros fallecidos antes de la realización del cuadro. La disposición jerárquica y la gestualidad de cada figura convierten la composición en una suerte de cuadro de altar para el culto de una de las familias más prominentes de Bolonia.

Realiza una de sus obras más importantes en el año 1577. Su autorretrato tocando la espineta. Se encuentra en la Academia di Luca. Se trata de un óleo sobre lienzo.

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Lavinia Fontana. Visita de la reina de Saba al rey Salomón”, hacia 1600. National Gallery of Ireland

También se conserva la pintura del “Cristo con los símbolos de la pasión” del año 1576, es su obra más antigua y se encuentra actualmente en El Paso Museum of Art.

Se le encarga la realización de pinturas sacaras para la iglesia del Palacio Real español en el año 1578, para lo cual se incluían estudios de modelos desnudos algo impensable en una pintora de la época.

Pintó una serie de obras que muestran a Cristo y su familia en ambientes cálidos e íntimos, como su “Sagrada Familia con los santos Margarita y Francisco”. La obra fue tan exitosa que le proporciono otro encargo para la iglesia de Santa Sabina en Roma.

El propio Paleotti es el autor de “Discorso intorno alle immagini sacre e profane” en el año 1582, texto fundamental en torno a las imágenes religiosas elaborado con el consejo de San Carlos Borromeo.

Entre los años 1594 y 1595, realiza una de las obras más curiosa de su colección. Es el retrato de “Antonietta Gonsalvus”, que se encuentra en el Museo del Chateau de Blois. El retrato es una niña, de once años, cubierta de pelo debido a que padecía una enfermedad, hiertricosis Lanuginosa Congénita, heredada de su padre Petrus Gonsalvus. En la pintura, Lavinia logró mostrar el espíritu pueril e inocente de la niña detrás de la imagen tipo licántropo.

Realiza la pintura “Minerva vistiéndose”, muestra de los temas mitológicos a los que también se dedicó. Podemos encontrar esta obra en la Galería Borghese en Roma.

Lavinia Fontana pintaba “La Virgen del Silencio” en el año 1589, obra relacionada con el Monasterio de El Escorial, que le sirvió para consolidar la notoriedad con la que ya contaba como pintora.

Destaca por su composición para atraer al creyente y hacer amable una escena que representaba la prefiguración del sacrificio y la muerte de Cristo. Esta pintura contó con derivaciones en nuestro país. Se notan influencias de Rafael y Sebastiano del Piombo, pero también de las enseñanzas de Próspero Fontana y las recomendaciones de Paleotti.

No se conoce como se produjo dicho encargo, pero no resulta extraño que recayese en una artista de Bolonia, porque la corte española contaba con lazos estrechos con esa ciudad. Allí se había desarrollado ampliamente una corriente artística contrarreformista, en buena medida gracias al impulso del cardenal Paleotti, decisivo en la imposición de los principios del concilio de Trento.

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Lavinia Fontana. Familia Gozzadini”. Pinacoteca Nazionale di Bologna

Se consideraba a los artistas predicadores del pueblo, responsables de que las imágenes fueran vehículos de fe capaces de conmover. Sería un tratado fundamental, sobre todo para los pintores boloñeses, que evolucionaron desde el clasicismo manierista propio de la primera mitad del siglo XVI hasta fórmulas naturalistas como las de los Carraci o Guido Reni.

Los cuadros de Lavinia se basan en esa transición que alejó a la pintura de sofisticaciones compositivas en favor de la claridad narrativa y de la sugestión de emociones. Sobre ella escribió Andrés Ximénez, autor de una de las mejores descripciones de El Escorial:

“Fue hija de Próspero Fontana, pintor famoso en Bolonia, de quien aprendió el arte con perfección: fueron sus pinturas celebradas por su estilo apacible y blando; y por la especialidad de ser mujer y haberse elevado sobre el curso regular de todas, que solo tienen por materia propia de sus dedos y manos la lana y lino, como lo insinúa Salomón. En la Iglesia Antigua de esta Casa hay una pintura suya muy delicada y vistosa, de nuestra Señora, San Juan, San Joseph y el Niño dormido sobre unas almohadas, y la Virgen levanta un lienzo con mucha gracia para mostrarle: es Quadro de buena invención y gusto.

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“Autorretrato de Lavinia tocando la spineta”

Para sus efigies sedentes retomó las fórmulas y los atrezos teatrales de Passerotti, notable retratista boloñés conocido por sus perspectivas, que prolongaban el escenario de las representaciones mediante un vano abierto al fondo, artificio que introducía juegos lumínicos y volúmenes que contrastaban con los perfiles de las siluetas del retratado.

Ese recurso lo vemos en el propio “Autorretrato tocando la espineta”, pero también, y con más pericia, en el “Retrato de caballero (Senador Orsini)” o el de Constanza Alidosi, datado hacia el año 1595. Ella era una de las damas más aclamadas de Bolonia y su figura se dispone en escorzo, en una suerte de reposo activo. Destaca la complejidad del fondo y el alarde indumentario, las numerosas joyas, flores y la presencia del perrito faldero presente en numerosos retratos de damas.

Hemos de fijarnos también en las telas de “La visita de la reina de Saba al rey Salomón” es una tela en forma de friso de retratos de las damas aristocráticas de Bolonia, exhibición de boato ante la visita de Vincenzo Gonzaga y Eleonora de Medici.

Desde los ochenta se encontraba ya sumida en la ejecución de cuadros de altar de tamaño considerable. En sus ya cuarenta años de carrera, pudo realizar algo más de veinte, incluyendo algunos realizados en Roma.

Lavinia y su familia se traslada de forma permanente a Roma en el año 1603 por invitación del papa Clemente VII, quien la distinguirá como pintora oficial de su Corte, y obteniendo allí el mecenazgo de los Buoncampagni.

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Retrato de Bianca degli Utili Maselli y sus hijos.

Su primer encargo importante fue una pintura de gran formato para el altar de la Basílica de San Paolo Fuori le Mura, que lamentablemente un incendio destruyó en el año 1823. En Roma, el papa Paolo V en persona estuvo entre sus modelos.

El número de cuadros realizado puede parecer pequeño en relación con los encargos que recibieron otros pintores de su generación, pero es un enorme logro para una pintora que, además, se adentró en terrenos hasta entonces inhóspitos para una mujer, como el de la pintura mitológica al requerir la inclusión de desnudos. Algunas de sus composiciones, incluso, desafían los límites de lo erótico.

En el año 1611, tres años antes de la muerte de la artista, Felice Antonio Casoni acuñó en Roma una medalla celebrando su fama.

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Retrato del Papa Gregorio XIII.

En la de Lavinia vemos su efigie en el anverso, en el reverso, se subrayaba su dedicación a través de una personificación de la pintura, con los atributos y símbolos mencionados por Cesare Ripa en su Iconología y un verso de Petrarca “Por ti un estado jubiloso se mantiene”.

Lavinia murió en Roma el once de agosto del año 1614. Como ha sucedido con otras pintoras, muchas de sus obras fueron erróneamente atribuidas a otros pintores, en el caso de Lavinia, a Guido Carracci.


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