jueves 13/5/21

Le Pen sonríe mientras la derecha francesa elige candidato

francia

La derecha francesa intenta seleccionar al mejor candidato para competir con Marine Le Pen y el chauvinismo xenófobo y proteccionista con profundas raíces fascistas que caracterizan a su partido, el Frente Nacional

Falta todavía medio año para las elecciones presidenciales en Francia. Un plazo demasiado largo en los tiempos que corren para hacer algún tipo de previsión racional sobre lo que puede pasar de aquí a mayo de 2017.

En apariencia, la derecha francesa elige en votaciones primarias entre el muy reaccionario Fillon y el muy derechista Juppé. Busca al mejor candidato para ganar el próximo mes de mayo la presidencia de la República. Los más de 4 millones de votantes inscritos dieron el pasado domingo, 20 de noviembre, una holgada e imprevista victoria a Fillon (44,1%), seguido a bastante distancia por Juppé (28,6%) y por Sarkozy (20,6%) que queda fuera de la carrera y, de paso, de la vida política francesa. Otra sorpresa inesperada. El próximo domingo 27 de noviembre se celebrará la segunda y definitiva ronda de estas primarias. Fillon tiene bastantes posibilidades de convertirse en el candidato de la derecha francesa, pero no hay que darlo por hecho.

Juppé sigue en la competición, porque sigue considerando que es el mejor candidato para obtener el respaldo del voto democrático dispuesto a cerrar la vía que llevaría al abismo que supondría la victoria de Le Pen, alentada por los mismos vientos y miedos que han dado la victoria a los partidarios del Brexit y a Trump. Vientos y miedos (islamofobia, inmigración, pérdida de soberanía, elites corruptas y egoístas, degradación moral…) que se asientan en una realidad distorsionada por interesados prejuicios y que pueden deparar nuevas y desagradables sorpresas a corto plazo: el próximo 4 de diciembre, con la repetición de las elecciones presidenciales en Austria y un referéndum de reforma constitucional en Italia que pueden acabar ampliando el espacio político de la extrema derecha xenófoba y antieuropeísta; en marzo, con las elecciones generales en Holanda, donde los sondeos de opinión sitúan a la extrema derecha como primera fuerza política, con una cuarta parte de los votos, aún lejos de la mayoría absoluta pero no tan lejos de participar o influir en un futuro gobierno derechista.   

Conviene no olvidar que uno de los factores que pueden haber pesado más en la reciente victoria de Trump frente a Clinton ha sido la actitud de una parte reducida pero significativa de los partidarios del progresista Sanders en las primarias del Partido Demócrata. Entre un 12 y un 18% de los votantes de Sanders en los distritos en los que éste alcanzó mejores resultados prefirieron votar a Trump. Y entre el 25 y el 40%, según distritos, se abstuvieron (https://russeurope.hypotheses.org/5417), incapaces de tragarse el sapo de votar a Clinton, a la que identificaban como la genuina representante de unas elites corruptas, dispuestas a seguir mintiendo y perjudicando a la mayoría en beneficio propio. Es altamente improbable que Fillon y su profundamente reaccionario programa electoral, avalado por la gran patronal en materia económica y por la parte más reaccionaria del catolicismo francés en materia moral, puedan lograr en la disputa decisiva frente a Le Pen el apoyo de la izquierda francesa e, incluso, del centro republicano, democrático y laico. Juppé tampoco lo asegura, pero tendría alguna opción.  

En realidad, la derecha francesa intenta seleccionar al mejor candidato para competir con Marine Le Pen y el chauvinismo xenófobo y proteccionista con profundas raíces fascistas que caracterizan a su partido, el Frente Nacional (FN). El notable esfuerzo de maquillaje y aggiornamento de su discurso, realizado en los dos últimos años para afrontar unas elecciones cruciales para Francia y el futuro de la Unión Europea, ha situado al FN muy cerca de la victoria electoral. ¿Hacen falta más datos para que los líderes europeos reaccionen y hagan de una vez los cambios institucionales y de política económica que son imprescindibles? Es hora también de que las fuerzas progresistas y de izquierdas del Estado español dejen de mirarse el ombligo y propongan y exijan los cambios que necesitan las instituciones y políticas europeas para que el proyecto europeo demuestre su utilidad para mejorar y proteger las condiciones de vida de la mayoría social y consiga recuperar la simpatía y el apoyo de la ciudadanía. En el tablero europeo se van a jugar partidas decisivas en los próximos meses y años y se tienen que resolver algunos de los problemas claves que padece la economía española.

Los posibles candidatos del Partido Socialista (PS), dividido y triturado por las erráticas y antipopulares políticas aplicadas durante el mandato del desprestigiado Hollande, tienen muy pocas posibilidades de hacer creíble cualquier propósito de enmienda o hacer frente a la derecha y al desafío radicalmente antieuropeísta y xenófobo que representa Le Pen. Por su parte, las diferentes propuestas alternativas situadas a la izquierda del PS no tienen ninguna oportunidad de llegar a la segunda ronda de las presidenciales y competir con Le Pen. Así de mal están las cosas en la izquierda francesa. En parte, por deficiencias y errores propios; en parte, por lo que parece una irreprimible tendencia, que también afecta a la izquierda española, a la ensoñación y el autoengaño.      

La derecha francesa ha mostrado músculo y arrojo. La izquierda francesa no sabe cómo afrontar la marea derechista que se le viene encima. Le Pen sonríe y espera, sabe que el viento sopla a su favor.

Fillon se presenta como heredero de las ideas y políticas de Thatcher. Puede que acabe siendo el monosabio que ayude a montar y sujete el caballo de una Marine Le Pen dispuesta a aplicar el castigo que tiene reservado para el proyecto de integración europea y los valores democráticos, laicos, solidarios y progresistas que lo inspiraron. Las políticas de austeridad impuestas y las incoherencias institucionales de la UE han puesto esos valores al borde de la extinción. Ahora, las fuerzas derechistas van a intentar darles el golpe de gracia. Toca reforzar la resistencia y precisar experiencias de amplia unidad de las fuerzas progresistas que señalen vías de salida alternativas que sean practicables.      

Le Pen sonríe mientras la derecha francesa elige candidato