miércoles 19/5/21

Unión económica europea: plus ultra

NUEVATRIBUNA.ES - 22.1.2010El archireproducido –en la prensa conservadora española, sobre todo- comentario editorial del Financial Times que criticaba con particular dureza el programa de la Presidencia Española de la UE nada más comenzar su semestre está teniendo, paradójicamente, tantas consecuencias positivas que, a fin de cuentas, deberíamos agradecer al rotativo británico haberlo publicado porque ha servido para subrayar
NUEVATRIBUNA.ES - 22.1.2010

El archireproducido –en la prensa conservadora española, sobre todo- comentario editorial del Financial Times que criticaba con particular dureza el programa de la Presidencia Española de la UE nada más comenzar su semestre está teniendo, paradójicamente, tantas consecuencias positivas que, a fin de cuentas, deberíamos agradecer al rotativo británico haberlo publicado porque ha servido para subrayar dónde está lo realmente importante de lo que nuestro país pretende al frente del Consejo de la Unión. Me explico.

El quid de la cuestión, en esta Europa de 2010, estriba en si estamos decididos a ir más allá de lo que tenemos, traspasando fronteras virtuales que se habían convertido en tabús intocables o en dogmas irrebatibles, empezando por ese que, repetido hasta la saciedad, la crisis económica y financiera se ha encargado de poner directamente en cuestión: la unión económica estaba prácticamente culminada con la entrada en vigor del euro y solo podía entenderse como tal al conjunto formado por la moneda, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, el mercado único y la coordinación abierta en lo social que hemos conocido como Estrategia de Lisboa, aderezado todo ello con un presupuesto comunitario que alcanza a duras penas el 1 % del PIB de la UE.

Pero la crisis, la emergencia en la globalización de nuevas potencias, el retraso europeo en I+D+i, la caída de del crecimiento (incluso en Alemania: un 5 %) o el aumento del paro (empezando por nuestro país), han puesto de manifiesto que contando únicamente con aquellos mimbres (útiles, necesarios, desde luego) la UE seguirá siendo como tal Unión un enano económico incapaz de garantizar, y al alza, lo que de verdad importa: el empleo, la calidad de vida y el estado del bienestar.

Por eso, España, al frente de la UE, se ha decidido a afirmar algo tan clásico como “plus ultra”, planteando lo absolutamente necesario y, claro está, levantando algunos gritos de “anatema” y, por el contrario, muchas exclamaciones de “ya era hora”, como se ha demostrado en el pleno del Parlamento Europeo con motivo de la comparecencia de Rodríguez Zapatero.

Y no nos engañemos: cuando se habla de unión económica se habla de unión política, pues una y otra son indisolubles, a los ojos de la ciudadanía y, por descontado, de los socios terceros, desde los Estados Unidos a China.

La propuesta española, compartida por la Comisión Europea, de sustituir la Estrategia de Lisboa por una Estrategia de Crecimiento y Empleo 2020 basada en un conjunto de decisiones comunes, indicadores objetivos y estímulos –que podríamos denominar condicionalidad positiva- presupuestarios es la que la UE de hoy y del futuro necesita, pues solo actuando como un gigante económico en tanto que Unión, Europa será capaz de ocuparse del día a día de la gente.

Para eso, la UE necesita un auténtico gobierno económico y social en el que el euro y el Pacto de Estabilidad y Crecimiento sean instrumentos y no fines, junto con otros como un Tesoro suficiente que le permita intervenir de manera eficaz en el ciclo económico mundial e interno. Los trabajadores europeos en primer lugar, pero también los empresarios, saben que eso es lo que hay que hacer cuanto antes, más allá de diferencias puntuales. Por ello, la Estrategia 2020 requiere de un Pacto Social Europeo que renueve el que nos ha permitido estas décadas gloriosas.

Deberán superarse muchas reticencias. Leeremos muchos editoriales en contra. Nos meterán muchos palos en las ruedas. Pero el camino irá haciéndose, entre otras razones porque los desarrollos cuantitativos experimentados en la construcción europea –ya que vamos de clásicos- terminarán generando otros cualitativos.

Ya digo: plus ultra.

Carlos Carnero

Unión económica europea: plus ultra
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