domingo 16/5/21

La UE no tiene quien le presupuestúe

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El coronel de García Márquez podía vivir en la ensoñación de una carta que le reconociera sus méritos militares del pasado, pero la UE no le cabe esperar que alguien le resuelva su problema capital. Primero fue la crisis iniciada en el 2008 cuyo epicentro estuvo en USA, luego la espantada del Reino Unido y ahora el coronavirus, y en todos estos casos la UE no ha sido capaz de dar alguna solución satisfactoria aunque sea limitada. La del año 2008 y siguientes fue por un problema ideológico, y era porque la mayoría de los funcionarios ejecutivos y políticos de las instituciones de la UE creían que con austeridad se iba a resolver la mayor recesión desde la del año 29 y siguientes del siglo pasado; la del brexit fue la crónica de una muerte anunciada –el genio colombiano da para mucho– desde el momento que se admitió poder estar en un club económico pero con una moneda no comunitaria; la tercera, en la que estamos, se debe a una cosa que se llama presupuesto.

Veamos algunos datos en comparación con USA. Este país americano tiene un PIB para el año 2019 de 19,14 billones de dólares y anuncia su actual y todavía presidente Trump un presupuesto de 4,7 billones de dólares, y sabemos que ha decretado ayudas de diverso tipo por valor de 2,1 billones en esa moneda. Veamos la UE ya sin el país albión: su PIB del 2019 es de 11,91 billones de euros, pero su presupuesto para este año es de 172.500 millones, de los cuales 155.400 estarán listo para el gasto, gastos de los que la PAC y los fondos de cohesión se llevan la parte del león. El tipo de cambio entre el dólar y el euro es de 0,89, es decir, que un turista yanqui que cambie su moneda porque quiera darse un chapuzón en las costas mediterráneas le darán 0,89 euros por dólar que se traiga. Eso hace aminorar algo las cifras de USA, pero no mucho. En concreto su PIB en términos de euros sería de 17,03 billones de euros, su presupuesto de 4,18 billones de euros y las ayudas decretadas lo serían por valor de 1,87 billones también de euros.

En la UE parece que ya no se discute la cifra de 750.000 millones de euros como importe a destinar para la salida de la coronacrisis, pero aún no se ha decidido qué parte serán ayudas –sin devolución– y qué parte serán créditos. A falta de decidir eso –y es muy importante el tema– el problema es la comparación: mientras en USA se darán ayudas –se desconoce cómo se van a concretar– por estos 1,87 billones, en la UE lo serán por 0,75 billones. Pero el problema real es la enorme diferencia de solvencia –o como dicen los que estudian en la escuelas de negocios, el apalancamiento– es que estos 1,87 billones de euros representan sobre el PIB yanqui solo el 11% (1,87 sobre 17,03), mientras que para la UE, los 0,75 billones representan el 435% sobre los presupuestos comunitarios (750.000 millones sobre 172.500 millones). Porque, claro está, una cosa son los prepuestos de la UE (estos 172.500 millones) y otra cosa es la suma de los presupuestos del conjunto de los 27 países de la UE, que son cosas distintas. Estos últimos no cuentan –cosa que sí lo hace en USA– porque los 750.000 millones de euros que se apuntan entre ayudas y créditos solo estarán respaldados por los presupuestos de la UE y no por la suma de los presupuestos de los países de este club.

El problema es que hemos construido un club económico que pretende competir con USA y ahora con China con unos presupuestos ridículos hasta decir basta

El problema, en definitiva, es que hemos construido un club económico que pretende competir con USA y ahora con China con unos presupuestos ridículos [1] hasta decir basta. Parece urgente que, si de verdad queremos que la UE tenga una larga vida y, sobre todo, una influencia planetaria, deberá aumentarse varias veces su presupuesto. Ahora da como resultado que, para la UE, emitir 750.000 millones de euros en bonos supone poner en riesgo la solvencia de la propia UE si no se aumentaran en los próximos años sus presupuestos; o al menos que se atisbe la firme decisión de hacerlo en un plazo prudente pero corto. La cuestión de las peleas políticas entre facciones ideológicas en el seno de los países de la UE como reflejo de los resultados electorales de los países componentes parece secundaria aunque no despreciable. Un importante avance –creo que imprescindible– sería que la UE obligara a sus países a tener una presión fiscal global similar entre sus miembros. De la Francia del 48% de presión fiscal a la España del 35,4% va un abismo que hace insostenible las finanzas de este club que, de momento, lo es solo de mercaderes. Si la UE emite estos pasivos –al menos los 500.000 millones de euros de ayudas a fondo perdido– para ayudar a su vez a sus miembros no le quedará más remedio que aumentar su presupuesto como UE y, como consecuencia, tendría mucho que decir sobre un futuro tributario mucho menos disparatado por desigual que el del momento presente. De lo contrario no arriendo la ganancia sobre la cotización de salida de esos bonos comunitarios para que puedan ser suscritos por empresas y ciudadanos. Veremos.


Notas

[1] Los presupuestos de la UE son más pequeños que el PIB de Hungría.

La UE no tiene quien le presupuestúe