sábado 10/4/21

El voto rogado es el comienzo del camino

La emigración, esa gran desconocida, aparece esta semana en los informativos, en la radio, en los periódicos.

…y los emigrantes tan contentos de ver que es la semana de la suerte y se acuerdan de todos nosotros por unos días, pero esta noticia llega tarde, muy tarde, y demasiadas elecciones en las que se han sacrificado cientos de miles de votos de españoles, no pudiendo afectar la dirección de gobiernos regionales o centrales.

Desde 2011 y por la acción del PSOE, PP, CIU, y PNV, se nos cercenó la posibilidad de votar como lo habíamos hecho hasta entonces, y así, la voluntad de más de 2 millones de personas se convirtió por la voluntad de unos cuantos políticos, reducidos a poco más de 100 mil votos.

La nueva situación nos devuelve el derecho de poder participar en la democracia e influir en las decisiones que afectan a todos los ciudadanos y sin ninguna duda debemos recuperar este derecho con más ganas que nunca haciendo saber que no se puede ningunear a la tercera provincia de España en número de habitantes, la provincia exterior.

El poder votar de nuevo es un avance que sería completo si aprendiéramos algo de cómo actúan Francia, Portugal e Italia con sus emigrantes, ofreciendo una circunscripción exterior que de verdad nos representara ya que los actuales partidos no nos dan representación alguna en sus listas.

Y ante la negativa a ni siquiera contemplarlo como opción hay más planes que podrían forzar un reconocimiento como es debido, como podría ser la creación de un partido político que pudiera aglutinar el voto de los emigrantes. Quizás pudiera forzar la mano con un cambio masivo del registro de emigrantes a alguna delegación provincial electoral que pudiera ofrecer la posibilidad de sacar representación en nuestro parlamento, y así tenernos en cuenta en las decisiones que nos afectan.

Todo cambio positivo es recibido con gran alegría aunque no olvidamos que en los dos últimos años no solo nos han seguido forzando a rogar el voto en varias elecciones autonómicas sino que a los ciudadanos en el exterior que estamos representados en un foro dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones llamado Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior, nos han invisibilizado aún mas con la negación a organizar los Plenos de 2019 (sin razón aparente) y 2020 (por la COVID).

Se ofrecieron opciones para organizarse de manera telemática pero aun así se prefirió que no se llevara a cabo y diga lo que diga la ley sobre la periodicidad anual de este evento en el que trabajamos propuestas y peticiones, se prefirió meternos en el congelador durante 2 largos años.

¿Se imaginan si a la provincia de Valencia, Sevilla o Bilbao se les dijera que no interesa escucharlos durante la mitad de una legislatura?

Pues esto nos sucede a la emigración, pero no hay ningún personaje público, ni futbolistas, ni político en el Congreso de los Diputados que haya cuestionado en sede parlamentaria que es lo que pasa con nosotros.

Pero hay más en esta historia. Estamos en periodo de creación de consejos de Residentes en todos los consulados del mundo con más de 1,200 ciudadanos españoles registrados en el CERA, y los emigrantes lo desconocen.

Elecciones a una institución reconocida y regulada por las leyes españolas pero que difícilmente se puede articular ante el desconocimiento masivo de la mayor parte de la diáspora por una falta de información y de interés por dar a conocer el trabajo voluntario que se hace desde las demarcaciones que tienen la suerte de poder contar con un Consejo de Residentes.

Menos del 10% de emigrantes conocen el cauce para llevar propuestas, quejas, y ayudar a los consulados a entender nuestras necesidades o escuchar nuestra voz institucional para sugerir cambios y mejoras.

Alemania, ha sido la válvula de escape de muchos que ha ayudado a mitigar el problema del paro en nuestro país ofreciendo un destino y lugar de trabajo para muchos de nuestros jóvenes, que en los últimos cuatro años no han sido escuchados en el foro de la emigración ya que no hubo representación de este país al no conseguir organizar ninguno de los Consejos de Residentes en ninguna de las seis demarcaciones.

No, ni Ferreras ni Pepa Bueno, ni Carlos Alsina, ni Carlos Herrera, ni Javier del Pino, Manel Fuentes ni ningún “influencer” habla de nosotros. No leerán nada de estas elecciones en la mayoría de los medios nacionales y ni siquiera el ente público de Radio Televisión Española, si, ese que es servicio público, gastará ni un minuto de telediario ni de radio para explicar que estamos emplazados a presentar listas hasta el 1 de abril y votar a mediados de mayo.

Tras la derogación del voto rogado tenemos más leyes en trámite que solicitamos se aprueben como es la proposición de ley de descendientes presentada por la senadora Sara Vilà Galan de En Comú Podem, y si esta ley no llega a ser discutida necesitamos una ley de memoria democrática lo más amplia posible.

Los españoles en el exterior esperamos que el retirar el trámite voto rogado nos ayude a poner el foco en algunos de nuestros problemas y los partidos políticos piensen en la cantidad de escaños que se pueden decantar de uno u otro lado según logren que los votantes en el exterior volvamos a interesarnos en las urnas que han estado tan inaccesibles y alejadas durante casi una década.

El miedo de algunas organizaciones políticas a retirar el voto rogado es fundado y es cierto que quizás no vaya a ayudar a algunos de estos partidos en su interés por incrementar los escaños, pero en una democracia del primer mundo no podemos permitir que se niegue la voz a millones de españoles que desde la distancia quieren seguir aportando, o quizás aportar por primera vez un granito de arena en el sistema político de su país.

El voto rogado es el comienzo del camino