sábado 10/4/21

Mal año para los derechos de las mujeres

2021 no va a ser un buen año para los derechos humanos de las mujeres. Loujain al-Hahtloul y Hajar Raissouni o Frida Guerrera son un ejemplo.

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¿Pero quienes son estas mujeres? Se preguntarán.

Loujain, de 30 años, “intentó conducir desde Emiratos Árabes Unidos a Arabia Saudí en 2014, lo que le costó pasar 73 días encarcelada. En 2015 se presentó a las elecciones. Era la primera vez que se permitía a las mujeres votar.

Pese a ser reconocida como candidata, su nombre nunca llegó a incluirse en las papeletas. En mayo de 2018 volvió a ser detenida, acusada de “querer desestabilizar al país”. El pasado 28 de diciembre fue condenada a cinco años y ocho meses de prisión. La sentencia, aunque parcialmente suspendida, es cruel. Loujain ha estado dos años en la cárcel, donde ha sido objeto de aislamiento, tortura, acoso sexual y otros malos tratos” informa la prestigiosa organización Amnistía Internacional.

Su salud no es muy buena tras llevar a cabo una huelga de hambre para que su familia la pudiese visitar. Fue liberada el 11 de febrero.

La revista Arabian Business la incluyó en el tercer puesto de la lista de las cien mujeres árabes más poderosas de 2015. A mediados de diciembre un tribunal ordinario desestimó su denuncia de torturas “por falta de pruebas”.

“Defender los derechos humanos no es terrorismo”, twitteó la relatora de la ONU para los defensores de derechos humanos Mary Lawlor.

Todo el mundo sabía que al juzgar a Hajar Raissouni lo que en el fondo se juzgaba era su labor como periodista crítica en un periódico de oposición. Ahora vive en el exilio junto a su marido

Descontado el tiempo que ha pasado en prisión preventiva, Loujain podría quedar en libertad para el próximo marzo.

Aunque en los últimos años los saudíes siguen intentando blanquear su imagen dejando conducir a las mujeres, la realidad les contradice.  Éstas no quieren vivir bajo la tutela de un hombre.  Son ciudadanas de segunda.

No pueden hablar, si no son parientes, con un hombre en público. Los colegios segregan por sexo y en las zonas públicas siempre hay espacios separados: en las mesas de los restaurantes, en las colas para pagar, en la sala de espera de hospitales, en los gimnasios…

Como consecuencia de éstas políticas, llevadas a cabo por un país machista hasta la médula, cerca de un millar de jóvenes estarían abandonando la monarquía del Golfo al año. Pero no son las únicas.

Aquí al ladito, a quince kilómetros de la península está Marruecos. La mitad de las mujeres de dicho país, según las organizaciones humanitarias que las intentan ayudar, sufren violencia de género, aunque muy pocas lo denuncian.

El pasado noviembre informaba desde Rabat el periodista Javier Otazu que diez asociaciones habían creado una alianza para abolir el matrimonio de niñas, bajo el nombre de Dounia, que trabajará para poner fin a un hecho que afecta a un diez por ciento de los matrimonios celebrados en Marruecos.

Las asociaciones, algunas feministas y otras de protección a la infancia, han decidido unir sus esfuerzos para forzar a las instituciones a dar pasos más decididos que erradiquen esta práctica, que en nueve años (2009-2018) supuso el matrimonio precoz de casi 320.000 niñas.

Pero además de los matrimonios debidamente registrados, hay un fenómeno que según las participantes es creciente y que se trata del "matrimonio por contrato": a cambio de una suma de dinero, el padre de una niña menor "cede" su hija a un hombre mayor, casi siempre emigrante, sin que medie ningún juez ni notario. Cuando la niña queda embarazada, exigen entonces la inscripción del matrimonio.

El pasado septiembre gran parte de los medios de comunicación del mundo se hacían eco de la siguiente noticia:“ La periodista marroquí Hajar Raissouni, de 28 años, ha sido condenada a prisión por los delitos de aborto y de mantener relaciones fuera de matrimonio”.

Esta información tuvo mucho eco porque la afectada era periodista y de una familia “conocida” pero según la Asociación Marroquí para la Lucha contra el Aborto Clandestino, entre 600 y 800 abortos se practican ilegalmente en el país cada día, a veces en clínicas clandestinas que reúnen ciertos estándares y otras veces llevados a cabo por curanderas. Repito, de 600 a 800 abortos al día. Impresionante.

Todo el mundo sabía que al juzgar a Hajar Raissouni lo que en el fondo se juzgaba era su labor como periodista crítica en un periódico de oposición. Ahora vive en el exilio junto a su marido.

Pero no quería finalizar este artículo sin citar a una joven que representa a miles y miles de mujeres en Latinoamérica; Verónica Villalvazo. Más conocida como Frida Guerrera es una periodista y activista mexicana que dedica su vida la defensa de los derechos de mujeres y niños.

En su blog, publica cada uno de los feminicidios que se cometen en su país. Estremecedor. No olvidemos que en México son asesinadas 10 mujeres al día.

Mal año para los derechos de las mujeres