lunes 19/4/21

Huelga, ¿qué huelga?

huelga

La huelga es un instrumento de lucha utilizado por los trabajadores, organizados en sindicatos, para reivindicar sus intereses de clase, como mejoras en las condiciones de trabajo o aumentos de salarios, como medio de presionar a los patrones

En estos tiempos de política líquida y posmoderna, vemos con cierta perplejidad como de manera constante se convocan huelgas muy diversas. Ante tanta convocatoria, llamamientos diversos utilizando la palabra huelga, de manera, creo que muy alegre, banalizando el concepto, desdibujando el mismo, realizando un uso muy alegre de un instrumento muy importante, fácil de nombrar, difícil de organizar y realizar, y que se merece un gran respeto.

Seguramente las personas u organizaciones que utilizan la idea de huelga de diversas realidades identitarias, confunden movilización con huelga, seguramente por desconocimiento de la realidad del mundo del trabajo, y utilizan el concepto por la carga, el potencial y la fuerza que supone aunque realmente lo confunden.

Es cierto que dejar de realizar determinadas actividades o realizarlas con estricto cumplimiento de la normativa regulatoria, también les hemos denominado huelgas pero no podrían denominarse así en puridad. El concepto de huelga, es la que se configura como expresión del conflicto de clases.

La huelga es un instrumento de lucha utilizado por los trabajadores, organizados en sindicatos, para reivindicar sus intereses de clase, como mejoras en las condiciones de trabajo o aumentos de salarios, como medio de presionar a los patrones. Consiste en no concurrir a sus lugares de trabajo a prestar sus tareas habituales, o en concurrir, pero no prestar colaboración en el trabajo.

La huelga va acompañada de movilización concretada en manifestaciones, como una actuación importante de visibilizar el conflicto.

La huelga, pues,  es la manifestación extrema del conflicto colectivo de trabajo que implica la cesación en la actividad laboral como medida de protesta en orden a la defensa y promoción de los intereses propios de los trabajadores. Las motivaciones son variadas en función de los ámbitos de convocatoria y de los objetivos, y puede organizarse y materializarse de formas muy diversas, en función de quién es la contraparte y el objetivo (huelga de empresa, huelga sectorial, general en función del desarrollo de políticas sociolaborales y económicas determinadas )

La huelga es un derecho fundamental (artículo 28 de la Constitución) y, como tal, goza de la protección máxima que otorgan las normas sustantivas y procesales que pretender garantizar la eficacia de su contenido esencial. El derecho de huelga se reconoce a quienes prestan sus servicios por cuenta ajena en régimen laboral, con independencia de si la relación es común o especial o si se ejerce en el sector privado o público, y es individual pero de ejercicio colectivo. La dimensión colectiva supone que la huelga ha de ser convocada y gestionada por un sujeto colectivo representativo de los trabajadores (comités de empresa, sindicatos) y no por éstos individualmente. Por tanto las llamadas a la huelga desde el movimentismo,que si bien utiliza el concepto de huelga por la carga, el potencial y la fuerza que supone,como arma para conseguir un objetivo (En algunos casos las, justas, demandas, no son objeto de huelga aunque sí de intensa movilización).pero no conecta o conecta poco con la realidad del mundo del trabajo y en algunos casos es postureo izquierdista y propagandista,puesto que una convocatoria de las dimensiones que se pregonan por parte de determinados sectores requiere un trabajo, previo, extraordinario en el conjunto de centros de trabajo.

El mundo del trabajo, sus organizaciones sindicales de clase, y en concreto CCOO, saben perfectamente que comporta una convocatoria de huelga y más si cabe si la convocatoria es de carácter general, cuáles son sus dificultades, connotaciones, consecuencias, y la importancia de que ésta sea asumida por las personas afectadas por la convocatoria.

Una huelga es fácil de convocar, muy difícil de organizar y realizar, no vale el postureo, y siempre es el último recurso del mundo del trabajo en el marco del conflicto, si bien es cierto que se pueden convocar paros de solidaridad de clase como así ha sido en multitud de casos aunque siempre ligados a realidades laborales propias. Organizar una huelga necesita de una gran capacidad y musculatura de la organización sindical, no es nada sencillo.

Vistas estas consideraciones previas, uno se sorprende con la alegría  que movimientos diversos interpelan a huelga, desde posiciones de carácter identitario: de jóvenes, feminista, por el clima, por…

Movilizaciones legítimas, necesarias, importantes, democráticas, pero que por sí solas y dada su transversalidad, no son transformadoras, en el sentido de transformación del sistema que genera los enormes problemas, y retos que hacen posible y necesario la existencia de los movimientos y las movilizaciones.

Dicho esto, también toca hacer autocrítica, profunda, por parte del sindicalismo de clase, que incorpora  en algún caso con dificultades algunas cuestiones.

En el caso del feminismo, el sindicalismo y concretamente CCOO, ha dado pasos muy importantes planteando la igualdad real, la lucha contra la brecha salarial.. en los centros de trabajo e impulsando de manera activa elementos de movilización generalizada; pero en otros temas, especialmente en la defensa del planeta y la necesaria transición energética justa, hay bastante camino por recorrer en el seno de las organizaciones sindicales, pero eso no es óbice para evidenciar que la llamada huelga por el clima, (aunque utilice el término por su potencialidad y la fuerza que supone),no puede ser asumida como una huelga, y mucho menos puede ser, o al menos no debería ser, utilizado el concepto por formaciones políticas de izquierda pues con ello lo que realizan es banalizarlo.

Toca movilizarse, sí, por supuesto, y aún más, toca incorporar todos estos conceptos de manera primordial, a la lucha de clases, a la cotidianidad de la acción sindical, generar opinión, propuestas, actuaciones, movilizarse de manera diversa , pero no banalicemos el concepto de huelga

Un apunte crítico final, cuando se convoca huelga, con todas las consecuencias, se convoca al conjunto de personas del mundo del trabajo, ya sea sectorialmente, en la empresa o general, no se convoca a un segmento, no se convoca solo a mujeres o jóvenes, manteniendo la actividad laboral por otros segmentos que no se consideran interpelados o que interpretan que su actuación de “esquirolaje” es un acto solidario hacia el segmento huelguista.

Entiendo que es necesaria este tipo de aclaración porque el poder, el mismo que eleva a la adolescente activista por el clima, aplaude de manera ferviente estas actuaciones que en el mundo laboral denominamos esquirolaje. Y, por otra parte, el sindicalismo de clase, debe plantearse, ya, como ejercer este derecho constitucional en el nuevo mundo que se configura a partir de la revolución digital que está generando un cambio profundo de las fuerzas productivas.

Huelga, ¿qué huelga?