miércoles 12/5/21

Ruido de sobres

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Por José Bujalance C. | El Presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ no debería haberse prestado a la maniobra en contra del Gobierno, pues denota falta de independencia e imparcialidad de la Justicia. El espectáculo en la entrega de despachos se me antoja un uso abusivo de las instituciones estatales.

Los jueces (y fiscales) no son ni pueden ser arietes de una política cuando menos discutible para el acoso y derribo del Ejecutivo, aun en el supuesto de que haya gestionado torpemente el desafío soberanista catalán, pues redunda en un daño para todos los españoles, colocando otra vez al poder judicial en una situación de desprestigio.

El bochornoso espectáculo al que hemos asistido, un cúmulo de sobreactuaciones impulsadas, auspiciadas o consentidas, hace pensar que este movimiento forma parte de una estrategia más amplia que pretende dar a la jefatura del estado un papel impropio de una monarquía parlamentaria y perpetuar cargos judiciales anticonstitucionalmente.

La oposición parlamentaria junto a algunas de las principales instituciones parece desplegar una cortina de humo tras otra para ocultar la corrupción sistémica sobre la que apenas tenemos noticias últimamente en muchos medios dedicados a hacer ruido constantemente, un vergonzoso y pueril ruido.

El consabido "cuanto peor mejor" atribuible no sólo a la administración de justicia en España -a la que Europa enmienda la plana más de lo deseable-  y una dudosa imparcialidad; sino también a la insufrible e incompetente -rozando algún tipo delictivo- gestión sanitaria en determinadas zonas, son la razón del porqué no se negocia, de la reprobable falta de consenso político en cuestiones vitales para la democracia y la población española: quizás nos quieren llevar inevitablemente a la batalla.

El sistema democrático hace aguas al tiempo que los radicalismos y nacionalismos varios empiezan a ocupar buena parte del espectro político en una deriva realmente peligrosa para la sociedad, que se aferra a un clavo ardiendo viendo cómo se perpetua la crisis (estafa oligárquica en realidad) pasando de la indignación a la desesperanza.

El bloqueo institucional ha sido auspiciado por intereses bastardos que han presentado fuerte resistencia a abandonar un sistema que tan bien ha servido a una minoría frente a la mayoría social.

El actual “test de forcé” al que asistimos entre dos bloques políticos es bochornoso. Han generado una fractura irrecuperable y han llevado al pueblo a una situación penosa, con un desarrollo de los acontecimientos imprevisto y que puede acarrear graves problemas sociales.

¿Cómo es posible que gente razonable anteponga la política carroñera a la salud? ¿Cómo un partido que dice ser constitucionalista se deja arrastrar fuera de la gobernabilidad por el populismo de extrema derecha? Existe un informe que deja claro que los acuerdos del Consejo Interterritorial son de obligado cumplimiento para todas las comunidades autónomas, incluso para las que han votado en contra.

Quienes están curtidos en el nacionalismo español y la propaganda vertical, de buena familia, "elegidos" por gracia divina (no obviemos que los títulos históricamente -la historia de verdad- se compran y venden entre Iglesia y señores de la guerra) intentan preservar para sus estirpes una "gloria" pasada que, como demuestra la Historia (la de verdad, no la que quieren vendernos como su verdad y su posverdad), es más mediocre e indecente que otra cosa, pues dimanan de un dictador golpista por lo que no les preocupa pasar por encima del pueblo, utilizando la fuerza coercitiva contra sus conciudadanos, el pueblo ignorante que generan.

Un país que conforma una patria a la que usan de atrezzo para la representación de su actuación. Un pueblo, que en un porcentaje importante se limita a los sucesos, a lo banal y lo pasional, demostrando sus limitaciones culturales (antes impuestas y ahora consentidas) al posicionarse fuera de tiempo y de lugar, radicalizando posturas, dejándose llevar a una polarización que en nada beneficia.

Mientras nos distraen y engañan a nuestro cerebro con trucos pueriles, mientras mueven los cubiletes cual vulgares trileros (¿separación de poderes?) a su antojo y nos hablan de una Constitución que parecen ni haber leído, mantienen sus respectivas maquinarias de control social a pleno rendimiento, seduciendo a quienes desde el analfabetismo político se posicionan tras líderes y banderas que en nada los representan.

El fin sigue siendo el mismo: el lucro. Las estrategias varían según el momento histórico y la fuerza de los contendientes, pero el objetivo es el poder, ese poder vacío (como autopistas, aeropuertos y otros claros ejemplos de megalomanía y negocio sucio) que usan para vanagloriarse de la sinrazón que es gobernar para unos pocos (familia, amigos y partido) en lugar de buscar el progreso de la sociedad en su conjunto.

En general, vemos como unos pocos tienen un mucho y unos muchos tienen las migajas que caen de la mesa de unos reputados "chefs" de paraísos fiscales y otras ingenierías financieras, mientras defienden un precariado impuesto por aquellos a quienes parece que agradecen su yugo: inexistente ascensor social, recortes socioeconómicos y laborales, prole emigrada, ancianos y dependientes abandonados, sanidad y educación bajo mínimos, etc... falta de futuro aderezada con miedo; miedo al terrorismo, a un golpe de estado, al paro, al diferente y al sursuncorda, que el miedo es un arma terrible, sobre todo en manos equivocadas.

La situación política no va a cambiar a corto/medio plazo pues faltan estadistas. El radicalismo nos conducirá a nuevas batallas de ficción. Seguirá en la inacción política que además de generar conflictos sociales, agrava los existentes, enerva a los indignados ayudando a radicalizarse y reclutar "terroristas" entre los "sin futuro" abandonados a la deriva.

La desesperanza lo cubre todo…

Ruido de sobres