miércoles 14/4/21

188 votos responsables y 26 millones de infamias

Todo el mundo ha entendido el alcance de la votación de los Presupuestos para 2021 en el Congreso.

En consecuencia, debemos celebrar el éxito de la tramitación presupuestaria en el Congreso, fruto, además, de la negociación y del acuerdo entre 11 fuerzas políticas

Los que se han alegrado y los que se han enfadado saben que en esa votación se aprobaron unas cuentas imprescindibles y, a la vez, se garantizó la viabilidad y la continuidad del Gobierno progresista.

Los 188 diputados y diputadas que votamos esos Presupuestos somos conscientes de que hemos proporcionado recursos preciosos al Estado para afrontar la crisis de nuestras vidas y que, al mismo tiempo, hemos asegurado estabilidad al Gobierno de España para toda la legislatura.

Los 150 diputados y diputadas que votaron contra los Presupuestos han quedado igualmente en evidencia ante la sociedad española, en su caso por anteponer intereses políticos y electorales bastardos sobre los intereses generales del país, en el contexto más crítico de nuestra historia reciente.

En consecuencia, debemos celebrar el éxito de la tramitación presupuestaria en el Congreso, fruto, además, de la negociación y del acuerdo entre 11 fuerzas políticas. Son fuerzas políticas distintas y sin embargo unidas en la responsabilidad de proporcionar a la sociedad las herramientas necesarias para vencer al virus, recuperar la economía y proteger a los más vulnerables.

En esto consiste el trabajo parlamentario. Esto es la Política, con mayúscula. Dialogar, entenderse, acordar entre diferentes, para afrontar los retos colectivos y conquistar un futuro mejor para todos y todas.

La ofensiva de las derechas ha sido brutal contra este trabajo de entendimiento y de acuerdo entre diferentes. Pero no ha sido fundamentalmente una ofensiva contra un proyecto de Presupuestos, o contra un Gobierno progresista. Ha sido una ofensiva brutal contra el interés de la sociedad española, en un momento extraordinariamente delicado.

VOX decidió declararse en huelga parlamentaria, no participar en el trabajo de enmiendas presupuestarias y convertir a sus 52 diputados y diputadas en videoaficionados. Aún estamos esperando a que renuncien al salario percibido durante estos meses, que los demás hemos dedicado a atender nuestras responsabilidades.

El PP ha acudido al argumentario gastado y falaz de ETA, el ogro comunista, la supuesta descomposición de España y la amenaza bolivariana.

Ciudadanos ha hablado de Puigdemont, Junqueras y Otegi.

En ningún momento han tratado de explicar qué parte del contenido de estos Presupuestos resulta tan negativo como para justificar su rechazo.

La hipocresía de las derechas ha llegado al límite de criticar los acuerdos del Grupo Socialista con los independentistas catalanes y vascos, al mismo tiempo que los propios Grupos de PP, Vox y Ciudadanos votaban cientos de enmiendas de ERC, JxC, PDCat y Bildu.

En tribuna despotricaban contra los acuerdos de PSOE y UP para transaccionar media docena de enmiendas con ERC y Bildu, mientras sus señorías de PP votaban 593 enmiendas firmadas por Rufian, Borrás y Bel, y al tiempo que los diputados de Cs respaldaban esas 593, más otras 11 de los separatistas vascos.

Cuando socialistas y comunistas acordamos enmiendas presupuestarias con los independentistas, cruzamos la frontera de la inmoralidad, según las derechas. Cuando ellos votan las enmiendas independentistas, lo hacen pensando en España, al parecer. Así de ridículo.

Y es que la mayoría de los españoles y españolas, legítimamente representados en el Parlamento, han decidido que hay Presupuesto, que hay Gobierno, que hay Legislatura y que, por tanto, hay futuro, un futuro de progreso

Las contradicciones en el discurso de las derechas han llegado al extremo de mostrar carteles en el Pleno reivindicando el régimen de 1978 y la Constitución Española, al tiempo que Vox y Ciudadanos votaban para tumbar las secciones presupuestarias que financian la Casa Real. Por cierto, tanto ERC como Bildu votaron responsablemente a favor.

La estrategia emprendida por las derechas políticas y mediáticas para responder a este éxito presupuestario del Gobierno resulta muy peligrosa. Jugar a la deslegitimación falaz del Gobierno conduce a la desestabilización de nuestro sistema democrático.

El PP pone en cuestión nuestro Estado de Derecho ante los socios europeos. Vox reivindica los gobiernos de la dictadura. Casado bloquea la renovación de los órganos constitucionales. Abascal instiga el vandalismo contra los monumentos públicos. Los populares hablan de presupuestos “manchados de sangre”. Los ultras acusan al Gobierno de genocidio….

PP y Vox deslegitiman al Gobierno y sus seguidores toman nota. Ahí están esos antiguos mandos militares, nostálgicos del franquismo, llamando a vieja tradición de pronunciamientos, golpes y asonadas. Ya se atreven a hablar sobre el fusilamiento de 26 millones de españoles.

Un juego muy peligroso.

Porque les duele el auténtico alcance de la votación que tuvo lugar el día 3 de diciembre en el Congreso de los Diputados.

Y es que la mayoría de los españoles y españolas, legítimamente representados en el Parlamento, han decidido que hay Presupuesto, que hay Gobierno, que hay Legislatura y que, por tanto, hay futuro, un futuro de progreso.

188 votos responsables y 26 millones de infamias