jueves 17/6/21

La cara que nos ha quedado

En el curso de una campaña para olvidar, Alfonso Guerra pidió más voto socialista para evitar el sorpasso y disfrutar de la cara que se les quedaba a “los otros”. No se puede decir que la ciudadanía le haya hecho mucho caso en cuanto al incremento de voto al PSOE, pero no ha habido sorpassoy a todos, socialistas y unidopodemitas, se nos ha quedado la cara profetizada.

Si alguien pensaba que seis meses de marasmo político y de acusaciones mutuas en el peor tono posible no iban a pasar factura, ahora tiene delante los resultados. Susana Díaz agitó los ánimos andaluces contra los “privilegios de la Colau”. Ese género de latiguillos viejunos no solo no le ha dado réditos sustanciales en términos de votos; además, la condena ya para siempre a la política de campanario.

Nuestras cuentas del gran capitán partían de la previsión de que, aun perdiendo todos, la mayor erosión del voto afectaría al marianato, pero ahí ha jugado una circunstancia exterior e inesperada, el brexit. El brexit es, supongo, el culpable de la transferencia de una parte importante de los votos de C’s al PP. Gente conservadora que deseaba un líder más joven y dinámico, ha estimado que para gestionar las turbulencias que se avecinan a Rivera le faltan aún uno o dos hervores, y es preferible no cambiar de montura en mitad del vado (por flaco y matalón que sea el rocín).

En cuanto al resto del panorama, la foto electoral viene a ser la misma que la del 20D, con la erosión que supone una abstención bastante superior. No ha tenido ningún efecto la coalición de IU con P’s, porque este era en todo caso un movimiento estratégico a largo plazo, y no un recurso táctico de campaña capaz de arrear un tirón electoral.

Para las mentalidades mágicas el problema puede haber estado en la fecha de la elección. Las hogueras de San Juan nublan el entendimiento de los viejos, atraen a las vírgenes púberes a la consumación, y extravían a Lio Messi haciéndole fallar el penalti decisivo en una final continental. La hechicería del solsticio también podría tener efectos deletéreos en el voto: se han sucedido en 48 horas el brexit y el marianremain. De haberse celebrado las presidenciales en Estados Unidos en este fin de semana, de seguro ganaba Trump.

Ahora la situación de desgobierno en España puede prolongarse por otras vías. Es posible que se forme un gabinete minoritario presidido por Rajoy (¿por quién si no?) solo o en compañía de otros, gracias a la abstención del PSOE (¿de quién si no?) en la segunda votación del Congreso. Luego llegará el momento de rendir cuentas del déficit ante la UE demediada, y seguirán su curso los diversos procesos por corrupción que afectan a una porción relevante de la clase política en ejercicio. La indignación de la ciudadanía subirá uno o dos puntos con los próximos recortes para aprontar recursos financieros con los que parar el golpe del brexit. La situación de Cataluña seguirá enquistada. Podría haber crisis de gabinete pasados los cien días reglamentarios de deferencia parlamentaria. El porvenir que se nos ofrece no es para tirar cohetes.

Ha sido un lujo excesivo y desproporcionado, don Alfonso, jugar la carta del voto a la cara que se nos iba a quedar a unos cuantos.

La cara que nos ha quedado
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