domingo 7/3/21

Un universo de mármol

mortero macael
Mortero de mármol Macael (Almería)

La primera vez que fui a Macael era un día tórrido de agosto del 78.

La mítica FEDERACIÓN DE TRABAJADORES DEL MÁRMOL se había integrado en la USO y había que celebrarlo.

Visité brevemente algunas canteras y vi la dureza de aquellas condiciones de trabajo; que justificaban de sobra la dura huelga del año antes y las marchas del pueblo entero, niños incluidos, hasta Olula del Rio a cortar la carretera de Murcia a Granada a su paso por el Valle del Almanzora. Cuando las mujeres explicaban a la Guardia Civil, con lágrimas algunas, que la lucha era por algún día de descanso a la semana y por algunos días de vacaciones al año, los civiles renunciaban a reprimir violentamente aquel Novecento heroico y tan próximo a Bacares/Soledades.

Por la noche intervine en un mitin en el cine de Macael. Estaba abarrotado con gente sentada y de pie y las puertas abiertas de par en par para que los compañeros que había en la plaza vieran y oyeran también. Defendí a conciencia y con pasión, entre otras causas nobles, el SÍ A LA CONSITUCION en el Referéndum que debía celebrarse unos meses después. APROBAR ESTA CONSTITUCIÓN PARA SEGUIR AVANZANDO HACIA LA DEMICRACUA SOCIALISTA.... era el eslogan de la USO más electrizante.

Todo el mundo sabía que yo era uno de ellos por mucho que saliera en la televisión o en los periódicos. Uno de ellos también por haber nacido en un pueblo a escasos kilómetros de allí y en la falda de la Tetica de Nimas, el macizo del que arrancan las vetas del más bello mármol del mundo que tanta riqueza y progreso social dio y da a Macael y al Valle entero.

De aquel Macael del 78 queda poco. Queda el mármol, siempre el mármol, omnipresente en las calles, las casas, las plazas, la iglesia, los monumentos.

El cine de aquel mitin inolvidable ha desaparecido hace tiempo, como el Paradisso o el Splendor sicilianos, pero nació un imponente edificio que acoge al Ayuntamiento, un teatro, centro social, y me imagino que cine también cuando se tercie.

Que ricas estaban las cañas y los mejillones que nos tomamos en un bar que creo que se llama LA TAPA DE VANGUARDIA.

Un universo de mármol