martes 13/4/21

14-F | Una oportunidad para el cambio en Catalunya

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Las próximas elecciones al Parlament de Catalunya del 14-F son una oportunidad para pasar página a diez años negros y perdidos de la historia de la sociedad catalana.

Nunca antes, en democracia, habíamos tenido un periodo tan nefasto en todos los sentidos para Catalunya y para su ciudadanía. Por primera vez Catalunya ya no es aquel ejemplo para el conjunto del Estado, su economía, su cultura y la situación de su sociedad se encuentran en un pozo del que parece como si no se pudiera salir. El “procés” ha sido un elemento de división profunda de la sociedad catalana donde todo se ha visto afectado y con una fuerte dificultad para tejer puentes de salida.

En el ámbito político se ha dado la paradoja de que los que defendían la superación de la autonomía mediante un proceso unilateral de independencia no tan solo no han conseguido sus objetivos, que se han demostrado más imposibles que nunca, sino que han conducido al autogobierno de Catalunya al nivel más bajo de su historia, han demostrado una manifiesta ineptitud en cuanto a la gestión pública que a la vez ha afectado de forma muy negativa al conjunto del desarrollo económico y social de sociedad catalana.

Nunca como hasta ahora la sociedad catalana había vivido tanta división social, ruptura y desconfianza en su interior. El sentimiento de sentirse parte de una sociedad plena que era un capital social en aquella Catalunya que se reclamaba como “un único pueblo” ha desaparecido de forma mayoritaria en el conjunto de la ciudadanía. Todos los avances conseguidos en los años de lucha durante la transición contra el franquismo, todas las conquistas comunes conseguidas con la Constitución y el Estatut durante la etapa en que la sociedad estaba cohesionada se han perdido durante esta etapa de la última década. La irracionalidad del nacionalismo independentista y unilateralista ha sido la causa de ruptura social e incluso ha dado pie al surgimiento en Catalunya de unos espacios de nacionalismo anticatalanista y españolista. El enfrentamiento de ambos nacionalismos ha establecido una hegemonía de las luchas nacionalistas marginando a un rincón y a la defensiva las opciones de izquierdas y a los partidarios de dar la prioridad a las luchas y mejoras sociales.

Catalunya ha estado dirigida por unas fuerzas “procesistas” que han llevado a cabo unas políticas de derechas basadas en recortes de los servicios públicos y únicamente interesadas en una hoja de ruta imposible hacia la independencia. Durante mucho de tiempo han sido ayudados por la carencia de reacción política de un gobierno de derechas en el Estado que con sus actuaciones puramente judiciales no ha hecho más que realimentar el independentismo catalán y provocar el enfrentamiento inter-comunitario.

Como resultado tenemos un balance negativo en todos los sentidos y con resentimientos por ambos lados. Y su consecuencia es que hoy no hay vencedores, sólo una sociedad derrotada y llena de rencores. Una sociedad que ha dado importantes pasos atrás en cuestiones hasta hace poco nunca cuestionadas como era el respeto hacia la lengua catalana hoy rechazada por sectores de la población que han reaccionado de forma negativa a las manifestaciones radicales de supremacismo y xenofobia de sectores del independentismo radical.

El 14-F hace falta un voto masivo a las izquierdas, al federalismo y a la buena gestión al servicio de la ciudadanía y especialmente de las clases trabajadoras

El 14-F es el momento de intentar superar esta situación de división y crispación social. Y no lo pueden hacer los que han intentado por uno y otro lado el enfrentamiento interno de la sociedad catalana. Ni los partidos del independentismo ni los del españolismo nos pueden sacar de este callejón sin salida, las derechas nacionalistas o sus aliados no nos pueden sacar de ese callejón sin salida a que nos han conducido. Es la  hora de que sea desde las izquierdas que ponen como prioridades las necesidades sociales de la gente y la defensa de una gestión pública al servicio del conjunto de la ciudadanía las que intenten sacarnos de este oscuro rincón.

Unas izquierdas de larga tradición en Catalunya, las que más lucharon por la llegada de la democracia, de las libertades y del autogobierno. Aquellas que después fueron arrinconadas durante los años del falso “milagro corrupto de convergencia”. Una izquierda social, federal que ponga en primer lugar las necesidades y el bienestar de una sociedad y de una ciudadanía que sufre una fuerte crisis, ahora incrementada por la pandemia mediante un reforzamiento del autogobierno y de la gestión eficiente. Una izquierda que ha bebido de la experiencia del municipalismo que sabe gestionar las necesidades de la gente. En este momento es la hora de las izquierdas.

El PSC y “Comunes” están llamados a poner el gobierno al servicio de la gente. Y poner todo el esfuerzo en buscar una voluntad de gobierno en común y abierta al acuerdo con quien quiera sumar para rehacer el país al servicio de la ciudadanía.

Parece que el PSC ha dado un importante paso adelante y ha decidido dejar de hacer una cómoda oposición y trata de dirigir una alianza de progreso en consonancia con la que gobierna en el Estado.

Cabe esperar una respuesta en positivo por parte de los “Comunes”, hace falta que rehúyan la equidistancia y las indefiniciones de algunos de sus dirigentes y opten cómo muchos de sus miembros y votantes por la defensa de un gobierno y un cambio claramente a la izquierda y en sentido federal que permita motivar a amplias capas trabajadoras y populares hasta hoy poco motivadas para votar en las elecciones autonómicas.

Es un momento decisivo en el que todas las fuerzas tienen que demostrar sus capacidades políticas y su responsabilidad. Catalunya no se merece continuar más tiempo en un pantano político que no conduce a nada y todavía menos soportar la mala gestión que venimos sufriendo desde el gobierno “de los recortes” de Mas, del de la “falsa independencia” utópica de Puigdemont y Junqueras, y desde el desgobierno absoluto que hemos vivido durante el último mal gobierno “de la incompetencia” de Torra y de sus sucesores incapaces y malavenidos. Ya ha habido suficiente de ese color, el color de la decadencia.

A pesar de los intentos de sembrar inquietud sobre la seguridad en el proceso electoral, realizado por los mismos que quisieron aplazar las elecciones cabe esperar que la ciudadanía se movilice. El 14-F hace falta un voto masivo a las izquierdas, al federalismo y a la buena gestión al servicio de la ciudadanía y especialmente de las clases trabajadoras reduciendo las desigualdades actualmente existentes.

14-F | Una oportunidad para el cambio en Catalunya