viernes 18/6/21

España. Muchas preguntas abiertas para este verano

En plena ola de calor, con los españoles que pueden irse de vacaciones camino de los pueblos y las playas del solar patrio, varias declaraciones de líderes políticos vienen a enmarcar los debates de este verano y el devenir de nuestro país en el próximo otoño.

Relativamente controlados los brotes de coronavirus y traspasada su competencia o incompetencia a las comunidades autónomas, y convocados solemnemente sus presidentes en el histórico monasterio de Yuso, con la fugaz presencia de Felipe VI, Pedro Sánchez se ha ganado un merecido descanso después de los meses más duros, que probablemente haya soportado ningún gobierno español desde la transición. La firma de un buen acuerdo con la Unión Europea ha reforzado su prestigio tanto en España como en Europa.

Pedro Sánchez y su gobierno de coalición pueden disfrutar de un confortable descanso y es de esperar, que pasados los agobios de estos meses, puedan reflexionar con serenidad y sosiego los próximos pasos a dar que probablemente consigan el objetivo manifestado en sede parlamentaria de “Tener un gobierno estable hasta el final de la legislatura”, deseo loable y que en mi opinión tiene hoy en día el apoyo de la mayoría de la ciudadanía española.

Por mucho que se han esforzado el PP y Vox y los medios de comunicación de prensa, radio y televisión de este país, Pedro Sánchez y su gobierno salen reforzados de este duro proceso.

Las elecciones gallegas y vascas no han supuesto grandes cambios en cuanto a la situación anterior y más allá de otras reflexiones más detalladas, el PP seguirá gobernando en Galicia y el PNV en Euskadi, ambos con mayor comodidad que hasta ahora.

El PSOE, concentrados sus dirigentes en gobernar y buscar los apoyos parlamentarios correspondientes, difícilmente habrán tenido tiempo para analizar con detenimiento los movimientos de fondo que se están produciendo en ambas comunidades históricas. Tiempo hay para ello.

Las declaraciones que han tenido lugar los días 1 y 2 de Agosto a las que nos referíamos al principio del artículo son las hechas por el portavoz de ERC en el Congreso de los diputados Gabriel Rufián, las de Edmundo Bal y Carlos Carrizosa de Ciudadanos y las de Arnaldo Otegui, líder de Bildu después de la sentencia del Tribunal Supremo sobre el caso Bateragune, que les ha dado la razón.

En todas estas declaraciones los partidos nacionalistas catalán y vasco ERC y Bildu y el partido nacionalista español Ciudadanos, emplazan al PSOE para que defina sus futuras alianzas para la reconstrucción o recuperación de la crisis económica consecuencia del confinamiento y la paralización económica que ha supuesto la pandemia de coronavirus y para la aprobación de los presupuestos.

Desde la perspectiva del PSOE la situación es bastante cómoda. Tiene donde elegir. Sin duda si Mariano Rajoy estuviera de presidente no lo dudaría. Se fumaría un puro, se olvidaría de todo y se iría a pescar y a pasear por sus amadas tierras gallegas.

Sin embargo ni Pedro Sánchez afortunadamente es Mariano Rajoy, ni el PSOE se puede permitir el lujo de desaparecer por un mes como hacía el Partido Popular. Aunque aparentemente pueda haber tranquilidad, el mar de fondo de la crisis económica y los millones de parados y empresas cerradas, pueden originar serios problemas en otoño.

Por tanto toca escuchar lo que plantean los demás partidos aplicando lo expresado por el portavoz adjunto del grupo parlamentario del PSOE en el Congreso Rafael Simancas en un reciente artículo “Política es acordar”.

El PSOE tiene una posición definida. Abrir los brazos a todos los partidos para que se sumen a unos presupuestos y unos acuerdos de recuperación. Vox ya ha respondido con una bofetada a la unidad y una absurda y sin sentido moción de censura, que sin duda encantará a los sectores más cafres y reaccionarios de España (que son más de lo que parecen) y les servirá para sacar pecho y alardear de ser los “únicos” que quieren el bien de la PATRIA con mayúsculas y dispuestos a lo que sea para apartar del gobierno a los socialistas, comunistas e independentistas. Sin embargo el PSOE hará bien si incorpora en ese proceso de negociación a Podemos y no acepta su exclusión de las mesas de negociación. El veto de Ciudadanos aceptado ya en dos ocasiones por el PSOE (hoy lunes 3 de agosto la segunda) es un error dado que consolidar el actual gobierno es un paso imprescindible para fortalecer la estabilidad y cumplir el programa acordado.

El Partido Popular entre la espada y la pared sólo puede aguantar el tirón. Ponerse de perfil en la moción de censura de VOX, que ya ha dicho no va a apoyar, y centrarse en conseguir logros positivos en Andalucía, Madrid y Galicia, los territorios principales en los que actualmente gobierna. En Cataluña también parece que ante unas posibles elecciones no está muy por la labor de repetir la alianza con Ciudadanos que no le ha dado resultado positivo en el País Vasco. Si por otra parte se confirma su decisión de aceptar la renovación del Poder Judicial significará que va entrando en razón y, aunque no lo reconozca abiertamente,cambiar su posición de obstrucción permanente y de enfrentamiento como estrategia política.

Ciudadanos lo tiene muy claro. Ha visto el hueco de ser apoyo para el PSOE en la crisis del coronavirus y se apresta, en consonancia con sus valedores empresariales, a arrimar el hombro en la reconstrucción tratando de impedir cualquier medida como impuestos a las empresas y a los más pudientes de la sociedad, la no derogación de la reforma laboral, la continuidad de las políticas de privatización que practican en los gobiernos de Madrid y Andalucía en connivencia con VOX y el PP. Sus 10 diputados son importantes a la hora de configurar una mayoría parlamentaria y están sabiendo jugar sus bazas. Si Ciudadanos insiste en negociar sólo con una parte del gobierno demostrará que su objetivo no es apoyar la reconstrucción sino meter una cuña en las relaciones entre PSOE y Podemos y tratar de debilitar la estabilidad.

Rufián y Otegui (que suman 18 diputados en el Congreso) han venido a manifestar lo mismo. Piden al PSOE que no pacte con Ciudadanos y reedite los acuerdos que llevaron a Pedro Sánchez a la presidencia. También solicitan que se formalice de una vez la mesa de diálogo en Cataluña, que por unas cosas o por otras sigue sin convocarse, medidas y gestos de apoyo a los presos políticos vascos y catalanes y medidas de gracia o penitenciarias que solucionen las consecuencias de los nefastos procesos unilaterales que sólo han provocado enfrentamientos, sangre, sudor y lágrimas. La independencia sigue muy lejos y según todas las encuestas cada vez tiene menos seguidores.

De la entrevista concedida por Otegui a Rac1 es importante reflejar, por lo que supone de reconocimiento de su debilidad lo siguiente. “Si un proceso de independencia va de la mano de una confrontación con el Estado, la ciudadanía se aleja de él”. “Conlleva la amenaza de que te dejen fuera de la Unión Europea, además te meten en la cárcel y te pegan si vas a votar”. Blanco y en botella que se ha dicho siempre. Muy similares son las reflexiones que últimamente han hecho también desde ERC dirigentes como Junqueras o Aragonés.

El importante crecimiento que Bildu ha tenido en las elecciones vascas, tanto en votos (a pesar del aumento de la abstención) como en diputados, ha consolidado la posición negociadora  de esta formación que se encuentra en condiciones de disputarle la hegemonía entre el electorado vasco al PNV en próximas elecciones, dado que puede seguir drenando votos tanto a Podemos como al PSE-PSOE si incide más en sus políticas sociales y menos en sus anhelos independentistas.

Rufián ha venido a plantear que ERC debe acomodar su estrategia al hecho real que Ciudadanos ha roto su alianza con el PP y VOX a nivel estatal (no así en las comunidades autónomas) y que ahora el PSOE puede pactar con ellos y no con ERC. Pueden optar por rebajar sus planteamientos y esperar las consecuencias en las previsibles próximas elecciones catalanas o bien desmarcarse totalmente de los acuerdos con “Madrid” e impedir trasvase de sus votantes hacia la CUP y JxCat.

El PNV por su parte se encuentra cada día más cómodo en su papel de garantizar la estabilidad del gobierno en Madrid y no desaprovechar ni una sola ocasión para “rascar” contrapartidas en todos y cada uno de los momentos políticos. El último ejemplo la negociación del nivel de deuda como contrapartida a la presencia de Urkullu en la conferencia de presidentes, que tan mal ha sentado, y con razón, al resto de comunidades autónomas.

Sobre Podemos y lo que vaya a hacer me siento totalmente incapaz de opinar nada. Y como decía un amigo, “Cuando no tengas nada que decir mejor estate callado. Cualquier cosa que digas o gesto que hagas será utilizado en tu contra” Sólo desearles lo mejor en sus reflexiones veraniegas y hacerles la pregunta que un histórico dirigente sindical le hacía la semana pasada a un militante de Podemos. “Explícame. ¿Cómo se puede pasar de 19 diputados a 0?”. (Se refería a Galicia).

España. Muchas preguntas abiertas para este verano