sábado 6/3/21

El CIS y su 'cocina' 40% de indecisos

De la dispersión del voto, con más partidos y coaliciones en Ayuntamientos y Parlamentos regionales y una IU casi desaparecida (y enfrentada) sólo hay un beneficiario. 

cisLeyendo las valoraciones sobre la última encuesta del CIS publicada en mayo 2015, sorprende más allá de las cifras que se asignan a cada partido, la euforia de todos los comentaristas ante el hecho de la pérdida de las mayorías absolutas del Partido Popular, la práctica desaparición de Izquierda Unida y el ascenso de nuevas formaciones o candidaturas populares de amplio espectro.

Asimismo y sobre todo en Ayuntamientos grandes y Comunidades significativas, rápidamente se hacen cuentas para ver el balance entre izquierda y derecha, incorporando los concejales y diputados de Ciudadanos a la derecha y los de Podemos a la izquierda.

Por más que, sobre todo estos últimos pretendan vestirse de lagarterana e insistir en que no son ni de derechas ni de izquierdas, sino de abajo, se da por hecho que sumarán sus votos contra el Partido Popular, y apoyarán o se dejarán apoyar por el Partido Socialista y otros.

En mi opinión esto es un grave error.

De la dispersión del voto, con más partidos y coaliciones en los Ayuntamientos y Parlamentos regionales y una Izquierda Unida casi desaparecida (y enfrentada) sólo hay un beneficiario. El Partido Popular de Mariano Rajoy, Aznar, Fabra, Aguirre, Cospedal, etc. etc.

Este Partido Popular tan denostado sigue siendo, según la encuesta, primera fuerza en todas las Comunidades salvo Extremadura y Asturias, si bien siempre hay que recordar que las encuestas pueden equivocarse completamente como acaba de ocurrir en el Reino Unido. Resulta muy difícil de comprender, ya que no se ha dado la más mínima explicación, como el CIS ha cocinado esta última encuesta que refleja un 40% de indecisos que todavía no han decidido el sentido de su voto.

Ni los votos y escaños de Podemos se pueden sumar mecánicamente a la izquierda, ni los de Ciudadanos a la derecha, en primer lugar porque eso es lo que manifiestan sus dirigentes y hay que respetar su palabra y concederles el beneficio de la duda.

Escuchar a todos los tertulianos radiofónicos y televisivos presionar a estos dos nuevos sujetos políticos para que permitan gobernar con su abstención a Susana Díaz, sin comprometerse a gobernar y mancharse por supuesto, resulta patético cuando esos mismos personajes se han hartado de insultar al Partido Socialista, de condenar a todos sus dirigentes y a los sindicatos por los casos de los ERES y la formación como paradigma de la corrupción.

¿Por qué ese llamamiento unánime? Pues muy sencillo. Para luego reclamar el mismo comportamiento en Madrid, Valencia, Castilla la Mancha, Baleares,Cantabria... etc. etc. Déjeme usted gobernar, haga de leal oposición que ya le contaré yo lo que me interese los días de control parlamentario.

El objetivo es dejar gobernar a la lista más votada que, en casi toda España, a pesar de los pesares sigue siendo el Partido Popular. 

Ante el posible bloqueo de Ciudadanos y Podemos en Andalucía a la investidura de Susana Díaz, el siguiente paso del Partido Socialista y el Partido Popular está cantado. El segundo permite al primero gobernar en Andalucía, por responsabilidad, por sentido de Estado, por el bien de los andaluces, etc. y el primero, a cambio no hace alianzas extrañas con gente recién llegada, que no son de fiar y vienen a tirar todo por tierra y a dar una patada a la mesa.

Todos los que llevan años diciendo que Partido Popular y Partido Socialista son la misma mierda se pondrán contentos y estarán satisfechos de ver sus creencias confirmadas por los hechos.

Es probable que eso obligue a retrasar el nombramiento de la Presidencia de Andalucía para fechas posteriores a las elecciones del 24 de Mayo. Por otra parte sería lógico que se pusieran de acuerdo cuando los contrincantes los han caracterizado como los culpables de todos los males, de una transición mal hecha, de una constitución caduca, de una monarquía desfasada, del paro, la miseria y la corrupción rampante.

Lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. Siempre se ha dicho que los que tienen el poder no lo ceden con facilidad y que hay que arrebatárselo porque lo defienden con uñas, dientes y todas las artimañas propias de su condición.

Sin llegar a comportamientos que se siguen en otros países como declarar ilegales a los partidos que hacen la competencia, encarcelar a los disidentes y cambiar las leyes electorales cada día a medida del que gobierna, la sutileza del poder económico y mediático en nuestro país perfectamente expresada por el Presidente del Banco de Sabadell “Hace falta un Podemos de derechas” se está viendo apoyada por todas las televisiones, radios y prensa. Unanimidad Ciudadana, podría llamarse el cónclave de directores de prensa.

Si hay que manipular las encuestas y hacer subir a un partido 10 puntos en un mes y bajar a otro 9… pues se hace sin ningún miramiento. Si hay que prohibir a un partido parlamentario (pobrecitos los de UPyD acostumbrados a ser tratados con guante de seda) que salga en la Televisión pública… pues se le prohíbe. Y si protesta que proteste.

Como conclusión creo que a Podemos no le interesa pactar con el PSOE para no seguir desinflándose en los próximos meses y al PSOE no le interesa pactar con Podemos para dejar claro que no quieren el poder a toda costa. La posición ampliamente hegemónica en el PSOE sigue siendo la misma que al principio de la transición. Felipe González sigue siendo el faro que guía Andalucía, España, PRISA y el mundo entero. Ir a por la mayoría absoluta y no hacer pactos con otra izquierda, salvo que sea totalmente imprescindible. Se ha visto recientemente en Navarra donde ha preferido que siga gobernando la derecha aunque eso le cueste su desaparición.

Por tanto señoras y señores vayan haciendo apuestas. El PSOE gobernará en Extremadura, Asturias y Andalucía, los nacionalistas de distintas texturas en Euskadi y Catalunya y el PP en el resto.

Nada nuevo bajo el sol... o no. Todo dependerá de ese 40% de indecisos o ciudadanos "tímidos" que no quieren desvelar su voto.

El CIS y su 'cocina' 40% de indecisos