viernes 14/5/21

"Como alcalde vuestro que soy…" O la elección directa de alcaldes

Cuando de lo que se trata es de remover las gangas y yerbajos de los municipios, la solución es la elección directa de alcaldes...

alcalde

El pensamiento griego a través de la escritura activa un proceso de control y coherencia sobre la tradición introduciendo orden y racionalidad en el mito. Tan altisonante párrafo puede venir a cuento de la propuesta del Partido popular acerca de la una nueva ley de elecciones municipales. Yendo por lo derecho: sabemos, gracias a la escritura –almacenada en este caso en las hemerotecas--  que el PSOE, tiempo hace, propuso una ley similar que, por hache o por be,  finalmente quedó archivada en los sótanos de algún ministerio. Ahora, un covachuelo la desempolva y la pone en circulación.

Fíjense ustedes qué cosas están ocurriendo: en esta democracia envejecida con una serie de institutos obsoletos –una crisis que reclama reformas de hondo calado--  la respuesta que algunos (no pocos) proponen es el autoritarismo. Pongamos estos ejemplos: el centro de trabajo innovado requiere, para su eficiencia y racionalidad, la participación de los saberes de la comunidad social (los trabajadores); sin embargo, la respuesta del management es incrementar la discrecionalidad cesarista del poder privado empresarial, legislado pro domo por la llamada reforma laboral; cuando los partidos políticos necesitan algo más que un baldeo de cubierta y un zafarrancho general de policía (en jerga marinera, “policía” es sinónimo de limpieza), la solución es el encumbramiento del líder, elegido plebeísticamente por el público. Y, ya más directamente –aunque relacionado con lo anterior— cuando de lo que se trata es de remover las gangas y los yerbajos de los municipios, la solución es la elección directa de los alcaldes. En definitiva, nada de reformas de estructura para oxigenar el colodrillo de la democracia, sólo y solamente unas gotitas de colidrio con la idea de que el libertinaje de la democracia sea frenado con las bridas del autoritarismo.

Así pues, parece resurgir la voz asmática de don Pepe Isbert en Bienvenido Mr. Marshall: «Como manager vuestro que soy…», «Como secretario general vuestro que soy…», «Como alcalde vuestro que soy…». 

En conclusión se abre la puerta a la institucionalización de la «alcaldada», es decir, a la acción imprudente de un alcalde que abusa de su autoridad y, por extensión, a otra persona, que puede ser para otros menesteres un manager o un secretario general y lo que encarte.

"Como alcalde vuestro que soy…" O la elección directa de alcaldes