sábado 15/5/21

¡¡¡ Pues yo sí soy de izquierdas!!!

Bocas plagadas de egolatría y mentiras han intentado hacer creer que la división izquierda/derecha no existe o, en su defecto, es algo falaz...

Yo sí soy de izquierdas porque creo en el esfuerzo personal como motor del cambio, y no en el parasitismo disfrazado de progresía

En las últimas horas,  bocas plagadas de egolatría y mentiras han intentado (como siempre intentaron los fascistas) hacer creer que la división izquierda/derecha no existe o, en su defecto, es algo falaz.

No me extenderé demasiado en contestar a quienes, si por méritos se tratara, no deberían ocupar ni un minuto de atención, pero la historia de la izquierda brilla tan adornada de heroísmo y honor que resultaría infame permanecer callado. Y en este sentido…

Yo sí soy de izquierdas porque me gusta ganar las cosas por mi mismo y no a costa del sudor ajeno ni dependiendo de terceros.

Yo sí soy de izquierdas porque creo en el esfuerzo personal como motor del cambio, y no en el parasitismo disfrazado de progresía.

Yo sí soy de izquierdas porque observo con rabia como los principios de mérito, capacidad, esfuerzo y sacrificio, nos han sido robados por la derecha neoliberal para provecho de ella y, lo más lamentable, para beneficio y discurso de una pútrida escoria social que disimula su molicie, vicios y fracaso tras la sagrada bandera de las conquistas sociales.

Yo sí soy de izquierdas porque creo en una sanidad pública y universal aunque, si fuera egoísta apostaría por pagar menos impuestos y financiarme una privada, a diferencia de esa morralla social que abusa de los servicios públicos defraudando impuestos y chapoteando en la vagancia mientras sin dignidad agitan banderas de izquierda.  

Yo sí soy de izquierdas porque apuesto por una educación pública aunque, es evidente, no voy a volver a las aulas y mi descendencia tampoco.

Yo sí soy de izquierdas porque estoy orgulloso de que, mediante mi trabajo, cobren su pensión la sufridas y valiente generación que me precedió.

Yo sí soy de izquierdas porque la verdadera división social es entre la gente honrada, solidaria y valiosa que contribuye al avance, sin distinción de clase, frente a  los falsos solidarios, impostores inflamados de envidia que claman contra “los de arriba”  porque arden en deseos de disfrutar lo que son incapaces de ganar.

Yo sí soy de izquierdas porque no me importa que haya ricos si han conseguido su riqueza honradamente, pagan sus impuestos y son ciudadanos de bien, frente a quienes se esconden tras rojas banderas bullendo de celos y frustración, mancillando así los ideales de justicia y libertad.

Yo sí soy  de izquierdas porque me indigna la explotación tanto de quien está arriba como de quien, desde abajo, aspira a encaramarse con malas artes para imitar aquello que, aparentemente, condena.

Yo sí soy de izquierdas porque creo en unos servios públicos de calidad, que todos debemos sostener ora con nuestros impuestos ora con nuestras prestaciones a la comunidad si la rueda de la fortuna nos resulta adversa, pero, nunca, nunca, nunca, parasitando a los demás, y mucho menos con discursos de izquierda.

Yo sí soy de izquierdas porque aborrezco y me aparto de las masas resentidas que, tergiversando los ideales de izquierda, acusan a los demás de sus propios fracasos,  cuando sus males no pocas veces derivan de incapacidad, ínfulas, vicios u holgazanería.

Yo sí soy de izquierdas porque nosotros  deseamos y luchamos por el beneficio de todos y no por el enfrentamiento social según sea la cuantía de los ingresos.

Yo sí soy de izquierdas porque, a diferencia de la derecha, creo y proclamo que el mejoramiento de los más humildes no se consigue a costa de terceros, pues esto no sería más que vulgar latrocinio y para esto ya tenemos a los neoliberales.

Yo sí soy de izquierdas porque defiendo la igualdad social, es decir que todos disfrutemos de los mismos instrumentos para labrarnos el futuro y que las diferencias, que las hay y debe haberlas, no deriven de la cuna, sino del mérito, el talento y la integridad del carácter… ¡malditos sean quienes han apoyado y defendido esos regímenes tiránicos que, bajo una retórica de izquierda, han arruinado naciones enteras y asesinado a los “disidentes” y “reformistas”.

Yo sí soy de izquierdas porque jamás apoyaré regímenes totalitarios como el Iraní o venezolano para luego travestirme de socialdemócrata, "transversal" u otras añagazas semejantes, soy de izquierdas porque mis ideales palpitan para lograr el bienestar general y no para alimentar egos enfermos, vanidad y odios sociales, arrojando carnaza sobre quienes rumian su fracaso con mirada oblicua hacia la gente de bien.

¡¡¡ Pues yo sí soy de izquierdas!!!