domingo 18/4/21

¡Que pare el mundo que yo me bajo!

desigualdad

Dejamos que la desigualdad vaya creciendo a pasos agigantados, y así admitimos que mientras algunos tienen que callar y arreglarse con 426 euros o incluso menos, en nuestro país, por otra parte, ya existan más de 428.000 personas que tienen más de un millón de euros

Es vergonzoso y sangrante, para las personas que tengan un mínimo de ética y de compasión con los de su misma especie, lo que está pasando en nuestro entorno. Dejamos que el mundo se vaya al garete porque permitimos negocios redondos para los que más tienen sin preocuparse del medio ambiente, ni del calentamiento global, ni de la destrucción del mundo en el que vivimos todos. Dejamos que la desigualdad vaya creciendo a pasos agigantados, y así admitimos que mientras algunos tienen que callar (una mordaza les amenaza) y arreglarse con 426 euros o incluso menos, en nuestro país, por otra parte, ya existan más de 428.000 personas que tienen más de un millón de euros y en muchos casos su aportación a la Hacienda es mínima. Admitimos que se prioricen y sean verdades absolutas los números mágicos de un déficit público que es un atentado contra los ciudadanos, y evitamos realizar gastos sociales en beneficio de aquellos que mal viven o viven a duras penas y perjudicamos, además, sectores que a todos interesan y nos pueden ayudar a salir de la crisis/estafa; sectores como la educación, la sanidad, los servicios sociales, el medio ambiente, la investigación…

Demostramos un conformismo que nos llevará directos al abismo, eso sí calladitos y sin protestar. Nos sucederá, seguro, lo mismo que le sucedió a la rana hervida: si a una rana se la pone en un recipiente hirviendo salta inmediatamente, pero si se le mete en un recipiente con agua templada y se va calentando el agua poquito a poquito la rana morirá hervida sin darse cuenta. Así no está pasando, adormecidos con mentiras y falsas previsiones, no nos estamos dando cuenta de los cambios graduales que están sucediéndose en el planeta y en nuestro entorno, y llegará un momento en el que sin apercibirnos, sin darnos cuenta, no habrá vuelta atrás.

Hay que decirlo muy claro; esto ya no es una lucha entre naciones, es una lucha de clases entre la plutocracia, las élites, el 0,1 % de la humanidad y el resto. Un pequeño número de personas que tienen el poder y el dinero mueven el mundo con sus intereses despreocupándose del resto de seres que habitamos el planeta. Olvidándose, incluso, de su propia seguridad porque el final nos atrapará a todos. Si la mayoría fuéramos conscientes de la situación, de su empeoramiento acelerado y del poder que se puede ejercer al pertenecer a la casi totalidad de la población, se podrían dar pasos para evitar lo que posiblemente ya, es inevitable. Pero, no obstante, aún hay expertos que dan lugar a cierta esperanza y con acciones sencillas.

La revista The Atlantic se hacía eco el pasado agosto de un estudio llevado a cabo por un grupo de científicos de la Universidad de Oregón, el Bard College y la Universidad Loma Linda. ¿Qué calcularon? Exactamente qué pasaría si los estadounidenses sustituyesen la carne de ternera por las judías pintas (en inglés, beans instead of beef): solo con ese cambio en la dieta se podría cumplir la promesa de Barack Obama de reducir en un 30% los gases causantes del cambio climático. Y no en 2030, como aseguró el expresidente, sino en 2020. Es decir, aunque estructuralmente no cambiase nada más (ni en el tema energético, ni en el de contaminación) e incluso si la gente siguiese comiendo carne de cerdo y pollo, se reducirían las emisiones en, al menos, un 46% [1].

Parece de locos el que no seamos capaces de dar un giro a nuestras sociedades, de dar un giro a nuestras políticas. Todos somos conscientes de “la perpetuación del hambre destructiva en un mundo ahíto de riquezas y capaz de lograr lo imposible [lo que] se vuelve todavía más inadmisible. Una matanza en masa de los más pobres. [2]” Todavía es más demencial que según Medicusmundi 100 millones de personas caen cada año en la pobreza a consecuencia de los gastos sanitarios. Y es de vergüenza que en un país como Estados Unidos, país en el que el gasto sanitario del Estado es el más elevado, sin embargo no tener cobertura pública supone que millones de personas hayan perdido sus casas para poder pagar las facturas sanitarias.

Y todo esto no tiene visos de parar si no somos conscientes de la situación. Todo lo tienen bien controlado y sus objetivos siguen cumpliéndose con creces. Las empresas han tomado el poder y “Los monopolios de mañana [incluso de hoy] no podrán ser medidos solo por la publicidad que nos venden. Estarán basados en lo mucho que saben sobre nosotros y cuánto mejor pueden predecir nuestro comportamiento respecto a los competidores. [3]” Es la verdad el “gran hermano” nos controla, nos adormece y nos ahoga.


[1] La Marea núm. 54. ¿Y qué puedes hacer tú? Noemí López Trujillo, pág. 21
[2] Ziegler, Jean (2013:52). Destrucción masiva, geopolítica del hambre. Booket.
[3] La Marea núm. 54. Medios que dependen de Silicon Valley. El poder de Facebook y Google representan el mayor cambio de paradigma en la era digital. Ekaitz Cancela, pág. 25

¡Que pare el mundo que yo me bajo!