sábado 6/3/21

Cuento de Navidad

brindis

Hace unos días me llamó Pedro Sánchez y me dijo Carlos, ¿tienes 5 minutos para tomarnos un café?, por supuesto, le contesté…en tu barrio o en el mío.

Por razones de seguridad, se vino a mi barrio.

Bajo a encontrarme con Pedro cuando al cruzar y casi entrar en “Casa Tino”, me encuentro a Pablo Casado, que estaba dando un paseo a su perro por la zona (Ponzano), nos cruzamos y al verme, me dio un abrazo…¡hombre Carlos, tanto tiempo sin saber de ti!...¡Pablo! tío, cómo estás?! –le saludé con cariño- recordando viejos tiempos.

Pues he quedado con Pedro a tomar algo y comentar la jugada… ¿te hace verle?, anímate, seguro que se alegra de verte.

Me parece genial –me contestó-, aunque seguro que viene con Pablo (Iglesias) y quizás no le haga mucha gracia verme. Qué va –le digo- si ya sabes que “agua pasada no mueve molinos…” Venga, - me dijo inmediatamente- tienes razón, dejo al perro en casa y vuelvo en 10 minutos.

Cuando Pablo (Casado) se ha marchado, entro donde Tino, quien como siempre, me saluda desde la barra con una sonrisa enorme y me pone un botellín de mahou sin que yo llegara a pedírselo…así es Tino. Y mi sorpresa salta cuando en la barra del bar había un grupo de turistas catalanes, que hablando en catalán uno de ellos me reconoce y me dice ¡Carles! ¡Nen! ¡Que fas! me giro y veo a Oriol (Junqueras) que con gran alegría me cuenta en un minuto que Madrid está espectacular, que han estado en el Prado y que se ha llevado un grato recuerdo…y que justo al lado, en la “Parroquia”, se había tomado un tomate aliñado –de Zamora- espectacular…en fin, intercambiamos unas palabras y fue grato volver a verle.

Dentro, en otra mesa y dándole buena cuenta a unas mollejas de escándalo, estaba Inés (Arrimadas) con unos amigos…que entre bromas en catalán y español, se hacían selfies de vez en cuando con el otro grupo de catalanes (donde estaba Oriol) y se reían a voces…

Es en ese momento llegó Pedro y nos sentamos en una mesa a compartir una cerveza (en España acostumbramos a quedar tomar un café, que nace como café y termina en una cerveza…). Los dos Pablos casi coincidieron en la puerta (Iglesias y Casado) y entre bromas de todos, al final, se sentaron…nos reímos, madre mía como nos reímos…y hablamos de las cosas importantes. De lo mal que va Estudiantes, de lo bien que parece ir el Madrid…de la última película que vimos en el cine y por supuesto, de las crisis políticas que hay en el mundo, con protestas en Francia, Chile, Hong Kong, etc…que parece seguir un mismo patrón…el fin del capitalismo salvaje y la petición de poner reglas a la globalización sin control. También tratamos el asunto del medioambiente, que todos ahora compartimos como transversal a nuestras ideas…todos y todas, claro.

Y en estas, pregunto a Pedro. ¿Para cuándo el gobierno? Y me dice en tono sosegado, ya está Carlos, lo tenemos todo cerrado. Hemos llegado a un acuerdo para que se abstenga ERC, ya que Pablo (Casado) no puede darnos su apoyo. Pablo (Iglesias) nos apoyará en el gobierno y con los votos de ellos y la abstención de ERC, todo en marcha. Y en ese momento miro a Pablo (Casado) y le digo…pero Pablo, recuerdas esto de que agua pasada no mueve molinos…sí, Carlos –me contesta-, pero mira el grupito que me espera ahí fuera. Me asomo y veo un grupo de neonazis, esperando en la puerta del bar…y me confiesa Pablo (Casado), me siguen allí donde voy. Pero tío –le digo-, quítatelos de en medio…tú cierras acuerdos por el interés de España no de estos colgados. Y entonces, me interrumpe Pablo (Iglesias), bueno, Carlos…es que si va con Pablo (Casado) y no con nosotros…entonces tendremos que revisar nuestro apoyo. Y, ahora mirando a Pablo (Iglesias) estupefacto, le digo…pero Pablo, no me jodas…si de lo que se trata es pactar una investidura, armar presupuestos –progresistas- y con ello comenzamos a andar…y ponemos fin a tanta interinidad, que llevamos muchos años con los mismos presupuestos y los tiempos andan complicados. Todos me miran como diciendo…Carlos se ha vuelto loco. Y yo me termino preguntándome si realmente ¿estoy cuerdo?, he debido decir algo raro o extraño…por la mirada de mis amigos.

Al final todos cogen la cerveza y nos damos un ¡salud! Que hacemos extensivo a Inés y su grupo de amigos, a Oriol que levanta la copa y nos deseamos lo mejor para el 2020.

Nos despedimos quedando en vernos, sobre todo, en no esperar a que pase un año…y con esa conjura, nos fuimos “cada mochuelo a su olivo”.

Tino ¿cuánto es esto?...     

Postdata: ¡Feliz 2020 a todos y todas!

Cuento de Navidad