miércoles 12/5/21

Reino de España con dos olas de pandemia: el covid19 y la regresión democrática

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Democracia no es solo votar cada cuatro años, ni es solo una forma de organización politica de los estados, ni mucho menos respetar por bemoles una monarquía impuesta por un dictador que parece ser tiene competencias superiores a cualquier corona europea, -lo cual es mentira- pero así es en los hechos, dada la sumisión cobarde de Pedro Sánchez. Ni menos una “cosa de políticos profesionales”.

Democracia es una forma de entender y defender la cultura, la ética, las costumbres y la igualdad entre sexos y razas, la igualdad entre las personas y por tanto su acceso igualitario a los servicios públicos y las pensiones, educación y sanidad pública así como los derechos laborales, sindicales, sociales y la libertad de expresión. Sin justicia fiscal y sin redistribución no hay democracia y la explotación del hombre por el hombre es una anomalía democrática liberal a superar.

En democracia se puede discutir una constitución, una ley o exigir un referéndum para decidir forma de estado o libre federación u organización del estado. Desde el liberalismo sobre todo desde el liberalismo contemporáneo se defiende una democracia mermada y constreñida al libre mercado exclusivamente y la existencia de clases poseedoras y clases subalternas. Para los liberales conservadores y en España no hay otros, la libertad y la democracia consiste exclusivamente en defender los privilegios de las clases poseedoras y los valores de sectas religiosas o la familia real, por encima de la libertad de expresión y asociación.

El gobierno trata de imponer alguna tibia medida liberalizante, pero en realidad es un gobierno de colaboración con los poderes económicos y fiel ejecutor de las directivas y propuestas neoliberales de la Unión Europea

Los liberales como Azaña ya no existen. Para comenzar se niega la capacidad de discutir la monarquía y defender la forma republicana de estado y Azaña era profundamente republicano y se enfrentó a Alfonso XIII el rey militarista, vago y mujeriego al que logró expulsar de España junto con el pueblo.

Las derechas españolas están imponiendo y lo están consiguiendo ante la cobardía del Gobierno y un PSOE cada vez más derechizado una limitación de libertades por cierto son mucho menores a las de 1978, es verdad, en el Reino de España se expanden las doctrinas sectarias derechistas y neoliberales más reaccionarias y retrogradas que las de la época del final de la dictadura franquista. El PSOE de la transición y del “pacto constitucional” -el último invento de Sánchez-, es una escisión del PSOE, una escisión que ha devorado aunque ni del todo ni con tranquilidad al socialismo de clase y republicano que eran y son quienes reivindican el partido obrero de Pablo Iglesias amen de republicano de Indalecio Prieto. Esa es la explicación de los temores y las servidumbres de las cúpulas llamadas “socialistas”.

En esta situación y con un Podemos que juega a Gobierno y oposición a la vez, pero intenta laminar cualquier disidencia social que no controle y/o de izquierdas de clase que sea socialista, se acaba de cerrar el círculo.

Lo cierto es que la derecha está imponiendo una judicatura reaccionaria y represora que sufre constantes derrotas en tribunales internacionales de derechos humanos. Al objeto de beneficiar al PP en sus múltiples causas de corrupción e imponer valores morales y culturales reaccionarios y encima se silencia o excluye a juezas y jueces democráticos. Delitos políticos que vuelven a existir y presos políticos junto con nuevas y nuevos exiliados, no solo catalanes por cierto, que volvemos a tener. La derecha reprime cualquier expresión de disidencia y lo hace ya y ahora. La derecha impone con la anuencia de ciertas fuerzas conservadores europeas su represión de la disidencia y encarcela a fuerzas políticas que desean la independencia u otro tipo de federación con métodos democráticos. La derecha ampara y defiende expresiones y organizaciones franquistas, porqué en realidad la derecha española jamás ha roto su vinculación con el franquismo y el nacional-catolicismo. La derecha española salvo excepciones periféricas no es democrática es trumpista y lo sigue siendo.

Hay algo muy importante para defender la democracia en el estado español y es acabar con la ley mordaza, que de forma incompresible el Gobierno de coalición no hace, pues es una ley que viola derechos y libertades también políticos y sindicales, al igual que la reforma laboral que impide y persigue la libertad sindical y los derechos humanos de trabajadoras y trabajadores dejándoles desamparados ante la ley y sus empresarios. Si el gobierno de coalición no ejecuta estas promesas electorales por cierto, no solo defraudara a su electorado sino traicionará a las clases populares y trabajadoras. Ley mordaza y reforma laboral sí que son ataques a la libertad. En estos momentos el gobierno trata de imponer alguna tibia medida liberalizante, pero en realidad es un gobierno de colaboración con los poderes económicos y fiel ejecutor de las directivas y propuestas neoliberales de la Unión Europea a diferencia de potencias europeas que nos imponen su doctrina económica social mientras ellas en sus territorios nacionales hacen lo que les da la gana.

Reino de España con dos olas de pandemia: el covid19 y la regresión democrática