jueves 13/5/21

Nuestras vidas son un simple negocio

covid

El gran circo montado en torno a las vacunas contra el #Covid19 están demostrando no ser más que otro negocio más para las compañías farmacéuticas y con exclusivo ánimo de lucro y por cierto este, mil billonario y por tanto muy apetitoso.

Resulta que la mayor parte de las inversiones en investigaciones para la vacuna anti #coronavirus han sido subvencionadas y/o apoyadas por cuantiosos fondos públicos estatales, es decir dinero de todas y todos, en todo el mundo, incluidos los EEUU la meca del capitalismo.

Sin embargo comprobamos que La OMS no ha autorizado todavía ninguna, al menos que yo sepa. La mayor parte de las noticias sobre las vacunas en el Norte capitalista, no han sido sino notas de prensa de las propias empresas, que provocan subidas en las bolsas y ganancias millonarias para algunos ejecutivos. Además los gobiernos occidentales, los países más ricos están ya comprando millones de dosis de vacunas no aprobadas ni suficientemente testadas. Es inmoral.

Sabemos, pues lo ha hecho público, que el gobierno de España a través del ministro Illa afirma que serán gratuitas y miente, pues las pagamos de nuestros impuestos ¿o acaso las regalan? Además no se ha esperado a ver cómo van las investigaciones españolas, que son muy serias y con gran rigor científico desprovisto de prisa y casualidades y mayormente de instituciones públicas muy prestigiosas. O las potentes investigaciones chinas y comprobar su precio y calidad. En lugar de potenciar una industria pública farmacéutica española y crear tejido industrial propio partiendo del existente o comparar precio y calidad de todas, e incluso buscar alianzas estratégicas con farmacéuticas públicas del mundo anqué estén en Asia, nos vendemos a multinacionales de los EE.UU, Alemania o Gran Bretaña y se favorece el negocio privado extranjero.

En el estado español y durante la pandemia, las Comunidades autónomas en su mayoría han fracasado, mentido, en algunos casos con afirmaciones ridículas que serían para reír sino fuera que provocan muertes, o se cometen locuras y despilfarros, participando en un concurso de haber quién es más inconsciente o quien queda mejor con su parroquia, en lugar de invertir más en atención primaria, crear plazas en la sanidad pública y proteger a la población en lugar de solo a los negocios, en un supuesto más que dudoso de salvar el turismo o la navidad en medio de centenares de muertes que por cierto son muy abundantes también en países europeos que nos envían turistas. Por tanto opino que se cometen crímenes como los que diariamente tienen lugar entre otros en la residencias de mayores que ya debieran ser públicas.

Es por eso que se debe exigir la nacionalización de la industria farmacéutica y de toda la sanidad. Basta de hacer negocio con nuestra salud y nuestras vidas. Basta de mentir, basta de con dinero público favorecer negocios y capitales privados.

Es difícil cumplir el calendario de vacunaciones expuesto por el gobierno entre otras cosas por motivos logísticos y de producción salvo que antes de tener el plácet de la OMS ya se estén fabricando a gran escala vacunas, que ya se presionará para colocar el producto tal y como las farmacéuticas saben hacer. Además por motivos ideológicos y beneficiar el negocio de sus amigos y benefactores, la derecha y la extrema derecha van a poner palos en las ruedas de un Gobierno muy débil con los poderosos y los grandes capitales al objeto de deteriorarlo más.

La pandemia está requiriendo de un gran esfuerzo público. Lo que está demostrando que lo público es imprescindible y el fracaso del sector privado y de las privatizaciones. Del capital incapaz para atender a la humanidad.

Sin impulso estatal nada se puede hacer, pero que eso si, el gran sector privado, la gran patronal, se lanza a hacer negocio y pillar a tal efecto fondos públicos. Vamos la lógica liberal y neoliberal, que es expropiar lo público y las personas para convertirlas en mercado y beneficio.

Desde el pensamiento socialista, pensamos que es la hora de lo público y repartir, no convertir a la sociedad en el negocio privado de unos pocos y menos a costa de nuestras vidas.  

Nuestras vidas son un simple negocio