lunes 17/5/21

4 de mayo en la Comunidad de Madrid: recuperar lo perdido

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Desde hace un cuarto de siglo la Comunidad de Madrid ha sido gobernada ininterrumpidamente por la derecha.

El Partido Popular madrileño encuadrado en el espacio más radical del neoliberalismo ha practicado una enorme agresión a los servicios públicos esenciales como la sanidad y la educación pública, ha desarrollado de manera raquítica las prestaciones a la dependencia retardando al máximo el reconocimiento del derecho y la prestación económica  a las personas dependientes.

Desmantelamiento y privatización de los servicios públicos ha sido la seña de identidad de los gobiernos de la derecha en la Comunidad de Madrid y la corrupción un elemento permanente.

La crisis financiera de 2008 fue la excusa para aumentar el ataque a los servicios públicos esenciales (sanidad, educación, dependencia) ya iniciada años antes. La reducción de las asignaciones  presupuestarias a ellos destinadas implicaron unos brutales recortes tanto en recursos humanos como materiales; al mismo tiempo se aumentaron los procesos de privatización y la política de conciertos acordes con el neoliberalismo radical del Partido Popular.

La política educativa llevada a cabo por los gobiernos del Partido Popular madrileño acorde a su ideario ultraliberal, han supuesto unos recortes importantes que  han dejado a la educación pública en clara situación de desventaja en relación a la concertada que además recibió la cesión de abundante suelo público para instalar sus centros mientras que la construcción de centros públicos era casi inexistente. Las Universidades Públicas dejaron de ser accesibles para muchos jóvenes cuyos padres no podían asumir la enorme subida de las tasas; al mismo tiempo se autorizaba  la puesta en marcha de un número importante de universidades privadas.

El ataque a la Sanidad Pública madrileña, los recortes efectuados en sus centros asistenciales tanto en recursos humanos como materiales han sido una constante en los sucesivos gobiernos del Partido Popular hasta la actualidad. La introducción del sector privado en el sistema público se ha realizado de manera brutal, sin el debate político y social imprescindible en temas de esta trascendencia, esa irrupción del sector privado en el área pública se ha hecho sin establecer mecanismo de control alguno lo que se ha traducido en  sobrecostes muy elevados, incumplimientos de los contratos, graves irregularidades y prácticas corruptas.

Las campañas de propaganda engañosa y repletas de mentiras, que se han puesto en marcha no han podido ocultar la triste realidad que antes y ahora los madrileños constatan: demoras en la Atención Primaria, kilométricas listas de espera quirúrgicas, retardos muy grandes e insoportables para acceder a las consultas de los médicos especialistas en los hospitales públicos y estado lamentable de las instalaciones  de estos centros.

Los ciudadanos madrileños que mayoritariamente respetan la diversidad, que la entienden como un enriquecimiento para la comunidad, que aborrecen el racismo y la xenofobia, estoy seguro votarán con inteligencia y de forma masiva para propiciar el cambio

La construcción de una decena de hospitales mediante diferentes formas de colaboración público privada no ha servido para fortalecer el sistema sanitario público. Los nuevos hospitales mantienen, trece años después de su apertura, espacios sin abrir lo que en plena pandemia adquiere mayor gravedad, los hospitales de gestión directa han visto reducidas sus camas disponibles y al mismo tiempo han sufrido un proceso de desmantelamiento progresivo.

La Atención Primaria elemento esencial del sistema ha sido literalmente abandonada y las reiteradas promesas electorales de puesta en marcha de un gran número de Centros de Salud  ha sido otra mentira más mantenida desde hace más de una década.

Analicemos los datos proporcionados por las memorias oficiales del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) y veamos como las promesas propagandísticas de Aguirre y sucesores solo eran mentiras. En el año 2008 el sistema sanitario público madrileño contaba con 257 Centros de Salud y 162 consultorios locales; en el año 2019 los Centros de Salud existentes eran 266 (seis de ellos funcionando como consultorios locales) y 163 consultorios locales  siendo la población con derecho a asistencia superior en medio millón a la existente en 2008. Estos son los datos reales que muestran el abandono que los gobiernos ultraliberales del Partido Popular han llevado a cabo con la Atención Primaria cuya proporción en el gasto sanitario público consolidado en 2019 fue de un raquítico 11% del total.

En Atención Hospitalaria los datos de las memorias oficiales del SERMAS indican que en el periodo 2008-2019 se han perdido 2696 camas en los hospitales del sistema madrileño de salud.

Los brutales recortes en recursos humanos efectuados en el sistema sanitario público quedan expresados en la cifra que recoge las memorias oficiales del SERMAS; en el periodo 2008-2019 el sistema sanitario madrileño ha perdido 2789 efectivos humanos.

En esta situación de debilidad la sanidad pública madrileña tuvo que afrontar la irrupción de la pandemia con un gobierno autonómico que había sustituido la planificación y ordenación de los servicios, (herramientas claves para la gestión del sistema), por una desregulación (Área Única) que favorecía la derivación indiscriminada de pacientes a los centros privados pero que dificultaba enormemente afrontar una situación de la magnitud de la pandemia.

El desorden y el caos organizativo que pudimos constatar los madrileños era la consecuencia lógica de haber gestionado la sanidad pública como un área de negocio y concebir la salud como un producto de mercado y no como un derecho de ciudadanía.

La gestión de la pandemia por parte del gobierno de la Sra. Ayuso ha sido y sigue siendo hoy, irresponsable, negligente e ineficiente. En contra de la opinión de una amplia mayoría de verdaderos expertos sanitarios el gobierno Ayuso ha practicado una política sanitaria de una laxitud extraordinaria en relación a las restricciones que en otros territorios españoles y europeos se aplicaban con cifras mejores a las que presentaba la Comunidad de Madrid.

Su acción política basada en anteponer la recuperación de la economía a realizar medidas que reduzcan los daños a la salud de los madrileños, ha dado como resultado que la economía no se ha recuperado y la salud de los madrileños se ha visto dañada en mayor medida.

Cuando escribo este texto los datos oficiales indican que en la Comunidad de Madrid la incidencia acumulada  de 336.41 casos por cien mil habitantes, una ocupación de camas UCI  de 40.9% unos niveles de positividad en pruebas diagnósticas de10.9%  y el número de fallecidos por Covid no cesa de aumentar y llega ya a 14705 con diagnostico confirmado y desgraciadamente todo indica que la tendencia seguirá al alza los próximos días.

Con estos datos la Comunidad de Madrid está en situación de riesgo extremo y nada justifica la laxitud en las medidas que respecto a las actividades no esenciales se siguen llevando a cabo.  Los sectores más afectados por la pandemia (hostelería, bares) lo que necesitan son ayudas directas que el Gobierno Ayuso no ha dado y no aperturas fuera de lugar que prolongan la gravedad de la situación sanitaria.

La campaña de vacunación en marcha ha mostrado otra vez la aversión que el gobierno Ayuso siente hacia lo público; en su política espectáculo de corte trumpista ha preferido mantener cerrados los Centros de Salud que tienen un experiencia acreditada en la organización y ejecución de campañas vacunales y  que son de fácil acceso para los ciudadanos, y en su lugar habilitar tres grandes espacios muy alejados geográficamente para una mayoría de ciudadanos. Pura propaganda.

Los Centros de Salud junto a los centros municipales de salud en los municipios que los tengan, están perfectamente preparados para asumir una campaña de vacunación ordenada y rigurosa; asimismo si es necesario se podían utilizar espacios públicos existentes en la mayoría de municipios. Una campaña de vacunación en cercanía, como piden muchos ciudadanos.

La atención a los mayores en las residencias ha sido un capítulo negro en la gestión política del gobierno Ayuso y responsable de las condiciones dantescas en que muchos de ellos fallecieron sin recibir la atención sanitaria que necesitaban. Toda vez que existen varios procesos en marcha en los tribunales lo que los ciudadanos desean es que se llegue al final y se depuren las responsabilidades que haya podido haber, sean de índole administrativo o penal si las hubiere.

El próximo día 4 de mayo los madrileños  decidiremos sobre una cuestión de suma trascendencia: el modelo de sociedad que queremos para una comunidad rica como la madrileña.

Las opciones posibles son dos y los resultados que se escruten al final de ese día  indicarán si la Comunidad de Madrid sigue avanzando hacia una sociedad con mayores desigualdades sociales de las ya existentes, con servicios públicos  cada vez más debilitados y sujetos a procesos de privatización donde lo común continúe poniéndose en manos privadas, con una fiscalidad que  siga beneficiando a los más poderosos, con una esperanza de vida en los barrios de la clase trabajadora mucho menor que en las zonas de mayor nivel económico, una sociedad donde la igualdad de oportunidades sea sólo una frase y la exclusión social siga aumentando, un territorio donde vivir bajo un techo se haga muy difícil para muchas personas que no podrán asumir los precios de los alquileres y donde la precariedad laboral siga aumentando con salarios de miseria y con los derechos laborales reducidos al mínimo, una sociedad donde las irregularidades y la corrupción sigan presentes. Esto ocurrirá si gobierna Ayuso junto a la extrema derecha xenófoba y racista.

Los madrileños podemos decidir el 4-M caminar hacia otro modelo de sociedad, que garantice los derechos y libertades, que apueste por hacer más fuerte nuestro Estado de Bienestar, que haga posible una real igualdad de oportunidades, que aplique una fiscalidad progresiva que obligue a pagar más a las rentas más altas, que tenga a la educación como elemento clave para el progreso, que el sistema sanitario público sea dotado de los recursos humanos y materiales necesarios para volver a ser referencia en todo el mundo, que fomente una política de VIVIENDA que posibilite a nuestros jóvenes poder emanciparse, que cambie radicalmente la política en relación a las residencias de mayores, convertidas hoy en áreas de negocio muy sustanciosas, que lleve a cabo políticas activas de empleo. Un modelo de sociedad donde se vuelva a  fortalecer la cohesión social.

Este cambio social en la Comunidad de Madrid puede conseguirse Para ello es imprescindible que los madrileños vayan a votar de manera masiva en las barriadas y pueblos donde residen los sectores más castigados por las políticas ultraliberales del Partido Popular. Venciendo el desencanto y a veces la desesperación por situaciones muy dramáticas, en esos barrios, distritos y pueblos la votación debe ser masiva para que se abra así un halo de esperanza cara al futuro.

Los profesionales de la sanidad pública maltratados durante la pandemia y despreciados desde hace años por Aguirre y sucesores tienen la oportunidad de acudir masivamente a votar y propiciar un cambio que les permita recuperar lo perdido en estos años de duros recortes. La marea blanca ya consiguió una vez frenar la privatización total de seis hospitales, allí estuvieron junto a los ciudadanos muchos profesionales que ahora pueden con su voto hacer posible otra forma de gestionar la sanidad pública.

Los maestros y profesores también maltratados por los gobiernos de la derecha y que han dado ejemplo de profesionalidad y compromiso en la vuelta a las aulas tras el confinamiento, conocen bien los recortes llevados a cabo en la educación pública y tienen en su mano mediante su voto propiciar un cambio.

Los ciudadanos madrileños que mayoritariamente respetan la diversidad, que la entienden como un enriquecimiento para la comunidad, que aborrecen el racismo y la xenofobia, estoy seguro votarán con inteligencia y de forma masiva para propiciar el cambio que la Comunidad de Madrid necesita.

TODOS ESOS CAMBIOS PODRÁN INICIARSE SI EL 4 DE MAYO SURGE DE LAS URNAS UN GOBIERNO PROGRESISTA.

4 de mayo en la Comunidad de Madrid: recuperar lo perdido