jueves 24/6/21

Un PSOE con apertura, participación y credibilidad social

Tras la debacle de nuestro Partido el pasado veinte de noviembre, los socialistas debemos plantearnos cómo afrontar nuestro futuro inmediato. Políticamente, en España nos encontramos con una situación que no se había dado nunca.

Tras la debacle de nuestro Partido el pasado veinte de noviembre, los socialistas debemos plantearnos cómo afrontar nuestro futuro inmediato.

Políticamente, en España nos encontramos con una situación que no se había dado nunca. No solo por la crisis, sino por la situación democrática absolutamente precaria en la que hemos quedado y que no habíamos experimentado nunca a nivel institucional en toda la historia de nuestra consolidada democracia. Nunca un Partido Político ha tenido tanto poder.

Como Partido, debemos replantearnos como trabajar en la oposición y como ganar credibilidad. Tenemos unos cimientos sólidos que son los militantes. El compromiso, los valores compartidos, la implicación y la participación colectiva han sido la clave para canalizar y transformar a lo largo de nuestros ciento treinta y cinco años de historia la realidad social ganando en progreso, justicia social y democracia a través de la Política en momentos críticos, convulsos y de cambio.

Estamos en uno de esos períodos. Hay que recuperar la Política desde la oposición, siendo conscientes de lo que nos demandan en la calle, de lo que pide la ciudadanía día tras día con movilizaciones de uno u otro tipo porque no nos creen, cuando los Partidos Políticos deberían y deben ser el cauce de participación política y democrática que conecta las reivindicaciones y las propuestas de las personas y las distintas organizaciones con las instituciones en los distintos niveles y ámbitos competenciales y de actuación. El PSOE debe recuperar ese papel.

La cuenta atrás para dentro de cuatro años ya ha empezado. No podemos perder tiempo ante una sociedad golpeada por la crisis y desilusionada con la Política que le viene muy bien a la derecha y al entramado financiero constituido por los mercados, pero tampoco debemos cometer errores con un cierre en falso, auspiciado en la unidad del Partido en un momento crítico.

Somos mayores de edad y conscientes de nuestra situación, pero la unidad requiere máxima democracia, máxima flexibilidad en los procesos y en la articulación de los instrumentos orgánicos que nos lleven a nuestro objetivo: las transformaciones necesarias y la adaptación de la estructura y el funcionamiento del Partido a lo que nos demanda la sociedad actual. Una sociedad preparada, formada que nos requiere y nos exige mucho, para que podamos representar sus intereses individuales y colectivos, el interés general basado en principios inalterables que deben presidir la convivencia y la calidad de vida como la justicia social, la libertad y la igualdad de oportunidades.

Hay que ganar credibilidad dando ejemplo desde nuestro funcionamiento interno. Será nuestro principal aval para poner blanco sobre negro y marcar la diferencia con el Partido Popular.

Con el poder absoluto de la derecha en todos los niveles institucionales, se hace prácticamente imposible una labor de control y seguimiento de la gestión pública, que es necesario abordar con contundencia por higiene democrática. Se tiene que hacer visible y necesario crear alternativas sólidas.

Es paradójico que a la vez que surge en todo el mundo movimientos ciudadanos que reclaman más democracia, que defiende los servicios públicos y que está en contra de los mercados buscando un cambio en el modelo y en el sistema, cuestiones todas ellas con las que me identifico como socialista, se elige en las urnas más mercado, menos democracia y recortes en los servicios públicos.

En algo estamos fallando como Partido y la debacle electoral del día veinte, hemos de interpretarla como un punto de inflexión, un cambio de rumbo. Tenemos que ganar un futuro en democracia y en participación empezando por aplicarnos a nivel interno lo que defendíamos hace unos días en un Programa Electoral ilusionante que no podremos cumplir en algunas cosas, pero que puede ayudarnos a transformar nuestro funcionamiento como Partido en otras.

Este cambio a nivel interno es el primer paso para ganarnos a un electorado que no se ha sentido representado por nuestras siglas y que no nos ha votado a pesar de recoger algunas de sus demandas colectivas que han venido reivindicando en los últimos meses.

Hemos apostado por una mayor democracia en la forma de elegir a nuestros representantes. Hemos apostado por perfeccionar la democracia para estar a la altura de lo que demandan los ciudadanos y para combatir los desafíos que tenemos por delante.

Este espíritu de apertura y de avanzar en democracia no podremos ponerlo en práctica a nivel institucional, pero sí podemos aplicarlo como Partido a nivel orgánico. Es la clave para el despegue. Si lo demanda la ciudadanía, será positivo. La máxima participación de los militantes en los procesos de elección de representantes como es la elección de quién va a liderar el Partido en los próximos años y quien representa nuestro futuro fortalecerá el liderazgo, el Proyecto y ganaremos legitimidad y credibilidad ante la ciudadanía.

Tenemos un gran desafío y responsabilidad frente ese poder absoluto del neoliberalismo que mermará la democracia y acrecentará la desidia y el interés de las personas por la Política a favor del entramado financiero y de los mercados.

Nuestra obligación ética requiere un esfuerzo y compromiso mayor de frenarlo, con unidad y pluralidad. Es inherente a nuestros valores recuperar la Política, ilusionar a la gente y convertir a nuestro Partido, que es la única herramienta que tenemos, en un instrumento útil a la sociedad, abierto, receptivo, inclusivo, más democrático y más participativo. Siempre hemos trabajado desde este prisma pero es necesario avanzar más en democracia.

Es el momento de marcar la distancia con el Partido Popular que también va a celebrar su Congreso en febrero. Un Congreso, que probablemente será una puesta en escena de elección de Mariano Rajoy por aclamación. Nunca ha habido una verdadera democracia interna en el PP. Son procesos decididos y dirigidos de antemano. Lo acabamos de ver en la Comunidad de Madrid con Granados. Aguirre lo ha fulminado sin más. Esto es solo la antesala de lo que vamos a tener en estos cuatro años a nivel institucional.

El PSOE no es lo mismo. Tenemos que convertir nuestra derrota electoral en una oportunidad, en una etapa nueva y renovada para convertirnos en el espejo de la sociedad actual dejando atrás al PP, ganando en democracia, en ganas y en ilusión de transformar la sociedad de la mano de la ciudadanía empezando con la participación activa y directa de nuestros militantes.

Solo con un Partido fuertemente legitimado por la participación directa de los militantes y con un proceso abierto y transparente, como lo es el PSOE, podemos alcanzar y recuperar el liderazgo político y social.

Si no damos el paso y sin miedo a esta participación activa, si no somos capaces de verlo como un proceso de enriquecimiento político y un referente social, será más difícil conectar con la ciudadanía para construir y defender un Proyecto en el que se sienta representada y parte del mismo.

Tengo la confianza de que seremos coherentes y leales con nuestros compromisos electorales. Si estamos dispuestos a proponer reformas en los usos y procedimientos parlamentarios que lamentablemente no se van a poder llevar a cabo, sí podemos hacerlo como Partido Político y abrir el Partido cambiando algunos procedimientos internos desde ya.

Estamos ante una situación excepcional que requiere una reacción rápida no solo convocando un Congreso, sino ganando en apertura y confiando en los militantes.

No se trata de enredarnos en procedimientos, se trata de adecuarlos o utilizar los instrumentos que permitan y nos lleven a esa participación y a la democracia directa. ¿Qué inconvenientes hay cuando tenemos cuatro años por delante? Tomemos las decisiones necesarias y adecuadas para ese cambio y transformación.

Aunque no es comparable, si hemos sido capaces de reformar la Constitución ante una situación excepcional, también lo es la de nuestro Partido en este momento. Tengo el convencimiento de que si estamos de acuerdo, pueden buscarse esos cauces de participación sin la excusa de que no está previsto en los Estatutos.

Aunque cueste un poco más busquemos las fórmulas y arbitremos la máxima participación de la militancia para elegir a quien ostente la Secretaría General ahora, antes del Congreso y sin esperar a aplicarlos dentro de cuatro años.

No perdamos el tren y seamos eficaces ahora.

Un PSOE con apertura, participación y credibilidad social
Comentarios