domingo 7/3/21

Las tareas en defensa de la sanidad pública

La Sanidad Pública esta en España ampliamente descentralizada. Desde 2001 son las CCAA las que tienen competencias sobre su gestión y por lo tanto la política de estas tiene una influencia determinante sobre el funcionamiento del sistema sanitario público y  en las prestaciones que finalmente reciben los ciudadanos.

La Sanidad Pública esta en España ampliamente descentralizada. Desde 2001 son las CCAA las que tienen competencias sobre su gestión y por lo tanto la política de estas tiene una influencia determinante sobre el funcionamiento del sistema sanitario público y  en las prestaciones que finalmente reciben los ciudadanos.

Es evidente que convendría mantener unos sistemas de coordinación y cohesión que evitasen el que los resultados electorales acabaran distorsionando la política sanitaria y el acceso real de los ciudadanos a unas prestaciones de calidad, pero el hecho real es que no es así y que las tendencias centrifugas han primado sobre la necesidad de una política de salud ý una marco organizativo común, tanto por la falta de intereses de las CCAA en que sea posible (tarea esta en la que han destacado las gobernadas por el PP), como por la ausencia de implicación del Ministerio de Sanidad que no ha utilizado los instrumentos que tiene, aunque sean limitados, para garantizar el modelo sanitario que define la Ley General de Sanidad.

Esta clara por lo tanto la importancia del resultado de las elecciones autonómicas en el funcionamiento del sistema sanitario, máxime cuando estamos viviendo una situación especialmente critica en la que los poderes económicos están intentando rentabilizar la crisis económica para desmantelar los servicios públicos.

 Es bien conocido que la salud es uno de los pilares básicos del estado del bienestar y que el gasto sanitario es una parte muy importante de los presupuestos de las CCAA (entre el 30 y el 40% de los mismos), así como que tiene una gran capacidad para activar la economía, como generador de empleo y fomentando la cohesión social y territorial, y es precisamente esta importancia presupuestaria lo que la convierte en un objeto del deseo de las empresas que quieren hacerse con una parte cada vez mayor del mercado sanitario, y a la vez, en una fuente de problemas para los gobiernos autonómicos, especialmente en momentos de restricciones.

Tenemos dos ejemplos recientes de cómo los resultados electorales pueden convertirse en un desastre para la Sanidad Pública a pesar de que haya tenido un protagonismo mínimo en la campaña electoral, y que, por supuesto, las medidas adoptadas por los gobiernos autonómicos no fueron en modo alguno anunciadas durante la campaña electoral.

El primero y mas antiguo es el caso de Galicia. A partir del nuevo gobierno del PP se paralizaron todos los proyectos de infraestructuras puestos en marcha por el gobierno anterior (PSOE-BNG) para ponerlos en marcha por el modelo PFI (iniciativa de financiación privada) con un coste mas de 5-6 veces superior y a la vez se desactivo el “plan de mellora de AP”  que debía permitir una adaptación de la AP en Galicia a las propuestas de mejora y desarrollo de la AP21. El resultado ha sido un aumento galopante de las listas de espera y el incremento de las movilizaciones ciudadanas y profesionales.

El caso catalán es mas reciente y mas conocido. El nuevo gobierno de CiU pretende un recorte indiscriminado del 10% del gasto con el resultado de cierre de servicios, despidos de miles de profesionales y limitación de las prestaciones de la Sanidad Publica en Cataluña.

El resultado de las elecciones autonómicas y municipales es una mala noticia para la Sanidad Pública. El aumento de CCAA gobernadas por el PP en el contexto de la actual crisis económica es indiscutiblemente el anuncio de una agresiva política de privatizaciones y recortes en el sistema sanitario público, a pesar de que estas actuaciones han producido un importante deterioro de los sistemas sanitarios de comunidades autónomas como Madrid o Valencia.

La situación es mas que preocupante, salvo alguna sorpresa de última hora, porque hay CCAA que dependen de acuerdos, algunos de ellos complicados, parece que solo 3 CCAA tendrá gobiernos que se consideran progresistas (Andalucía, País Vasco y Extremadura aún en discusión), con lo que el panorama en el conjunto del Sistema Nacional de Salud será muy negativo.

Tampoco conviene olvidar las presiones de los intereses económicos para privatizar, aún mas el sistema sanitario, ahí están los múltiples informes patrocinados por la industria farmacéutica y del aseguramiento (el último el de  AT Kearney) que en el fondo proponen todos lo mismo, un aumento de la privatización del sistema comenzando por los copagos, siguiendo con un aumento de las llamadas colaboraciones público- privadas, y acabando con una presencia mayor y mas agresiva del aseguramiento privado (eso si subvencionado o directamente financiado con fondos públicos).

Desde hace tiempo algunos estamos intentando contrarrestar esta marea que se comporta en el mejor estilo de las campañas de marketing: se escogen 2 o 3 eslogan sencillos y sonoros, si es posible con un contenido un tanto apocalíptico aún mejor, y se repiten hasta el aburrimiento sin mucha argumentación hasta que se  reconocen como algo obvio (el sistema es insostenible, como es gratis se utiliza abusivamente, el copago es necesario, lo privado es mas eficiente). Aunque hemos hecho esfuerzos, solos y en compañía de otros (por ej el observatorio de políticas de salud con CCOO), la realidad es que el control mediático y la disparidad de fuerzas juegan en nuestra contra. Aún así se han mantenido dignamente las posiciones  a favor de la Sanidad Pública evitando que los propagandistas de la privatización ocupen todo el terreno ideológico – mediático. Esta es una tarea muy importante en la que hay que continuar los esfuerzos

Las tareas en defensa de la Sanidad Pública

Esta claro que nos esperan años muy duros en los que las ofensivas privatizadoras van a tener cada vez mas presencia pública, audiencia y capacidad de convertirse  en hechos. Hasta hora hemos estado sufriendo una estrategia lenta y muy pegada al terreno de avances continuos que han pasado mas o menos desapercibidos ante la opinión pública, por supuesto no siempre porque se han hecho campañas muy importantes en Madrid y Galicia con éxito diverso. Tenemos, probablemente, un tiempo de tregua, porque parece razonable pensar que el PP espere a las próximas elecciones generales para poer en marcha su política privatizadora, aunque algunos medios e intereses económicos tienen mucha prisa para imponer el desmantelamiento del sistema sanitario público.

¿Como se realizara esta política?. Hay cuatro frentes claros: recortes en la Sanidad Pública con la excusa de la crisis y la insostenibilidad del SNS, copagos supuestamente para frenar la mala utilización, profundizar el recurso a las concesiones administrativas y las PFI a la hora de poner en marcha infraestructuras, y primar el aseguramiento privado, probablemente vía desgravaciones fiscales. E cualquier caso el objetivo esta claro: alejar del sistema sanitario público a las personas con mas recursos y dejar a este convertida en un sistema de beneficencia.

¿Qué podemos hacer?. La estrategia debe ser a medio plazo, aparte de las intervenciones a corto a las que nos veremos forzados (respuestas ante agresiones concretas), ¿Cómo hacerlo?: pegándonos al terreno, siendo persistentes, generando alternativas concretas, no despreciando los avances parciales y estableciendo alianzas. Debemos considerar cinco áreas de intervención:

1) Científico/Técnica, desmontando el discurso ideológico que ampara las privatizaciones  y analizando sus repercusiones, diseñando alternativas operativas

2) Profesional, recuperando la hegemonía en el sector par lo que es preciso buscar un discurso también en lo profesional y plantear alternativas a los problemas concretos

3) Social, buscando movilizaciones que deben ser: unitarias, amplias, sin sectarismos, sin protagonismos, buscando denominadores comunes y sustentándolas en reivindicaciones concretas Hay amplia experiencia en la participación en organismos unitarios, el caso mas exitoso y conocido es el de Galicia, pero hay también experiencias muy positivas en Canarias y Murcia.  A nivel sindical es muy importante que tanto CCOO como UGT, y los demás sindicatos, incorporen en el centro de su estrategia los temas sanitarios porque se trata no solo de un salario diferido, sino sobre todo de un sistema de solidaridad social y de garantía de unas condiciones mínimas para  la ciudadanía en momentos de crisis.

4) Internacional. En todo caso hay que ser conscientes de que cualquier estrategia a medio-largo plazo necesita de un planteamiento como mínimo  a nivel europeo, en este ámbito un objetivo importante debería ser la consecución de una carta de derecho a la salud de la ciudadanía europea, en cuya consecución ya se han dado algunos pasos.

 Existe un enorme espacio, no sólo para dar impulso al SNS lo cual es obviamente positivo, sino para que la argumentada defensa del mismo y su cohesión autonómica, sirva para acercar a la ciudadanía a posiciones progresistas a pesar de la creciente campaña mediática de confusión. Una potente y bien explicada política a favor del SNS es a la vez una vital herramienta que permita a la ciudadanía tanto una intervención concienciada en las próximas elecciones, como en la defensa del estado del bienestar ante las agresiones que son previsibles en el corto-medio plazo. Nos estamos jugando mucho y conviene que lo tengamos en cuenta.

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