jueves 4/3/21

El Pacto de Zurbano y las alianzas para gobernar

NUEVATRIBUNA.ES - 2.3.2010Sorprende en la prensa de estos días la ausencia de análisis sobre la importancia política y no sólo económica, de las conversaciones puestas en marcha por el Gobierno de la Nación para alcanzar un Pacto que ayude a salir de la crisis.El principal partido de la oposición ha despachado la iniciativa con desprecio, mofa y un poco de ironía.
NUEVATRIBUNA.ES - 2.3.2010

Sorprende en la prensa de estos días la ausencia de análisis sobre la importancia política y no sólo económica, de las conversaciones puestas en marcha por el Gobierno de la Nación para alcanzar un Pacto que ayude a salir de la crisis.

El principal partido de la oposición ha despachado la iniciativa con desprecio, mofa y un poco de ironía. Acuden a las reuniones por obligación, sin ninguna voluntad de impulsar un acuerdo y repitiendo la idea de que es una maniobra del Presidente de Gobierno para ganar tiempo y que como no sabe lo que hay que hacer, mejor que se vaya.

Desconozco sinceramente si esta respuesta la hacen desde el convencimiento o porque creen que no dándose por concernidos, los demás grupos acabarán sumándose a su actitud de desprecio y conseguirán arrastrarlos a dejar aislado al gobierno.

Sin embargo la propuesta lanzada por José Luis Rodriguez Zapatero, es de mucho calado y amplio recorrido. A estas alturas de la legislatura, casi en el ecuador de la Presidencia Europea de España y después de seis años de Presidente de Gobierno, todavía hay analistas y expertos políticos que secundan el discurso del PP, presentando un ZP que improvisa, se mueve a bandazos, no sabe por donde debe ir, etc. Etc.

Hacen mal en pensar así. El peor error en cualquier batalla es minusvalorar la fuerza del enemigo.

Zapatero y su equipo, de partido y de gobierno, han demostrado con hechos que saben ganar elecciones, dar la vuelta a situaciones políticamente muy complejas como el Estatut de Catalunya, la financiación de las Comunidades Autónomas, los acuerdos sobre Sanidad o Enseñanza o el desalojo del PNV del gobierno de Euzkadi, entre otras. Como se suele decir “No dan puntada, sin hilo”.

La propuesta que se ha puesto estos días encima de la mesa, no más de un guión de tres folios con todos los puntos abiertos al diálogo y al acuerdo, es fundamentalmente una propuesta de alianzas políticas para revalorizar el papel de los partidos nacionalistas catalanes, vascos y canarios, sin dejar fuera a otros grupos con escasa representación parlamentaria.

No es una iniciativa táctica para salir del paso, sino para sentar la bases de forma anticipada de lo que puede suponer en el medio (elecciones catalanas) y largo plazo (elecciones generales), una alternativa al duopolio en el gobierno de España de forma excluyente por parte del PSOE o del PP.

32 años después de aprobada la Constitución todavía no se ha configurado un gobierno de coalición en el Estado. En las Comunidades Autónomas y en los Ayuntamientos se han dado todo tipo de gobiernos y de alianzas, pero en España o ha gobernado la UCD, o su sucesor el PP o el PSOE.

En los próximos procesos electorales, los resultados pueden requerir otras soluciones distintas a las ensayadas hasta ahora y hay que estar preparado para todas las opciones.

Ahora la situación ha cambiado y entre la mayoría de la población española se ha impuesto una idea-fuerza central. “Ante la crisis económica mundial y nacional, ante la catástrofe y los 5 millones de parados hay que arrimar el hombro, hay que sumar”.

De esto se ha dado cuenta el PSOE y además ha visto que el PP se encuentra incómodo en ese terreno. La falta de apoyo al “esfuerzo común” a la “única camiseta” que reclama el Ministro de Fomento, puede hacerle pagar un alto precio.

Un hecho constatable, y que no entro a valorar a que se debe, es que el único dirigente del PP que se ha percatado de la trascendencia de la iniciativa del Gobierno ha sido la Presidenta de la Comunidad de Madrid y por eso ha planteado una alternativa política de calado, el gobierno de coalición PSOE-PP. Rápidamente ha sido contestada y ninguneada en su propio partido pero no cabe la menor duda que es una respuesta mucho más valorada y sólida que la banal y displicente que están dando Rajoy y Montoro.

Ahora bien si el PP persiste en su error, habrá que aplicar la máxima que nos indica “no corregir al contrario cuando este se equivoca”

Juan José Azcona Olóndriz - Economista.

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