jueves 17/6/21

El gobierno de los patriotas

Deberían ser conscientes de que se está  acumulando mucho material inflamable, que puede explotar en cualquier momento. Los grandes incendios se inician con un simple chispazo...

Son conocidas las penalidades que estamos sufriendo la gran mayoría de los españoles, con 6 millones de parados, pensiones congeladas y recortadas con copagos y sobre las que muy pronto se aprobará una reforma brutal siguiendo las directrices de un Comité de Sabios; con sueldos miserables, que todavía serán rebajados y casi 2 millones de trabajadores sin convenio por la susodicha Reforma Laboral de la que se enorgullecen los gobernantes del PP; con más de tres millones en la pobreza absoluta; con cientos de miles sin recibir la asistencia de la dependencia a la que tienen derecho; con muchos miles de niños, cuya única comida es la que reciben en el colegio; cientos de miles de ancianos que han sido expoliados con los productos financieros de las “preferentes”, mientras  las autoridades del Banco de España solo estaban ocupados y preocupados por la moderación salarial; con millares de personas desahuciadas de su vivienda y que quedan encadenadas a una deuda a perpetuidad… Con toda esta situación sangrante, nuestros gobernantes nos acaban de obsequiar con una inmediata y despiadada subida del recibo de la luz, que es un artículo de primera necesidad, dando muestras de unos comportamientos desalmados e inhumanos. De verdad, no puedo entender tal nivel de crueldad. No sé si son conscientes de que la capacidad de aguante de una sociedad tiene un límite. Cada vez estoy más convencido de que las palabras de Susan George son ciertas “creo que los griegos y los españoles son como ratas de laboratorio para ver qué nivel de castigo y sufrimiento puede ser aceptado por esta sociedad sin que la gente se rebele. Eso puede alentar al fascismo”. Están jugando con fuego. Deberían ser conscientes de que se está  acumulando mucho material inflamable, que puede explotar en cualquier momento. Los grandes incendios se inician con un simple chispazo.

Hecha la advertencia a nuestras élites políticas, quiero detenerme con más detalle en presentar alguna consideración sobre la subida del recibo de la luz que se incrementará el 3,2% en los próximos días. Me parece muy oportuno recordar la noticia de inicios de este año por la que el presidente boliviano Evo Morales nacionalizó cuatro filiales de Iberdrola, en concreto dos de las principales distribuidoras de electricidad en La Paz, 'Electropaz', y en Oruro, 'Elfeo', además de una empresa de servicios y una gestora de inversiones. Como no podía ser de otra manera fue fuertemente criticado por el gobierno de Rajoy y por la gran mayoría de los medios de comunicación españoles. Era un indio.  Lo que callaron, y no por desconocimiento, es que en La Paz, la tarifa eléctrica urbana en promedio era de 0,63 bolivianos (0,09 dólares) por kilovatios/hora, mientras que en el área rural era de 1,59 bolivianos (0,23 dólares). Según el mismo Evo "Habían hablado con la empresa para que igualase la factura a todos, que asumiera su responsabilidad social llevando el tendido eléctrico a todos los lugares. “Cuatro meses de negociación sin resultado", "Y como no quiso buscar esta equidad, igualdad en el consumo de energía eléctrica, nos hemos visto obligados a nacionalizar”. Señaló que se decidió expropiar porque según la constitución promulgada en 2009 “los servicios básicos de agua potable, alcantarillado, electricidad, gas domiciliario, postal y telecomunicaciones "son un derecho humano“ y su provisión debe responder a los criterios de universalidad, responsabilidad, accesibilidad, continuidad, calidad, eficiencia, eficacia, tarifas equitativas y cobertura necesaria; con participación y control social, y un derecho humano no puede ser negocio privado". "Esta nacionalización está orientada justamente para buscar la igualdad y acabar con la extrema pobreza". Por ende, tal decisión es además de ética, impecable desde el punto de vista jurídico. No hace otra cosa que exigir el cumplimiento constitucional. Como en nuestra querida España.

Por lo visto, para Iberdrola estas peticiones del gobierno de Evo eran inasumibles cuando su presidente Ignacio Sánchez Galán, ganó 17 millones en 2008 entre sueldos y gratificaciones. ¡Vaya ejemplo de solidaridad! Lo que no quita que al mismo tiempo en su página web, aparezca en lugar relevante su participación en la Campaña de UNICEF “Cumpledías contra la malnutrición infantil”. Vaya ejercicio de hipocresía.

Por otra parte, existe una gran diferencia entre un gobernante que nacionaliza un servicio básico para rebajar la factura de la luz y beneficiar a la ciudadanía, y otro que permite una subida de más del 3% para todos los españoles. Con el nivel de sufrimiento que está acumulando la sociedad española, sorprende la insensibilidad social de un gobierno que permite tal injusticia. En el artículo de Jesús Mota, titulado El yugo de la tarifa eléctrica, que deberíamos leer todos los españoles preocupados por la cosa pública y el que no lo esté, aunque solo fuera por su bolsillo, se indica que el sistema que regula las subidas del recibo de la electricidad en España es pieza básica la subasta CESUR (la subasta de Compra de Energía para el Suministro de Último Recurso, tótem inapelable que determina cuánto pagan los comercializadores por la electricidad y, en consecuencia, los ciudadanos de a pie), que no es sino una convención de empresas que juegan a subirse los precios durante las fechas y plazos prefijados para calcular el precio final. No es una subasta, a la que acuden productores por una parte y compradores por otra, sino que las propias empresas y sus filiales compran, venden y encharcan los precios hasta modular a conveniencia las subidas. Algo parecido a la ruleta de la fortuna en el Far West que el mañoso crupier frenaba o aceleraba mediante un mecanismo pedestre para desplumar a los incautos. La responsabilidad política de este desaguisado energético post PP (que fue quien lo creó) tiene nombres., José Montilla, Joan Clos y Miguel Sebastián, y ahora José Manuel Soria, ministros del ramo, sin interés, sin capacidad o sin poder político para reformar el mercado eléctrico.

Mas el expolio no sólo es en la factura eléctrica, también es en los 25.000 millones que el Estado “debe” a las eléctricas, lo que supone deuda pública, que hay que financiarla y pagarla todos los españoles, con los consiguientes recortes sociales. Esta cuestión daría juego para otro artículo. Mas, lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Seguirá todo igual. Veámoslo. “Prestigiosos” políticos forman parte como consejeros o asesores, con remuneraciones suculentas, de los consejos de administración de las grandes empresas eléctricas. Ángel Acebes es consejero de Iberdrola, y durante el primer semestre del 2012, por el trabajo de dos meses, periodo en que se celebraron dos consejos de administración y una junta general de accionistas, percibió 145.000 euros.  Iberdrola Ingeniería fichó como consejero al marido de Cospedal, Ignacio López del Hierro. Endesa a Miquel Roca Junyent. Gas Natural y Endesa a Felipe González y José María Aznar por lo que cobrarán respectivamente 126.500 euros al año, y 200.000. Estos casos son un ejemplo del efecto “puertas giratorias”: el trasvase permanente del mundo de la alta política al de la alta empresa y viceversa. Muchos políticos mientras están en activo, aprovechan sus contactos con el mundo empresarial, para prepararse unas buenas colocaciones para el futuro. Así se entiende que los gobiernos de turno estén al servicio incondicional de los jefes de las eléctricas, bancos o grandes empresas. Y luego todos estos caballeros van alardeando de patriotismo, y además nos exigen sacrificios al resto de los españoles para salir de la crisis. Nos piden estos sacrificios estos caballeros que han pretendido darnos lecciones de patriotismo, que además de esquilmar presuntamente los dineros públicos, se los llevan a los paraísos fiscales. Son los mismos que nos acusaron de antipatriotas por secundar una huelga contra una reforma laboral abusiva. ¡Vaya patriotismo! Para estos, patriotismo es sinónimo de patrimonio. Como también el envolverse en la bandera y besarla con pasión, el festejar la fiesta del 12 de octubre --sin saber qué se celebra, si es la Fiesta de la Hispanidad, la de la Raza, de España, de la Virgen del Pilar--, el presenciar desfiles militares, o descorchar botellas de champán con el triunfo de la Roja. Este es un patriotismo muy pobre. Ser patriota es otra cosa. Es poner lo público por delante de lo privado. Es querer lo mejor para tu país y tus conciudadanos, lo que se consigue entre otras cosas pagando los impuestos. Así se empieza a ser patriota.

Para Maurizio Viroli "patriotismo" es la capacidad de los ciudadanos de comprometerse en la defensa de las libertades y de los derechos de las personas. Es querer que ningún ciudadano, ninguna ciudadana quede expuesto a la miseria ni abandonado a su suerte en tiempos de desventura; que todos tengan exactamente los mismos derechos, los mismos deberes y las mismas libertades y oportunidades, de verdad, sea cual sea su cuna o su sexo; que cada persona esté protegida en sus necesidades elementales; que todo el mundo adquiera tanta cultura, tanta educación y tanta formación como sea posible, para vivir mejor, para ser útiles y para ser difíciles de manipular y someter; que la justicia sea igual para todos, y que las cargas y alivios sociales sean escrupulosamente proporcionales a las posibilidades de cada cual; y que, en caso de duda, nos pongamos siempre de parte de los débiles. Este es el verdadero patriotismo.

También es muy apropiada la definición de patriotismo expresada por Samuel Johnson en El Patriota. Discurso a los electores de Gran Bretaña en el año 1774. “Patriota es el hombre cuya conducta pública está sometida a un principio único: el amor por su país; quien, en su actividad parlamentaria no alberga esperanzas o temores personales ni aguarda favores o agravios, sino que todo lo somete al interés común”. “Patriota es quien siempre está dispuesto a apoyar causas justas y alentar esperanzas razonables en el pueblo, recordándole sin tregua sus derechos y animándoles a reconocer y prevenir sus abusos”. “El patriota es consciente de haber sido elegido para promover el bien público y defender a sus electores, junto con el resto de sus compatriotas, no sólo del daño que otros puedan infligirle, sino del que pudieran hacerse a sí mismos”:  Por todo lo expuesto está claro que estamos en manos de patriotas de postín.

El gobierno de los patriotas
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