martes 18/5/21

De espías, PNVs y otras vergüenzas

nuevatribuna.es | 21.01.2011Esto es la verdadera historia negra de Euskadi. Las líneas que se escriben con la vergüenza y el estupor de saber que quienes tenían que proteger nuestras vidas, nuestro pueblo, se dedicaban a ejercer de protagonistas de un pasaje de terror de la película más Gore que podamos imaginar.No se puede demostrar amor a un pueblo sólo mentándolo y llenándose la boca con su nombre.

nuevatribuna.es | 21.01.2011

Esto es la verdadera historia negra de Euskadi. Las líneas que se escriben con la vergüenza y el estupor de saber que quienes tenían que proteger nuestras vidas, nuestro pueblo, se dedicaban a ejercer de protagonistas de un pasaje de terror de la película más Gore que podamos imaginar.

No se puede demostrar amor a un pueblo sólo mentándolo y llenándose la boca con su nombre. Tampoco se puede conseguir a base de establecer una competición de obstáculos hacia una vasquidad de difícil comprensión para mentes inteligentes. Sólo las mentes enfermas de poder son capaces de hacer del todo vale su modus vivendi . Sólo los deseos de perpetuidad tiránica a costa de lo que sea puede ser la explicación del motivo que llevó “presuntamente” a varios dirigentes del PNV y de la Ertzaintza a espiar a miembros del PP, del PSE-EE, del SEA y de la Guardia Civil.

La violencia, ETA, la Kale Borroka, los secuestros, las extorsiones, el miedo, la amenaza, la falta de libertad…todo era inherente a la desgraciada lacra del terrorismo de ETA.

Los espionajes, la violación de la intimidad y de la vida propia por los guardianes de la paz y por los que se acuñan el término de demócratas es peor que lo que ETA acostumbra a hacer. No por los resultados. Por las intenciones.

Por la indecencia de perder tiempo en buscar basura que poder usar en el ámbito político mientras había personas que sufrían extorsiones, muertes y amenazas. Por considerar que no comulgar con ruedas de molino convierten al individuo en ese facha españolista a exterminar de la nobleza identitaria establecida, por todo ello, espero que los vascos se den cuenta de que hemos vivido muchos años con lobos disfrazados con pieles de cordero.

Ahora, con la perspectiva de estos actos, me entran dudas de si reír o llorar cuando escucho a los adalides del espionaje hablar de la legitimidad del gobierno de Patxi López. Desde luego, tienen que sentirse desasistidos y desubicados. Es normal.

Acostumbrados como estaban a que la unidad de la información de la Ertzantza estuviera dedicada a los chismes propios de prensa rosa, tuvo que ser trago amargo ver cómo el trabajo bien hecho de Ares y su equipo daban resultados y que el orden de prioridades fuera el lógico.

Además los pactos “contra natura” (por más vueltas que le doy no sé qué tiene que ver la natura en el lío parlamentario de recuento de votos) lo son menos si son ellos los que los practican. Que para eso patentaron el “todo lo que yo haga está bien”.

Eso sí, habituados a las cámaras y los micrófonos ocultos los dirigentes nacionalistas se han convertido en actores de talla más que considerable. Así, es tanta su desfachatez que ni se sonrojan cuando les sacan el tema en el Parlamento. No. Sin cámaras de TV o fotógrafos ni una pestaña mueven, oiga. Eso sí, es ver una alcachofa u objetivo fotográfico y sus sentidos se abren al mundo para denunciar el acoso y los malos ratos que pasan por haber sido descubiertos al albor del cambio de gobierno.

Que no estaba previsto, que treinta años no son nada cuando se pueden estar sesenta.

¿Y qué me dicen de lo bien que se aprenden los guiones? Como el mejor de los actores de telenovela. Son capaces de imbuirse en el personaje hasta límites de dramatismo pasmoso. Sólo tienen que saberse enfocados. Entonces cual faz impregnada de agua de cebolla compungen el rostro hasta tornarlo indignado. Que un español se haga cargo de su Euskadi es como que la hija del rico hacendado se case con uno de los trabajadores de las cuadras. Un drama.

Y el coro de palmeadores, al unísono, jalearán a los espías. No se sonrojan. Son años y años de no hacer más que seguir al líder. Toda performance es poca.

El plañidero lo es porque entrena de forma constante y superándose a sí mismo. Y es por ello que siente que los demócratas le persiguen. O lo que es peor, que los vascos españoles le acosan.

Y ahora, toca tragar quina. Es lo que tiene abusar y tirar de la cuerda demasiado, que se rompe y atiza en las propias narices.

De los espionajes hemos pasado a la ausencia de dianas, de las fotos amenazadoras, de la insidia y abandono de las víctimas, hemos pasado al reconocimiento de la verdad, justicia, dignidad y memoria. De la tiranía identitaria a la convivencia. De las imposiciones al diálogo y de las intrigas palaciegas a la transparencia.

Habida cuenta de lo que parece que es, de lo que fue y no nos enteraremos, de lo que sabremos y nos escandalizará, bienvenidos a la DEMOCRACIA.

Leire Díez Castro | Presidenta de Red Laica para la Igualdad y la Diversidad

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