martes 22/6/21

Pedro Sánchez y su polémico aplauso a un joven con Down

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En el programa ‘La Sexta Noche’, intervino el pasado sábado el líder del PSOE, Pedro Sánchez, en un espacio de participación ciudadana (‘La calle opina’) donde el público puede hacer preguntas a un político invitado, espacio que en semanas anteriores, contó con la presencia de Alberto Garzón, Albert Rivera, Pablo Iglesias y Rosa Díez.

En un momento del programa, el presentador dio paso a Andrés García, un burgalés de treinta años con síndrome de Down, miembro de la asociación de afectados de esta enfermedad en la provincia de Burgos, quien denunció que todavía en algunos colegios, de los considerados ordinarios, no se admiten alumnos con una enfermedad como la suya. El joven pidió a Pedro Sánchez que se pronunciara y dijera qué medidas tomaría para resolver esta situación si llegara a gobernar. Andrés, que leyó su intervención, se expresó con cierta dificultad aunque no más que la de cualquier otra persona no acostumbrada a hablar en directo en un programa televisivo de gran audiencia.

El número uno del PSOE, en lugar de ir al grano y responder directamente a la cuestión, pidió un aplauso al público «por lo bien que has hecho la pregunta», un gesto de condescendencia nada normalizador y totalmente impropio de alguien que aspira a ser presidente del país. Si el secretario socialista hubiera pedido un aplauso para cada uno de los participantes que le formularon preguntas otro gallo habría cantado, pero como esto no sucedió, el resultado fue un patinazo torpe y humillante aunque, sin duda, no malintencionado.

Pedro Sánchez debería saber (y si no lo sabe que no pida aplausos cuando no procede) que quienes presentan el síndrome de Down suelen utilizan recursos de lenguaje gestual y fónico para compensar su déficit expresivo y en muchas ocasiones necesitan ayuda logopédica durante la infancia para corregir ciertos trastornos de una voz que tiende a ser nasalizada. Pero esto no es más que una singularidad inherente a su síndrome como también lo es que su lengua sea más gruesa y de un tamaño proporcionalmente mayor al de la cavidad bucal, lo que condiciona unos movimientos linguales más lentos que repercuten en el timbre de la voz.

Andrés intervino de nuevo para declararse aficionado al baloncesto y preguntó a Sánchez cuál era su deporte favorito, cuestión a la que el político respondió que también el baloncesto para, acto seguido, invitar al muchacho a jugar un partido con él la próxima semana incurriendo en una discriminación positiva que dejó en evidencia la poca soltura de Pedro Sánchez para actuar con naturalidad ante un individuo con una diversidad funcional como el síndrome de Down (y no discapacidad como lo consideró Sánchez)

El secretario general del PSOE corrigió su segundo desliz y al día siguiente anunció que jugaría el lunes 11 de mayo este una pachanga de baloncesto con Andrés García y otros miembros de la Asociación Síndrome de Down de Burgos aprovechando que la caravana de campaña electoral del PSOE pasaría ese día por su ciudad.

Ya como colofón plantearé una duda y le daré un consejo al líder socialista.

¿Habría pedido Pedro Sánchez un aplauso para alguien que cojeara sólo por «haber llegado tan bien y tan rápido» hasta el lugar donde se encontraba el micrófono?

Y ahora el consejo: Sea usted más cuidadoso señor Sánchez, y séalo no sólo al pedir aplausos sino también al utilizar el término discapacidad en lugar del de diversidad funcional, pues el primero implica una deficiencia y no una alternativa a la pretendida normalidad que reivindican ciertos colectivos.

Pedro Sánchez y su polémico aplauso a un joven con Down