lunes 12/4/21

Es obsceno priorizar las pérdidas económicas en plena pandemia

Un país, un continente, y en suma la totalidad del planeta Tierra, no mejorarán económicamente hasta que no venzamos a la pandemia.
sanitarios covid

Escribo esto la noche previa a la Nochevieja.

Es tan obvio que la pandemia origina pérdidas económicas en muchos sectores, que considero irrelevante que los medios sean tan reiterativos al anunciar los millones de euros que se llevan perdidos, o los que se prevé que se perderán, tanto en hostelería como en turismo. Sólo alguien muy corto de entendederas sería incapaz de llegar a la conclusión de que el Covid-19 disminuye el interés de los ciudadanos por viajar o les predispone al miedo a ir una cena en el interior de un restaurante seguida de una tertulia con copas y sin mascarilla. Por supuesto, esto conlleva repercusiones económicas y laborales, soy consciente.

Pero que nadie se lleve a engaño, pues las repercusiones económicas no son la noticia. La noticia es la epidemia por coronavirus, y ha sido sido un error querer salvar la Navidad como lo fue bajar la guardia en verano. 

Un país, un continente, y en suma la totalidad del planeta Tierra, no mejorarán económicamente hasta que no venzamos a la pandemia. Es un absurdo incidir en evitar las pérdidas materiales, cuando esto sólo sería hoy posible a cambio de un costo en vidas humanas. Que nadie sea tan obtuso como para no entender que una colectividad de enfermos y con un alto riesgo de mortalidad es una colectividad que no consume ni producirá beneficios hasta que no se resuelva el conflicto que le afecta.

Prevención, prevención y prevención. Solo esta triada puede salvar la crisis hasta que la inmunidad de rebaño ascienda por encima del 60% y el porcentaje de personas vacunadas (dentro del colectivo en el que esté indicada la vacuna) se aproxime al 100%. Es de pura lógica que la otra crisis, la económica, se resolverá inmediatamente después de que se soluciones la que afecta a la salud pública. La actual debacle económica nada tiene que ver con la de 2008, y sería coherente que si entonces el gobierno rescató a la banca (miles de millones que no se han devuelto al erario publico), quienes ahora gobiernan en plena crisis se dediquen en cuerpo y alma a rescatar a la Salud Pública de un modo prioritario y exclusivo. 

Es un error haber fomentado trivialidades que han restado gravedad a la pandemia incentivado subliminalmente a que la ciudadanía no se tome las medidas de prevención en serio. ¿Por qué se ha permitido la iluminación navideña en las calles en lugar de haber emitido cada hora en todas las cadenas de televisión un anuncio institucional con un villancico como banda sonora, e imágenes de unidades de cuidados intensivos y de entierros de muertos por coronavirus de los que las familias no pudieron despedirse? 

No propongo que se fomente el miedo sino sólo que se estimule la toma de conciencia de quienes aun celebran botellones o fiestas clandestinas y creen que el Covid-19 es algo que no va con ellos, algo en lo que no creerán hasta que un día lo contraigan o vean morir a sus padres o abuelos.

Siento ser tan rotundo. No es mi estilo, y quienes me conocen saben que no soy alarmista en mis exposiciones, pero hoy las cifras de enfermos y de muertos en la comunidad en la que vivo (la valenciana) son las peores desde que se inició este infierno, y a pesar de que acabamos de conseguir un macabro record, aun hay irresponsables que esta noche sueñan con celebrar mañana una “Tardevieja” con DJ’s, alcohol y multitudes (el toque de queda hace imposible la Nochevieja), que a ciencia cierta celebrarían sin guardar la debida distancia social y sin sacar la mascarilla del bolsillo quienes la lleven encima. 

Esta tarde, el Colegio de Médicos de Valencia ha emitido un comunicado solicitando el confinamiento total por el alarmante incremento de los casos de Covid-19. Que Dios pille confesados a los que creen en él y también a los que no creen. Estoy a punto de acostarme y no he podido evitar teclear este desahogo en mi ordenador.

Es obsceno priorizar las pérdidas económicas en plena pandemia