miércoles 16/6/21

Reflexiones sobre “España amenazada” de Luis de Guindos

El análisis de la crisis que se inicia en 2008 es interesante porque antes o después nos podemos encontrar con otro episodio de crisis financiera. Draghi, que algo sabe de estas cosas, acaba de avisar que la banca está derivando buena parte de su actividad hacia la “banca en la sombra”, escapando así al control de las autoridades y, posiblemente, creando otra burbuja. En concreto interesa profundizar en las causas de la crisis financiera, las medidas que se adoptaron y su eficacia y las lecciones  que cabe aprender para prevenir nuevas crisis y atajarlas si se producen.

Luis de Guindos, que desde 2012 ha jugado un papel protagonista , ha publicado un libro en el que da su versión de lo que hizo el Gobierno de Rajoy frente a la crisis. El subtítulo resume la tesis central del libro: evitaron el rescate y la economía recuperó su crecimiento. La verdad es que no hubo rescate total pero sí que hubo un rescate sectorial. La salida de la segunda recesión más tuvo que ver con las políticas del BCE y con la bajada del precio del petróleo que con las políticas del PP ya que fueron los recortes y los aumentos de impuestos los que agravaron la recesión. Pero una cosa es lo que pasó y otra distinta como se aprovecha barriendo para casa. El libro de Guindos pertenece al género de la propaganda política. En realidad, el libro estaría mejor titulado con aquello de: “Por lo bien que lo hemos hecho, cigarrito para el pecho”. Aunque a mí me parece que lo que hacen bien es la propaganda, no la gestión de la economía.

En línea con el discurso del PP Guindos achaca al Gobierno Zapatero haber ocultado la crisis y/o no haberla anticipado, lo que, según él, agravó sus consecuencias. Recomienda anticipar las crisis y hablar claro a los ciudadanos. Hay un interesante debate académico sobre por qué los economistas (que se suponen dedican su vida a estas cuestiones) no fueron capaces de predecir la crisis (recomiendo el discurso de Krugman en Lisboa). Salvo alguna excepción poco influyente, los economistas no supieron ver lo que se nos venía encima. Por eso, mal se les puede exigir a los gobiernos lo que aquellos no fueron capaces de hacer.

La crisis financiera no se produjo solo en España. Por eso es útil preguntarse si hubo algún gobierno que actuara como recomienda Guindos, es decir, anticipándose a la debacle financiera.  La respuesta es que no. El Gobierno británico actuó (nacionalizando bancos a diestro y siniestro) cuando se encontró que la gente hacía colas en las ventanillas de los bancos para sacar sus ahorros. El Gobierno de los EE UU actuó cuando se percató que Wall Street  empezaba a quebrar. Pero, mira quien habla: resulta que Guindos  era el jefe (CEO) para España y Portugal de Lehman, precisamente el banco cuya quiebra fue el detonante de la crisis. Y la pregunta es ¿anticipó Guindos la crisis del banco en el que él mismo trabajaba como alto ejecutivo?

La parte más interesante del libro es la que toca al rescate bancario que Guindos gestionó. Guindos nos informa que quien propuso el rescate fue Schäuble; que concentrar los problemas en Bankia fue idea del FMI y que la decisión de nacionalizarla la tomaron González, Fainé y Botín. Pero vayamos por partes.

Guindos admite que cuando llegaron al Ministerio “no tenían los datos” del estado de los bancos españoles y que tuvieron que fiarse del Banco de España que es quien los tenía. O sea que empezaron a abordar la crisis del sistema financiero español sin tener ni puta idea de lo que pasaba. Bien. La política del Banco de España (MAFO), que era quien la venía pilotando, consistía en ir elevando progresivamente las provisiones y los requisitos de capital según se desplomaba el valor de los activos inmobiliarios (donde se concentraba el riesgo) y, a la vez, minimizar el impacto sobre el sector público. A esa idea respondía la salida a Bolsa de Bankia, buscando capital privado antes que público. Al principio Guindos siguió con esa política. Pero después hizo un cambio que desembocó en la nacionalización de Bankia. Para explicarlo conviene decir algo sobre valoración de activos.

Para saber el valor de, por ejemplo, un suelo basta con ver a cuanto se vende en el mercado. Pero ¿qué pasa cuando el mercado se para? Es decir, ¿cuánto vale un suelo cuando nadie vende suelo porque nadie lo compra? Hasta que llegó Guindos, los expertos del Banco de España estimaban el valor de los activos en el balance de los bancos y, con ese dato, calculaban las provisiones que estos necesitaban. La novedad que introdujo Guindos fue retirar al Banco de España de la valoración y anunciar que iba a contratar auditores privados para que valoraran los activos. Lo que los mercados financieros interpretaron es que las valoraciones del Banco de España eran falsas (porque las desautorizaba el mismo gobierno) y que, por tanto, las provisiones que se necesitaban eran muy superiores a lo que el Banco de España había dicho. ¿Cuánto más? Aquí se desató la especulación y cada uno soltó la cifra que primero le vino a la boca.

El segundo cambio fue que en lugar de tomar medidas sobre el conjunto del sistema financiero, se anunció que quien realmente estaba mal era Bankia y el resto del sistema financiero estaba sano como una manzana, salvo algún que otro pequeño detalle. Gráficamente, sacrificaban a un buey para salvar al resto del rebaño. Este es el plan que se consensuó con el FMI, y el resto de actores internacionales. Cuando un gobierno dice que un banco está mal, éste puede darse por jodido, porque es la profecía que se auto cumple. El negocio bancario se basa en la confianza y cuando el gobierno expresa desconfianza el banco en cuestión está hundido. En pocas semanas Bankia pasó de necesitar 7.000 millones para cumplir el Decreto Guindos II (de acuerdo con el plan  redactado por Rato-MAFO) a necesitar 22.400 millones. ¿Cómo se explica una variación tan abultada en tan corto espacio de tiempo? Guindos, por cierto, no explica en su libro por qué no esperó a ver el resultado de la auditoría para determinar el volumen del rescate que se necesitaba. El rescate fue anterior al resultado de la auditoría, el cual (mira tú qué casualidad) confirmó lo que previamente Guindos había decidido.

Un segundo subtítulo que me sugiere el libro de Guindos es el de anti-Rato. El relato (o sea el cuento) que se ha construido en torno a la crisis de las cajas es que se hundieron por estar gestionadas por políticos y no por profesionales del sector financiero. Es una mentira cómoda porque exime de dar explicaciones de qué es lo que se hizo, quien lo hizo y con qué resultados, cosa siempre tediosa y molesta. Además,  dar de hostias a los políticos es un deporte con numerosos adeptos, razón por la cual uno tiene asegurado que esa tesis prosperará en los medios de comunicación, especialmente en los que apoyan a Podemos. Lo de Rato es el mejor ejemplo. No hace falta examinar las decisiones que tomó (alguna, ciertamente, muy equivocada) ya que su fracaso se basa en que era un político, lo cual nos ahorra analizar si, por ejemplo, la fusión de Cajamadrid con Bancaja fue un error catastrófico y quien decidió eso y por qué.

Al principio pensé que este empeño por culpar al político Rato se debía a la clásica y sangrienta lucha intestina en el PP  (como en cualquier otro partido, dicho sea de paso). Pero no lo creo. Pienso que la utilidad que Guindos ha buscado es señalar a un culpable que cargue con toda la currutaca de la crisis financiera, absolviendo a los demás, en especial a él mismo. Pero la burbuja crediticia no se creó en tiempos de Rato. Y las grandes decisiones, una vez ésta explotó, vinieron todas ellas dadas desde el Banco de España. Con esto no estoy eximiendo a Rato de su responsabilidad, que la tuvo, pero sí que no es el único ni, probablemente, el más importante.

El rescate bancario que Guindos ejecutó ha sido tan acertado y ha resuelto tan bien los problemas de la banca que el Informe de Estabilidad del Banco de España de hace unos días advierte de que la banca española acumula 199.000 m€ en activos improductivos (dudosos y adjudicados) y eso después de haber traspasado al SAREB activos por valor de 32.000 m€. Y que entre crédito refinanciado y reestructurado hay 143.900 m€, casi la mitad del cual es dudoso. ¿Pero no quedamos en que el problema era Bankia? ¿No habíamos resuelto, con el rescate, la crisis de la banca española? Lo malo es que el artífice de la operación, Luis de Guindos, acaba de ser renombrado Ministro de la cosa. Esperemos que esta vez acierte algo más.

Reflexiones sobre “España amenazada” de Luis de Guindos
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