sábado 15/5/21

La moción de censura de VOX

La moción de censura presentada por Vox tenía pinta de ser uno más de los debates broncos que son la nueva normalidad parlamentaria. Como la moción iba a ser derrotada con toda seguridad, muchos auguraban que sería un debate aburrido e intrascendente. No ha sido así.  La moción de censura de Vox puede tener consecuencias importantes en la dinámica política. Y digo puede porque en un terreno tan cambiante como el político, nada es seguro. Algunas cosas sobresalen en el debate y pueden marcar tendencia.

 Lo primero a señalar es que la extrema derecha ha quedado aislada, humillada y apaleada. El propio Abascal lo ve así. Es este un primer resultado relevante y no previsto. Como la censura del Gobierno lleva aparejada la votación de un candidato alternativo, resulta llamativo que el 85% de los diputados hayan votado no a Abascal. El no a Abascal ha reunido a la totalidad de los partidos políticos excepto Vox. Un rechazo casi unánime es algo que raramente se produce y cuando sucede es porque se trata de un asunto de tal obviedad que concita un acuerdo indiscutible. Una cosa es perder la votación, algo sabido antes de empezar, y otra hacerla de un modo tan rotundo, tan humillante, sin una sola abstención o alguna ausencia que le diera oxígeno. Un rechazo tan rotundo debería dar qué pensar a Vox. Es un rechazo que resuena en Europa: parafraseando a Casado, España dice no a la extrema derecha.

El giro de Casado se ha fraguado en las elecciones vascas y gallegas. Feijoo ha ganado en Galicia dejando secos de votos a Vox y a Ciudadanos. Por el contrario, en Euskadi el PP ha ensayado la coalición con Ciudadanos y el resultado ha sido desastroso

Abascal sale, además, apaleado. El discurso de Casado es un ataque frontal, agudo y en toda la línea a Vox. De postre, con una descalificación rotunda de su líder.  Ha sido el discurso de la ruptura de Casado con la extrema derecha. Ese es el titular del debate que se recordará como el pleno de la ruptura de Casado con la extrema derecha. Ahora está por ver si es solo de Casado o si es el conjunto del PP quien rompe con la extrema derecha. Por el momento, Casado está recibiendo muchas adhesiones pero también algunas discrepancias, como la de la antigua portavoz Cayetana Álvarez de Toledo. Hay instituciones gobernadas por el PP y Ciudadanos con el apoyo de Vox, en las que Vox no dejará de utilizar su posición para atizar la discrepancia.

El discurso de Casado es, también, un cierto giro en el discurso que ha venido haciendo el PP hasta ahora. Agobiado por el miedo a que Vox siguiera mordiendo en su electorado, Casado lleva dos años en la idea de que la forma de contener la hemorragia de votos y de recuperar algunos era lanzar el mensaje de que, en el fondo, no hay grandes diferencias entre el “nuevo PP”, el PP de Casado, y Vox. Al fin y al cabo Vox es una escisión del PP, del PP de Rajoy y ahora que Rajoy se ha ido, Casado abrigaba la esperanza de recuperar la escisión. Por eso, lo llamativo del discurso de Casado ha sido no solo no señalar ninguna coincidencia, como hasta ahora, sino marcar las diferencias. “Somos diferentes” es la idea de fondo que Casado ha querido subrayar.

Contestar a las ideas de Abascal no es muy difícil. Su discurso está plagado de insultos y disparates tan gruesos que es difícil espigar el más estrambótico. Mi preferido es  equiparar la UE al sueño de Hitler. Si Hitler levantara la cabeza….Pero por debajo de insultos, vilezas, disparates y tonterías late el deseo de homologar su discurso al de la extrema derecha europea. En particular, hay que destacar el feroz ataque a la UE en nombre de la soberanía nacional. De algún modo, con ese discurso Vox ha pasado de ser una escisión del PP a ser la sección española de la internacional de extrema derecha. En ese sentido van también los guiños a Trump. Solo le ha faltado gritar “Spain first”.  Con su discurso de ruptura con Europa, Vox deja de ser la escisión del PP, lo cual no deja de ser también una ruptura.

El giro de Casado se ha fraguado en las elecciones vascas y gallegas. Feijoo ha ganado en Galicia dejando secos de votos a Vox y a Ciudadanos. Por el contrario, en Euskadi el PP ha ensayado la coalición con Ciudadanos y el resultado ha sido desastroso. De algún modo, el discurso de Casado da la razón a Feijoo y anuncia una competencia electoral a cara de perro.

Uno de los objetivos de Abascal con esta moción de censura era conectar con el sentimiento de frustración y desconfianza en las instituciones que se extiende en la ciudadanía con esta segunda ola de la pandemia. Hoy por hoy no lo ha conseguido. Pero si esos sentimientos se extienden y se convierten en cabreo no descartemos que lo consiga. Todas las derechas baten el tambor diciendo que el Gobierno ha fracasado en la gestión de la pandemia. En rigor deberían decir que en esta segunda ola están fracasando las CC AA, que son las que gestionan la cosa. Me parece muy peligroso que esa idea se extienda y se termine asentando como un valor convenido.

No se si el giro de Casado le dará para salir del  bucle en que está metido. Casado acusa al Gobierno de no hacer nada y cuando lo hace le dice que no. Sería muy importante que Casado, consecuente con su discurso, promoviera que las CC AA donde gobierna negocien con el Gobierno las medidas para combatir la pandemia. Puede que esto sea pedir demasiado, porque da la impresión de que no se puede hacer carrera con Ayuso, cuyo gobierno está en franca descomposición. Veremos.

La moción de censura de VOX