lunes 19/4/21

Comunidad de lectores

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En el transcurso del 2020 casi todos los periódicos tradicionales de España han puesto un muro de pago en su versión digital. ABC ha sido el último de ellos en el mes de octubre.

Después de muchos años de dudas, levantamiento y derrumbe de muros de pago, parece que todos se han puesto de acuerdo en que quien quiera leer noticias, artículos de opinión, informes o estudios en Internet debe pagar.

La pandemia del coronavirus y la caída de las campañas publicitarias de las empresas, que afecta a todos y a todo, ha sido uno de los argumentos esgrimidos para que prácticamente ningún medio siga ofreciendo sus contenidos en abierto. Algunos ejemplos puntuales de otros países, sobre todo de Estados Unidos, se ponen como ejemplo de lo que será el futuro de la prensa consiguiendo millones de suscriptores a las versiones digitales.

Sin embargo en España esto, después de más de 20 años intentándolo, el número de suscripciones alcanzado por la prensa digital de pago no supera los 350.000 como indica un reciente informe.

Es cierto que algunos medios desde el primer momento apostaron por el modelo de suscripción pero no por ello han garantizado tener ingresos suficientes que les haya hecho salir de los números rojos. Sus suscriptores llevan estancados varios años, si bien las peticiones de auxilio durante la pandemia y los llamamientos a la solidaridad y al “sentimiento de grupo” han supuesto algunos aumentos en este aciago año.

El lector de información en periódicos digitales es muy voluble. Repasa las portadas en uno y otro medio, recibe notificaciones de muchas fuentes distintas y suele entrar en redes sociales donde se abastece de las opiniones de sus líderes o periodistas favoritos. Como numerosos expertos han concluido está desapareciendo el “lector de un solo periódico” dando paso al “lector de noticias de varios medios”. El peso de la televisión y de las redes sociales en su conjunto ha ganado mucho porcentaje sobre los periódicos y revistas, sean estas digitales o en papel, a la hora de informarse la ciudadanía.

Ahora bien la discriminación que supone tener que pagar para poder acceder a informaciones de calidad, a opiniones cualificadas crea ciudadanos de primera y de segunda. Los que pueden pagar 50 o 60 € mensuales a diferentes medios para estar bien informados y el resto que podrá acceder a esos contenidos, (si es que puede) en fechas posteriores. Informarse a través de “un tuit” o un slogan lleva a la preponderancia de la emoción y la pasión sobre la reflexión y la prudencia.

La financiación de los medios de comunicación está íntimamente vinculada a los patrocinios de las empresas más importantes de nuestro país. Bancos, compañías telefónicas, energéticas, sanidad privada, escuela privada y concertada, y etc. son los grandes “mecenas” tradicionales de periodistas famosos y medios privilegiados en un mercado desigual donde la opacidad es la norma. Sobre la financiación pública de las administraciones centrales, autonómicas y locales a la prensa más o menos afín es otra vía de ingresos que debería ser democráticamente controlada. Todo ello no ha evitado que en algunos casos la propiedad de las empresas mediáticas haya pasado a manos de bancos, telefónicas y fondos de inversión. Las grandes empresas condicionan bien mediante el control accionarial o la financiación de la publicidad las líneas editoriales de los principales creadores de opinión.

Nunca nos acabaremos de acostumbrar a que cuando una campaña se lanza a favor o en contra de una determinada causa o persona la práctica totalidad de los medios, prensa, radio y televisión, se vuelcan en ella. Si toca el silencio más absoluto sobre una cuestión, el pacto de “omertá” funciona sin fisuras como en los últimos meses está ocurriendo con temas como la monarquía o las vicisitudes del rey emérito.

Nuevatribuna llevamos 12 años dando noticias en abierto y vamos a seguir haciéndolo. Hay medios que han puesto en marcha la vinculación de sus lectores sin “cerrar” la lectura de sus contenidos a toda la población. Ese es el camino que queremos recorrer.

Para tener esa vinculación es necesario que las personas que durante estos años han leído o leen este medio demuestren su interés en seguir haciéndolo, manifestando su voluntad de suscribirse de forma gratuita para formar la Comunidad de Lectores de Nuevatribuna.

La pertenencia a dicha Comunidad no exige ninguna contrapartida económica ni de ningún tipo. Solamente pedimos que se lea de forma habitual el medio, que se activen las notificaciones de noticias y el suscriptor se vincule a nuestras redes sociales.

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