sábado 15/5/21
TRIBUNA DE OPINION

¿Libertad para qué?

Que no nos engañen, lo que gritan y exigen las derechas actualmente no es la defensa de la “libertad” sino el mantenimiento de la desigualdad social.
manifestacion vox
Manifestación de Vox en Madrid.

Esta fue la respuesta de Lenin que tanto escandalizó a Fernando de los Ríos del PSOE cuando éste lo visitó en 1920 en Moscú.

Estos meses al ver las diversas manifestaciones de la derecha política, mediática y religiosa, contra el confinamiento o contra las leyes de Educación o Eutanasia, esta respuesta adquiere una fuerte significación que se puede entender perfectamente. La derecha utiliza la palabra libertad cuando en realidad defiende la discriminación de los más desfavorecidos. Su libertad comporta la discriminación y la falta de derechos de los más débiles. La derecha no ha entendido aquel dicho de que la libertad de uno acaba donde empieza la de los otros. Su derecho no es tal sino que es la confirmación de sus privilegios sobre otros.

El concepto de Libertad procede de la Revolución Francesa y va indisolublemente ligado a otros dos conceptos, los de Igualdad y Fraternidad. Son tres conceptos que para comprender lo que significaron y significan no se deben separar los unos de los otros. Y es ahí donde falló el sistema soviético al potenciar la igualdad sobre la libertad, pero también es ahí donde falla el sistema capitalista al hablar de libertad y olvidarse de la igualdad y la fraternidad.

Hasta ahora ningún sistema ha optado por llevar adelante un sistema completo basado en la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad (Solidaridad) a la vez. Muchas veces se plantean como conceptos antitéticos cuando en el campo teórico no lo son y cuando se concibieron iban entrelazados.

A este fin es interesante recordar los planteamientos disidentes que se dieron dentro de la antigua órbita soviética. Especialmente significativa e interesante es la vida y la obra de un político y filósofo que vivió en la RDA Robert Havemann.

Havemann fue un resistente anti-nazi, comunista declarado, miembro del SED (Partido Socialista Unificado de la RDA), miembro de su parlamento y de su Academia de Ciencias, de los cuales fue expulsado en la década de los 60 por sus planteamientos críticos sobre la carencia de libertad en la RDA y su apoyo a movimientos como la “Primavera de Praga” o el Eurocomunismo de los partidos comunistas de la Europa Occidental.

Havemann nunca aceptó marcharse de la RDA e ir a vivir a Occidente. El consideraba  el sistema socialista era superior al del occidente capitalista puesto que en el socialista se había conseguido superar la propiedad privada de los medios de producción y por tanto la base de la explotación del hombre sobre el hombre. Pero al mismo tiempo Havemann reivindicaba la necesidad imperiosa de la libertad en la sociedad socialista. Lo refleja de forma clara en sus libros uno de los cuales tiene un título muy evidente “La libertad como necesidad”. Para él la libertad era necesaria para conseguir una sociedad plenamente socialista.

En la actualidad el debate de ideas parece que haya caído en desuso, pero desde la izquierda habría que revitalizarlo para evitar que la derecha utilice de forma interesada los conceptos. En la Constitución española aparecen de forma clara pero diferenciada los conceptos de Libertad e Igualdad. La Solidaridad (fraternidad) solo aparece para hablar de la relación entre las diversas comunidades autonómicas y no como un derecho de la ciudadanía.

La libertad que ahora está siempre en boca de las derechas que la utilizan para todo es un concepto que se usa desnaturalizado al plantearlo cómo propio de las personas individualizadas respecto del conjunto de la sociedad y no como un derecho del conjunto de la sociedad.

Desde las izquierdas se debería realizar un gran esfuerzo y  hacer una gran pedagogía para explicar cómo los tres conceptos deben comprenderse de forma conjunta. Tienen muchos motivos para hacerlo y más en una situación como la actual.

Este planteamiento permitiría de forma conjunta explicar por ejemplo la defensa del sistema fiscal como medio de redistribución social de la riqueza (solidaridad) que potencia los servicios de todos como es el caso de  los servicios públicos, los cuales deben ser prioritarios porque son la base de la igualdad la cual garantiza la libertad social.

La desigualdad social que existe de forma global y que en nuestro país tiene una especial repercusión significa la pérdida de la libertad de vida para muchos, la carencia de igualdad en la sociedad y de solidaridad entre su ciudadanía.

Que no nos engañen, lo que gritan y exigen las derechas actualmente no es la defensa de la “libertad” sino el mantenimiento de la desigualdad social y por tanto la defensa de un sistema social basado en el individualismo contrario a todo sentimiento de fraternidad o solidaridad.

Como ya explicó en el lejano 1762 Jean-Jacques Rousseau en “El Contrato Social” “Todo se reduce a dos cuestiones principales: La libertad y la igualdad, sin la cual la libertad no puede existir. Renunciar a la libertad es renunciar a ser hombre, a los derechos y a los deberes de la Humanidad. La verdadera igualdad no reside en el hecho de que la riqueza sea absolutamente la misma para todos, sino que ningún ciudadano sea tan rico como para poder comprar a otro y que no sea tan pobre como para verse forzado a venderse. Esta igualdad, se dice, no puede existir en la práctica. Pero si el abuso es inevitable, ¿quiere eso decir que hemos de renunciar forzosamente a regularlo? Como, precisamente, la fuerza de las cosas tiende a destruir la igualdad, hay que hacer que la fuerza de la legislación tienda siempre a mantenerla”. El pensamiento del filósofo francés continua vigente y aún poco comprendido.

¿Libertad para qué?