sábado 10/4/21

Responsabilidad de los medios de comunicación en la crispación

prensa

Que hay una importante crispación política en el conjunto del Estado nadie lo duda. Que la principal responsabilidad está en la clase política es muy posible pero que hay otros responsables también es evidente. Y habría que analizar la responsabilidad de los medios de comunicación en este nivel de crispación.

Podemos ver como una buena parte de la crispación política se ve agravada y ampliada por el papel que juegan los medios de comunicación. Unos por afinidades políticas o ideológicas y otras por el irresponsable deseo de atizar la confrontación magnificando temas que incrementen sus audiencias y su negocio.

Los medios de comunicación, los audiovisuales especialmente, parecen tener como único objetivo captar audiencia y por eso la confrontación cuanto más subida de tono mejor, es más espectáculo. En muy pocos medios vemos reflexiones sensatas que analicen las situaciones reales y huyan del nocivo espectáculo en que algunos quieren convertir el mundo de la política.

El sensacionalismo hace que cada día tengan más espacio en los medios temas de confrontación que impulsan y a veces incluso crean los propios medios para estimular debates interesados que muchas veces no tienen ni la importancia ni la trascendencia que se les quiere dar. Esto se hace a la vez que informaciones importantes se esconden de forma interesada.

Lamentablemente la perspectiva no es muy favorable de cara a un futuro. Al contrario nos hace recordar, con cierta melancolía, la época en la cual sabías quién era quien en los medios

Parece como sí lo que era propio del espectáculo deportivo se traslade al mundo de la política y varios programas de gran audiencia tratan las diferencias políticas como si fueran confrontación entre “hinchadas” futbolísticas.

En la actualidad se pueden definir de una forma clara varios tipos de medios de comunicación:

  • Continúa existiendo todo un sector de la prensa y medios de comunicación conservadores, tanto en la prensa y todavía más en los ámbitos de la radio y televisión privadas y de prensa digital que vuelven a actuar como aquellos que en los últimos tiempos del gobierno socialista de Felipe González se denominaron “el sindicato del crimen”, el objetivo del cual es derrocar el gobierno. Manipulan las informaciones, crean y magnifican falsas informaciones de los enemigos más que adversarios políticos o medias verdades, dan voz a opiniones tergiversadoras y hacen la campaña mediática de la oposición política de la derecha.
  • Hay que señalar como caso único el de los medios de comunicación públicos de Cataluña que en lugar de cumplir su función de servicio público se han transformado en unos instrumentos de propaganda política continuada del gobierno independentista en todos sus espacios. A su alrededor se agrupa la prensa independentista subvencionada.
  • Hay medios televisivos supuestamente progresistas que hacen programas donde se utiliza la política de forma sensacionalista y la convierten en espectáculo de consumo donde más que confrontar ideas se fomenta la polémica, con un nivel similar a los típicos debates de fútbol, muchas veces sin efectuar ninguna profundización en los temas y reiterando concepciones muchas veces creados por los mismos medios.
  • También especialmente y casi únicamente en el espacio de la prensa digital hay medios claramente progresistas que se centran en defender las políticas más avanzadas y/o radicales y poner en cuestión las carencias y contradicciones de las opciones políticas conservadoras, con más o menos objetividad según los casos y donde sus colaboradores se sitúan claramente en el campo de la izquierda.
  • Por último quedan algunos casos escasos de medios, especialmente de prensa, moderados de siempre o antiguamente progresistas donde hay profesionales cualificados y/o especializados que tratan de hacer análisis políticos mínimamente objetivos y dónde en sus páginas de opinión se da voz a una diversidad plural.

Este es el panorama de medios de comunicación en que vivimos y que también en buena parte se retroalimentan con el mundo todavía más crispado de las redes sociales.

Hay que ser muy pesimista sobre la evolución futura de los medios de comunicación que hoy ya no están al servicio de la información que permita al público hacerse una opinión sobre la realidad de los hechos. En este momento se trata más de adoctrinar no a un ciudadano sino más bien a un consumidor de noticias al que se trata de captar como un cliente vinculado. Los medios de comunicación, por su propia composición accionarial tienen dos objetivos que son conseguir clientela que haga rentable el negocio y adoctrinarla haciéndola adicta a una línea ideológica que puede ser permanente o cambiante en función de los intereses empresariales.

Es así como los medios tradicionales no hacen una función compensadora de unas redes sociales cada vez más activas e influyentes en gran parte de la ciudadanía. Redes donde se difunden en la mayoría de los casos mensajes simplistas cuando no directamente falsos con las repercusiones que estamos viendo en determinadas sociedades como ha sido la etapa de Trump en Estados Unidos.

Los medios de comunicación no solo no compensan los excesos de las redes sino que en muchas ocasiones lo único que hacen es hacerse eco de ellas ampliando determinados mensajes de las redes.

Hay que reivindicar, más que nunca, las informaciones objetivas, las opiniones fundamentadas y los buenos análisis de la realidad que no tienen por qué ser neutras sino que pueden ser representativos de varias formas de contemplar una misma realidad según los diversos puntos de vista ideológicos o personales. En todo caso lo que se precisa es que respeten la realidad y no la manipulen ni la deformen.

La objetividad exigible no tiene por qué ser uniformidad. Puede haber diversidad de opiniones sobre como analizar una realidad pero el que no es admisible es manipularla, lo cual significa desvirtuarla.

Lamentablemente la perspectiva no es muy favorable de cara a un futuro. Al contrario nos hace recordar, con cierta melancolía, la época en la cual sabías quién era quien en los medios, y te podías hacer una idea de la realidad comparando los diversos puntos de vista de unos medios de comunicación que podían ser variados en sus análisis pero que todos ellos reflejaban puntos de vista sobre una misma realidad, y esto permitía hacerte una mejor composición de la información que recibías.

Responsabilidad de los medios de comunicación en la crispación