viernes 16/4/21
ANÁLISIS PSICOLÓGICO

La nomofobia: una nueva adicción

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Las nuevas tecnologías han traído con ellas nuevas adiciones. Así, la aparición del teléfono móvil ha dado lugar a la Nomofobia (del inglés No-mobile-phobia), el miedo irracional a estar sin teléfono móvil.

En un estudio realizado en Reino Unido por el instituto demoscópico YouGo se encontró: El 58%de los hombres y el 48% de las mujeres sufre esta adicción. Un 53% de los usuarios de telefonía móvil sufren ansiedad si se agota la batería de su teléfono o cuando lo olvidan o pierden cobertura. Un 55 % de los participantes mostró sentirse aislado sin su móvil.

Los rasgos de personalidad de la persona con nomofobia son el de una baja autoconfianza y baja autoestima, con dificultades en las habilidades sociales y de resolución de conflictos. También presentan rasgos anancásticos, con tendencia al control máximo de las situaciones y a la rigidez, las cosas son blancas o negras, no hay grises y a las rumiaciones. 


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Esta adicción es más frecuente en adolescentes, por su necesidad de pertenencia a un grupo, pero también puede manifestarse en adultos que están constantemente pendientes del teléfono por motivos laborales o personales o simplemente por llenar el tiempo vacío.

Las personas con nomofobia presentan algunos de estos síntomas cuando no pueden utilizar su móvil: ansiedad con taquicardia, sensación de nudo en el estómago, nerviosismo, rumiaciones obsesivas, cefaleas y por supuesto, consulta inmediata de sus móviles, al volver a disponer de ellos, aunque haya sido la falta de tenerlos por un tiempo mínimo.


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Las consecuencias de este trastorno son de diversa índole. A nivel social las personas con nomofobia suelen estar más pendientes de sus notificaciones en el móvil, que de la gente con quien se relacionan en la vida real, lo que conlleva deterioro en este campo. A nivel laboral tiene efectos parecidos, por estar pendiente excesivamente de su móvil puede bajar su rendimiento, lo que puede acabar en tensiones laborales e incluso despido. A nivel psicológico puede producir trastornos como el insomnio al no poder apagar el móvil por las noches y seguir pendiente de los mensajes. Puede aumentar los niveles de estrés, así, en un estudio de la universidad de Zurich se ha comprobado que aquellas personas que usan constantemente el móvil, tienen un nivel más alto de actividad cerebral que conlleva a un mayor estrés. Presentan niveles más altos de ansiedad al estar pendientes constantemente de recibir mensajes en su teléfono o de esperar respuesta a sus mensajes. Aumentan sus niveles de agresividad cuando no pueden utilizar su móvil o se les retira como en el caso de los adolescentes. Esta adicción, como otras, restan tiempo para realizar actividades saludables como ejercicio físico, leer o mantener relaciones sociales. Por último, las consecuencias físicas, así la tensión en el cuello, cansancio ocular o disminución de la lubricación del ojo, que provoca sequedad ocular, dolor y rigidez en dedos y cefaleas y  un mayor riesgo de accidentes tanto si se es peatón como conductor.

Las recomendaciones para abordar esta adicción son básicamente: No utilizar el móvil durante determinados espacios de tiempo, dejando para otro momento el responder a mensajes o llamadas. A nivel familiar pactar momentos en que no se utilizará el teléfono móvil, como por ejemplo en las comidas familiares. Apagar el móvil por las noches o al menos dejarlo en una habitación que no sea el dormitorio. A nivel social, respetar y centrarse en la conversación con los otros en lugar de compaginarlas con el uso del móvil. Practicar deporte sin el móvil, ya que el deporte libera endorfinas y dopamina, las sustancias neuroquímicas que interviene en la adicción.

La nomofobia: una nueva adicción