sábado 15/5/21

Isabel II nombra Dama a Catherine Healy, una ex prostituta por su activismo en la despenalización de la prostitución en Nueva Zelanda

Catherine Healy nunca pudo imaginar que esto podría llegar a ocurrirle, de hecho, si se lo hubiesen dicho hace apenas unos meses, no le habría parecido posible.

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Catherine Healy nunca pudo imaginar que esto podría llegar a ocurrirle, de hecho, si se lo hubiesen dicho hace apenas unos meses, no le habría parecido posible. Según sus propias palabras; "Me sorprendió cuando me lo dijeron. “Estoy en shock". “De hecho, siempre digo que aún parece que van a arrestarme al amanecer, no que me concedan este tremendo honor” Y añadió: "Incluso creo que hace unas semanas no hubiera pensado que esto fuera posible. Es indicativo de un cambio en las actitudes de las personas y es bonito sentirse apoyado. Pero queda mucho trabajo por hacer".

Estas palabras venían a expresar vagamente lo que había sentido cuando, a sus 62 años, ha sido reconocida por la Reina británica Isabel II con una Orden al Mérito por los servicios prestados a favor de los derechos de las trabajadoras sexuales. Y es que Catherine Healy consiguió nada más y nada menos que las trabajadoras sexuales tuviesen los mismos derechos que el resto de las profesionales en Nueva Zelanda.

El trabajo llevado a cabo por la galardonada fue clave en la creación de una nueva ley en 2003. Esta ley fue la que otorgó derechos de pleno empleo a las trabajadoras sexuales en Nueva Zelanda, que como sabemos forma parte de la Commonwealth. La entrada en vigor de la reforma de 2003, por la que lucharon e hicieron campaña Catherine Healey y el resto de las participantes del Colectivo de Prostitutas de Nueva Zelanda, fue lo que hizo posible que los burdeles y los trabajadores sexuales pudieran trabajar amparados dentro de la ley.

Eso supuso que se les concedieran los mismos derechos en cuanto a seguridad social que al resto de profesionales neozelandeses. “Este honor, y que me lo hayan concedido a mí, es como decir: ‘Vale, está bien, tú y los tuyos podéis pasar adentro”, afirmaba Healey emocionada.

El nombramiento lo realizó Isabel II en este mes de junio, coincidiendo con las celebraciones del 65º aniversario de su ascensión al trono británico. Cabe señalar que se trata de una de las órdenes neozelandesas de mayor distinción, únicamente superada por la Orden de Nueva Zelanda. Queremos resaltar además que esta distinción fue creada por la propia reina en 1996 para “aquellas personas que, en cualquier campo de la vida, hayan dado un meritorio servicio a la Corona y a la nación o a quien se haya distinguido por su eminencia, talento, contribuciones u otros atributos”.

La labor de Catherine Healy

Aún hoy en día, con el pasar de los años y el avance de la sociedad, la prostitución, considerado el oficio más viejo del mundo, es un tema que levanta controversia. No importa cuán acostumbrados estemos a verlo ni cuán accesible sea. En internet, donde los españoles pasamos una media de 8 horas navegando al día, hay muchas páginas como sugargirlsbcn.com, donde se ofertan servicios de prostitutas y escorts en Barcelona o en aquellos lugares físicos donde se encuentren ubicados estos centros.

Es por esta imagen, aún turbia y considerada como tema tabú, que rodea a este negocio por el que la sorpresa para Catherine Healy al recibir este galardón ha sido aún mayor.

Fue en los años 80 cuando la policía neozelandesa arrestó a Catherine Healy durante una redada que tuvo lugar en un burdel de Wellington. La detenida era profesora de primaria, pero para completar su sueldo había empezado a trabajar como masajista y prostituta.

A partir de su detención, Catherine sintió la necesidad de encontrar la manera de que la voz de las prostitutas fuera escuchada y de que su trabajo pudiese ser entendido. Con el firme propósito de que el ejercicio de la prostitución dejarse de estar penado criminalmente, fundó en 1987 el Colectivo de Prostitutas de Nueva Zelanda para defender los derechos de las aquellas personas que ejercen cualquier tipo de trabajo sexual.

Este grupo activista realizó una larga campaña para despenalizar la prostitución en Nueva Zelanda, argumentando que regulándola la profesión sería más segura.

Finalmente consiguió su objetivo en 2003, con la entrada en vigor de la Ley de Reforma de la Prostitución, que permitió que los burdeles funcionasen como empresas legales. La ley también amparaba a las trabajadoras sexuales, que quedaban sujetas a las normas de empleo, salud y seguridad.

El trabajo de esta mujer luchadora y valiente que mejoró los derechos de las prostitutas ha sido reconocido a nivel internacional, pero lo que jamás hubiese podido imaginar en su vida es que la reina de Inglaterra, Isabel II, la premiaría y le reconocería su inmensa labor como activista.

Este acto que aconteció hace apenas unas semanas no hace más que volver a abrir el debate de la regularización de la prostitución en aquellos países donde aún se sigue persiguiendo, mostrando al mundo la cara amable de la legislación a este respecto. Darle forma legal es la única vía que se conoce para proteger eficientemente a los trabajadores sexuales, ya que con la prohibición se incentiva el abuso de poder, el chantaje, y la trata de personas.

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