sábado 8/5/21

Isabel Cadenas Cañón, testimonio del silencio

La activista feminista cuenta cómo ha sido el trabajoso proceso que le ha llevado a ser elegida entre más de 12.000 proyectos en toda Europa
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Isabel Cadenas Cañón, escritora de ‘Poética de la ausencia’ (Cátedra, 2019) y otros poemarios y documentalista sonora con experiencia en diversos medios de tirada nacional, ha mostrado desde pequeña un gran interés por el sonido y la comunicación.

Isabel estuvo en AMECO, durante tres días a finales de noviembre, para impartir un taller de formación sobre la creación de Podcast y la nueva forma de comunicar en ese medio.

Durante casi los dos últimos años ha trabajado activamente para sacar adelante uno de los proyectos más importantes de su vida, reconocido por el Programa Google para la Creación de Podcast. Afirma que su trabajo, ‘De eso no se habla’, nace del ejercicio de romper sus propios silencios y alzar voces quizá acalladas por los esquemas sociales. Ahora, Isabel contempla el resultado de este esfuerzo como una “confirmación de intuiciones”.


¿Qué tal estás? ¿Cómo han sido estas últimas 24 horas?, ¿Hay nuevas noticias?, ¿Ilusionada con algún proyecto o algún plan frustrado?

Estas últimas 24 hora he estado esperando el resultado de unas pruebas médicas ya que ahora cualquier síntoma hace saltar las alarmas, pero afortunadamente ha salido negativo y no hay nada de qué preocuparse.

Buenas noticias, entonces.

Si, esa ha sido la gran noticia de mis últimas 24 horas.

Intentando no hacer ningún tipo de SPOILERT de tu último gran proyecto sobre el que vamos a hablar, un reconocido programa de podcast, cabe destacar que hay un hilo conductor reflejado en el título: “De eso no se habla”. Este objeto es el silencio. ¿Por qué ese tema como piedra angular?

Bueno, yo nací en democracia digamos, y aun así he escuchado a lo largo de mi vida las mismas frases que mantenían mis padres y mis abuelos: “De eso no se habla”, “No te signifiques”, “Los trapos sucios se lavan en casa”… Me interesaba cómo, en una sociedad aparentemente democrática y liberal, siguen perviviendo silencios que hemos heredado del franquismo, de una época en la que no se podía hablar. De hecho, cuando yo explicaba el proyecto en EE.UU. creían que el tema principal era el tabú, entonces yo explicaba que esto no participaba de la vergüenza sino del miedo. De que si hablas de más puedes poner fin a tu vida.

¿Y has descubierto silencios en ti durante el proyecto? ¿Quizá ese tipo de silencios de los que hablas en el programa?

Realmente, este podcast nació de mis propios silencios. Si fue más interesante ir descubriendo que mis silencios eran parecidos o compartidos por el resto. En mi casa, los silencios no tienen que ver tanto con la política, sino con temas personales, pero bajo mi punto de vista provienen del mismo origen que los silencios provocados por la guerra. De hecho, yo que siempre he trabajado en torno a la memoria histórica, he creído que este tema no me afectaba directamente, pero tras el proyecto y las investigaciones he descubierto que no era así. Mi tío-abuelo había sido asesinado y, al igual que más de la mitad de los españoles, un familiar había desaparecido y nunca encontrado.

En definitiva, el periodo de la dictadura fue construyendo un silencio que lo impregnaba todo y el miedo a hablar sobre cualquier cosa se resumía en “No significarse”, es decir, “No significar”, “No existir”.

El formato elegido para el programa llama la atención, visto en grandes series de actualidad como ‘Black Mirror’, en Netflix, o ‘Capítulo 0’, de Joaquín Reyes. Aunque en cada capítulo queda claro de dónde vienen las historias que se van narrando, ¿Cómo es el proceso de conocer a cada una de las personas que protagonizan el programa?, quiero decir, ¿cómo lo habéis hecho para tener ese amplísimo abanico de espacios, tiempos y protagonistas?

Hay historias que hay que buscarlas mucho y hay otras que aparecen cuando menos te lo esperas. Después hay un proceso de Preproducción, es decir, sin contactar todavía con los protagonistas hay que documentarse mediante una investigación y así saber hacia dónde dirigirse. Aunque muchas veces, en una entrevista no sabes dónde puedes acabar. Es lo que pasa en muchos de los casos del programa, que algunas historias abren la puerta a nuevas historias.

Además, en este proceso previo ya se planea cómo va a ser narrado cada relato, aunque luego cambie. El hecho de haberlo pensado con anterioridad facilita el camino a seguir. Esto te otorga la capacidad de dirigirte hacia un punto o improvisar amoldándote a lo que vas descubriendo sobre la marcha.

Pregunta obligada aunque entiendo que es difícil para la creadora. Personalmente, ¿Cuál de los capítulos te llega o te evoca más? ¿Por qué?

De verdad, no puedo -Afirma Isabel entre risas- A veces pienso “Mi preferida es X”, pero luego pienso en otra y me doy cuenta que también es mi preferida. Así con todas.

Además, son pocas historias. No es como elegir entre 40, que alguna te puede gustar más o menos, pero al ser 6 historias se me hace difícil. Cada persona y cada historia a mí me ha cambiado, ya que no es solo un proceso de escucha, sino de inmersión total. Roxana y yo nos hemos hecho amigas, el diario de Jadiya es personalmente muy importante, estar por primera vez dentro de una cárcel me cambió la vida… Y podría decir algo de cada una de las historias.

Como ya hemos comentado, la plataforma PRX y el Google Podcasts Creator Program os seleccionan entre más de 12.000 solicitudes, ¿Para daros quizá un pequeño impulso? ¿Cuál ha sido realmente la repercusión en el proyecto?

Directamente sin el premio no habría Podcast.

¿Si no es por la concesión del premio no hubieseis realizado ‘De eso no se habla’?

Bueno, quizá dentro de unos años y con otros medios, pero a corto plazo no. En el grupo del Podcast lo que se planea es una primera temporada, además yo desarrollé la idea allí. Lo importante de un programa así, a parte del dinero y del apoyo, gran parte es la postulación, todo ese tiempo previo que te explicaba antes, en el cual trabajamos mucho sin salir de casa y que te obliga a pensar realmente en lo que quieres hacer. Esto te da el empuje para hacer lo que realmente planeas y el hecho de que haya una convocatoria te da alas para pensar cómo quieres llevar a cabo un proyecto sin límites. Al fin y al cabo, lo importante era terminar la convocatoria incluso más por una misma, por alcanzar una idea final.

¿Cuáles fueron los pasos previos a comenzar este proyecto? ¿Cómo os encaminasteis al resultado de ‘De eso no se habla’?

Para entrar en el programa, realizamos unas muestras de audio, de unos 2 minutos aproximadamente, de temática libre. Consistía en una muestra de cómo sonabas, cuál era tu voz narrativa y, en definitiva, si sabías trabajar en audio. Después trabajé intensamente en una postulación en la que había que definir qué proyecto querías realizar y cómo lo ibas a hacer.

Estuve más de un mes sin salir de casa y cuando lo envié me dije: “Si no me seleccionan será porque hay gente mejor que yo, no porque no lo haya intentado. Yo he puesto todo lo que podía poner”. Luego hubo unas entrevistas y me comunicaron que había sido seleccionada. Realmente creo que buscaban voces con algo que contar. Historias únicas y personales.

¿Cómo y cuándo os enteráis de la noticia? ¿Recuerdas cómo fue ese día?

Más o menos fue hace un año y medio. Yo había hecho la respectiva entrevista, la cual me fue muy bien, y no se lo había dicho a nadie. Ese día estuve esperando hasta tarde pero no salió, pero al día siguiente tenía un E-mail que ponía “¡Bienvenida!”. No me lo podía creer. Anteriormente decía “Bueno, si me lo dan voy a estar llorando una semana”, porque realmente era importante para mí.
A mí me cambió la vida este programa y fue muy emocionante ese momento. Ahí ya empezó la cosa de buscar equipo porque era buena la idea de ir formando ya un grupo para ir a Boston, yo invité a Laura a venir y a formar parte del proyecto, y a partir de ahí vino todo lo demás.

Al decir que este programa te ha cambiado la vida, ¿Cuáles son exactamente las consecuencias que ha tenido para Isabel Cadenas Cañón como persona? ¿Qué ha supuesto todo el proyecto de ‘De eso no se habla’ en vuestras vidas?

Para mí ha supuesto una confirmación de intuiciones. Hace tiempo que vengo trabajando en audio y cuando yo empecé no le interesaba a mucha gente, siempre a ciertas personas, pero me despertaba interés. También yo sabía cómo quería trabajar, sabía cuál era el formato. Por eso esto me parecía que, quizá no era lo más mainstream, ni lo que haré siempre, pero sentía que lo tenía que hacer ahora.

Además, la audiencia ahora está más predispuesta a escuchar otro tipo de cosas, no solo las tertulias en la radio o en la televisión, o series en las plataformas. Que yo también soy muy de series, ¿Sabes? Pero igual que puedes estar 40 minutos viendo una serie, puedes pasarlos escuchando un programa de Podcast. Por eso la gente que me decía que no iba a funcionar… Pues mira, funciona. Hay muchos otros Podcasts en español que demuestran cada día que si hay un público, pero hay que encajar los contenidos, dinero y tiempo.

Activismo feminista

En ‘De eso no se habla’ has trabajado con Laura, poeta con sus propias publicaciones; Vanessa, políglota; y Paula, que se dedica en parte a la música, entre otras muchas cosas. “Mola” ver que proyectos formados enteramente por mujeres logran que se reconozca el éxito de su trabajo, como os ha pasado a vosotras. Esto es una muestra de que algo se está haciendo bien en la lucha feminista. ¿Cómo fue la formación de este equipo tan diverso con Laura, Vanessa y Paula? ¿Cómo las conociste?

Ha sido algo muy orgánico. A Laura ya la conocía con anterioridad, de militar juntas en el ámbito feminista. También trabajé en un proyecto que ella dirigía llamado “Provincia 53”, sobre el Sahara Occidental, cuando conocimos también a Jadiya. Cuando yo tuve que formar equipo para “De eso no se habla” pensé en Laura porque conocía y me gustaba su forma de trabajar. A Vanessa también la conocía de haber trabajado con ella en el Diario Vivo, por eso sabía lo bien que ejercía, como dice ella misma, de “matrona de historias”, porque ayuda a que nazcan de una forma muy natural. Y Paula llegó como becaria, quiero decir que en cierta manera no la buscamos. Tras dar una charla en la Universidad Carlos III de Madrid, ella nos escribió, y al final se ha convertido en una parte fundamental del equipo. Lógicamente, ya no es becaria.

¿Cómo ha sido trabajar juntas y superar todos los obstáculos?, porque observando que el primer episodio -a modo de introducción al programa- se publica el 24 de mayo de 2020 y los demás en el mes de septiembre, entiendo que han sido grabados en la situación pandémica actual, ¿Ha supuesto esta compleja crisis problemas de más?

Real y afortunadamente, para cuando llegó la pandemia ya teníamos grabada gran parte de las historias, sino lo hubiésemos pasado fatal. Esto nos vino genial para trabajar sobre lo ya realizado y para pensar en las próximas historias. Si hay episodios que grabamos durante la pandemia, pero en ese periodo fue mayormente para escribir guiones, montar… Básicamente el resto del trabajo que no es grabar.

Ya que siempre has apoyado y participado en la Comisión del 8M en Madrid y, como ya dijimos al principio, te has mostrado activista con el movimiento feminista. ¿Cuál es tu punto de vista sobre hacia dónde apuntar en este atípico 2021 que se nos presenta? ¿Cuál es tu valoración de cómo afrontar las consecuencias de la crisis actual y los respectivos debates que se abren paso?

Creo que la crisis de la Covid-19 ha dejado claro cuáles son los trabajos esenciales en nuestra sociedad y que esos trabajos no solo están infravalorados, sino casi invisibilizados, por supuesto mal remunerados, a veces incluso no pagados y realizados por personas que muchas veces carecen de derechos.

Si algo positivo nos debería dejar esta pandemia, que no se yo si será posible, es saber cuáles son nuestras prioridades como sociedad. A qué le damos mejores condiciones materiales e inversiones.

Al fin y al cabo, desde el feminismo ya llevamos diciendo décadas en qué hay que priorizar y no en el consumo ni el beneficio económico. Creo que esta pandemia lo ha demostrado. Otra cosa es que estemos dispuesto a escuchar, ¿no? Mejor dicho, que no interese a los poderes económicos hacer este cambio de paradigma. Nadie renuncia a sus privilegios.

De todas formas se están dando las condiciones perfectas para que nos planteemos dónde vivimos, eso seguro. A ver si las aprovechamos.

Fuente y Fotos:  AmecoPress.

Isabel Cadenas Cañón, testimonio del silencio