lunes 12/4/21

Sin Dieguitos y sin Mafaldas, el comienzo del año cero

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Todo en la calle es silencio, la gente camina sin saber en realidad hacia dónde va, los pueblos del mundo lloran la partida de Diego Armando Maradona. La tolerancia y la empatía, él supo contener los vientos fronterizos del otro lado de la humanidad. Pero, ¿qué ocurre cuando el barro vuelve por sus hijos?

La contención de la supremacía blanca a esta altura genera de un lado y del otro lado del muro una cierta inestabilidad que duerme en las retinas de aquel que se cree parte de otra historia. Diego fue eso, una suma de ladrillos en un cuento nefasto y cruel de malos que se piensan buenos, con una contracara de buenos a los que se les está prohibido pensar. Solo basta leer los portales del mundo para entender la magnitud y la relevancia de una persona, de su persona, uno puede estar o no de acuerdo con su forma de ser y con su forma de pensar, pero cuando el verde césped a sus pies unía las tierras no había lugar donde esconderse. Él no se preparó para ser la mejor persona, él se preparó para ser el mejor futbolista de todos los tiempos, y lo logró con creces.

De la pobreza extrema a las calles parisinas y sin escalas es que Maradona se metió en el inconsciente colectivo de la gente, El Diego, una leyenda que se sigue escribiendo dia a dia

Puedo por algunos instantes cerrar mis ojos e imaginar las distintas realidades, al abrirlos contemplo una gran urbe que invade los cuentos del ayer y del mañana, él estará en cada uno de ellos. Volveremos a ser esa metrópolis que guarda sus habitantes tras espectros invisibles y silenciosos que solo se presienten pero que no se alcanzan a divisar con claridad. Que se huelen entre los árboles que aún permanecen de pie pero que intentan con sus hojas tapar el casi efímero horizonte que les queda. A medida que recorro con mi mente los paseos de Nápoli, de Madrid, de Barcelona, del Barrio de la Boca, de la Paternal, de Villa Fiorito, de Rosario, puedo apreciar la soledad que puebla cada lugar. Puedo con mis manos tocar el vacío que se subyuga, siluetas por doquier que no existen ni existirán pero que alguna vez fueron, hay otro contexto sobre las murallas de un mundo paralelo que parece vivir solo allí, en la oscuridad. Nada hay a mí alrededor, ya no hay perros en las calles, pero los ladridos no parecen cesar en las figuras del muro, ya no hay personas ni dentro ni fuera de los límites de esta ciudad, pero las escobas aún siguen barriendo sobre la pared; eternas sombras blancas que siguen viviendo como si nada hubiera pasado.

El mundial de México 86 será recordado como el gran robo de un simple gaucho a los temibles piratas de los siete mares, una corrida sobre territorio enemigo para clavar la bandera argentina que había sido quitada de las Islas Malvinas. Recordaremos sus insultos en el Estadio San Paolo luego de dejar afuera de la instancia final al dueño de casa, recordaremos su tobillo inflamado durante todo el partido contra la selección de Brasil. Nunca fue un buen 1estudiante, prefería pasar horas haciendo malabares con el balón, prefería soñar con los ojos abiertos pensando que las cosas buenas no solo les pasan a los otros. De la pobreza extrema a las calles parisinas y sin escalas es que Maradona se metió en el inconsciente colectivo de la gente, El Diego, una leyenda que se sigue escribiendo dia a dia. Fue muy criticado por algunos por su gran simpatía con la revolución cubana, la revolución venezolana y su gran admiración por el Che Guevara, despertando controversias por su forma de ser alevosa y desafiante. Según el vox populi fue un dios con pies de barro, un lodazal que volvió para llevarse lo que le pertenecía, hace muy poco falleció Quino, el gran dibujante argentino creador de Mafalda, una historieta que derribó las fronteras, hoy se nos fue Diego Armando Maradona, un hombre que dibujó sonrisas. 

Ya no importa de qué lado del tablero te encuentres, ya no importan las palabras de Joaquín Sabina, ya no interesa si transcurren veinte años de príncipes azules que se marchan antes de llegar, la realidad es que hoy 25 de noviembre de 2020 nos quedamos sin Dieguitos y sin Mafaldas, es el comienzo del año cero, un nuevo tiempo, debemos aprender a convivir con eso.



Sin Dieguitos y sin Mafaldas, el comienzo del año cero
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