martes 20/4/21
ADICCIONES TECNOLÓGICAS

Adicción a Internet

Las adicciones tecnológicas son una dependencia a las nuevas herramientas tecnológicas, en este caso a internet.

A nivel conductual cualquier comportamiento que cumpla los siguientes seis criterios se considera una adicción:

Primero, la saliencia, que es la capacidad de relacionar las funciones cerebrales de integración que permite seleccionar diferentes estímulos, centrando la atención en la información que más interesa. La conducta adictiva se convierte en lo más importante en la vida de la persona adicta y domina pensamientos, sentimientos y conductas. En segundo lugar, los cambios de humor que ocurren cuando se padece la dependencia. En tercer lugar, la tolerancia, por la cual se requiere aumentar la cantidad de actividad o dosis que se requiere para lograr el mismo efecto. En cuarto lugar, el síndrome de abstinencia, la depravación de la conducta adictiva supone efectos muy desagradables para el sujeto. En quinto lugar, el conflicto o conflictos que se desarrollan entre la persona adicta y aquellos que le rodean, familia, trabajo o con él mismo. Y en sexto lugar, la recaída tras un período determinado de abstinencia.

Se han descrito rasgos de personalidad de la persona con adicción a las nuevas tecnologías como narcisismo, tendencia a la extraversión, neuroticismo y baja percepción del riesgo.

Hay una serie de factores de riesgo para estas adiciones: La edad, los niños y adolescentes son las personas más vulnerables. La depresión leve, hay una relación entre el alto uso de internet y bajo ánimo. La accesibilidad, ya que prácticamente una alto proporción de la población tiene acceso a internet. La familia y los círculos sociales, si los familiares o amigos pasa muchas horas navegando por la red hace un modelaje sobre la persona con riego de padeceré la dependencia.

Las consecuencias de esta adicción son: Alteraciones funcionales del organismo con alteración del ritmo de sueño, de horarios de comidas, sedentarismo, fatiga ocular, cefalea o dolores de espalda. Alteraciones a nivel psicosocial, como deterioro de las relaciones sociales o familiares por la incapacidad de controlar la conducta. Alteraciones en la esfera académica o profesional como consecuencia de la falta de dedicación a estas actividades por la conducta adictiva. Alteraciones a nivel emocional, con irritabilidad, en especial si se le hace tomar conciencia de su problema, sentimientos de vacío cuando no está conectado a la red, ansiedad cuando no se está “enganchado a la red”, estado placentero cuando está conectado a internet, similar al consumo de una sustancia psicoactiva.

Como toda adicción requiere un tratamiento psicológico especializado con las siguientes reglas generales: Motivación, sino se siente la necesidad de cambiar la terapia está condenada al fracaso. Tomar auto conciencia mediante registros o autoinformes. Marcar unos objetivos, asumiendo que en la época actual la abstinencia total no es un requisito, pero sí la promoción de un uso adaptativo y sano, para esto es fundamental que la persona marque sus objetivos reales y saludables. Establecer límites de tiempo con un control horario. Se deben proponer actividades alternativas para la ocupación del tiempo que ahora no ocupa en la conexión a la red y promover factores de protección como volver a dedicar tiempo a las relaciones con amigos o con familia. Prevención de recaídas, desarrollando herramientas y habilidades que reduzcan la probabilidad de volver a esta adicción. Si una persona se mantiene alejada de la adicción por un período prolongado de uno o dos años, la probabilidad de recaída disminuye notablemente. A medida que aumenta el período de abstinencia, el sujeto experimenta una percepción de control, que aumenta las expectativas de éxito.

Por último, compartir esta reflexión de Jean Piaget: “la inteligencia no es otra cosa que la capacidad de adaptarse a situaciones nuevas”.

Adicción a Internet