jueves 13/5/21
ENTREVISTA A LUIS GARCÍA MONTERO

"En IU tenemos la obligación ética de mantener nuestro espacio y nuestros valores"

Isabel G. Caballero | Aunque no duda en afirmar que "ha habido una estrategia clara de Podemos de dañar a IU y de impedir la convergencia", el candidato de IUCM se muestra conciliador y convencido de que solo la unidad de la izquierda podrá cambiar el rumbo de las políticas impuestas por el PP. Ante la convulsa situación que vive la federación madrileña, Luis García Montero se desmarca de comportamientos cainitas y justicieros. (Fotografías: Prudencio Morales).

Nos recibe en ‘El Foro’, la sede de Izquierda Abierta, en pleno corazón del rastro madrileño, testigo de muchos encuentros entre distintos sectores de la izquierda. El poeta y escritor Luis García Montero tiene por delante una carrera electoral para la que en principio no estaba llamado pero que ahora afronta con ilusión y con el horizonte de hacer que IU no pierda su espacio en las instituciones de la Comunidad de Madrid. Pese a las pugnas internas vividas en los últimos meses en el seno de la federación madrileña, el candidato a la presidencia regional se muestra convencido de que las aguas volverán a su cauce y de que el último conflicto vivido con el Federal a raíz de la candidatura de Raquel López a la alcaldía de la capital quedará resuelto: “Raquel es la candidata de la federación de Madrid y será la candidata de IU”, afirma.


Nuevatribuna | Este lunes falleció Eduardo Galeano, al que le unía una gran amistad. ¿Qué impronta le ha dejado?

Luis García Montero | Eduardo Galeano es un escritor con el que he tenido muchos ámbitos de complicidad, el primero el de la admiración. Es un escritor muy personal que consiguió un mundo donde conviven perfectamente la belleza y la profundidad, la metáfora y la inteligencia, alguien que demostró que el pensamiento puede ser emocionante, que no es frío, que puede ser bello y que la mirada imaginativa y líquida puede estar my pegada a la realidad. Él ha contado la historia de América Latina en pequeñas narraciones basadas en la vida cotidiana, que de manera muy bella y muy emocionante se cargaban de sentido, de sentido histórico, y eso ha conformado su personalidad, la levedad y la inteligencia, la belleza y la profundidad. Es uno de los ejemplos claros que demuestran que el periodismo ha enriquecido la literatura del siglo XX, desde su participación en una publicación que fue referencia del periodismo latinoamericano a principios de los años 60, ‘Marcha’. Ese periodista de ‘Marcha’ es después el que mejor se alía con el escritor de todos sus libros.

Hoy también es un día especial, una fecha emblemática para el republicanismo español. ¿Se ha quedado en una quimera el sueño de restaurar la República?

 Estamos viviendo un proceso constitucional de transformación de la sociedad

Creo que no, que está muy presente. La República significó una primavera de esperanza, de tejido democrático, de ilusión pacífica, la historia de España desembocó naturalmente en la República y no hubo violencia sino alegría popular, ilusión, y todas las viejas estructuras políticas que habían significado la separación de la España real y la España oficial se deshicieron para crear una democracia que se alegraba cada vez que se defendía el derecho al voto de la mujer o el derecho a una educación laica, donde se respetaban todas las creencias pero no se impusiera ninguna, y donde se empezaron a tomar medidas para dignificar la vida de los trabajadores y los campesinos que vivían en unas condiciones desastrosas. Un ambiente parecido a ese, yo lo viví a finales de los años 70 como estudiante universitario, que fue la época en que España tocaba con la yema de los dedos la democracia después de tantos años de dictadura, donde se tuvo conciencia que ser demócrata no era votar cada cuatro años sino transformar las costumbres, las relaciones entre hombres y mujeres, una España no clerical, libre, una España donde el respeto fuese el fundamento de la convivencia. Eso, frente a las amenazas de la extrema derecha, se consiguió y recuerdo esa época como una época de alegría que me recuerda a la época republicana. Y ahora, en este momento de transformación, de cambio social, de puesta en duda del bipartidismo, de repolitización de la gente, quiero, en el ámbito de la izquierda, participar también en la transformación social  que está llena de valores y de tejido republicano y democrático. Más allá de las formas de Estado, estamos viviendo un proceso constitucional de transformación de la sociedad, y es muy importante que todo el mundo sepa en donde tiene que situarse para conseguir que no se salgan otra vez con la suya las élites económicas.

¿Qué le parece el gesto de la Izquierda Plural de dar plantón al Rey en Bruselas, lo comparte?

 En IU tenemos la obligación ética de mantener nuestro espacio y nuestros valores

Me parece muy respetable, sí. Nosotros somos de tradición republicana. Eso tiene que ver con una cosa: la política puede entenderse como un mercado electoral y hacerse a base de encuestas, qué es lo que cae simpático, qué es lo que no, qué es lo que indigna a la gente, qué es lo necesario. Pero si juegas a defender a golpe de encuestas solo lo que moviliza la indignación de la gente y solo lo que cae simpático, corres el peligro de estar en brazos del viento, en un territorio muy líquido y alejarte de tus propios valores. En IU tenemos la obligación ética de mantener nuestro espacio y nuestros valores. Yo estaba en mi cátedra, estaba escribiendo poesía, con una vida personal cómoda y cuando me invitan a encabezar la candidatura después de los problemas que ha habido en IU de Madrid, doy el paso por obligación de militante, porque llevo militando en este ámbito desde los años 70, pero también por el convencimiento de que en medio de esta situación de incertidumbre es muy importante resistir, mantener y alentar en lo posible un espacio claro de izquierda que defienda los valores de la izquierda que es donde está la defensa de los valores democráticos, de la virtud republicana; y no me planteo cuando me preguntan si soy republicano, si eso me quita o me pone votos, ya que tengo que responder con honestidad.

Es un paso arriesgado dada la situación tan convulsa en la que se encuentra IU de Madrid y con malas expectativas electorales…

Las guerras internas son tristes porque hacen aflorar lo peor de todo el mundo

Las guerras internas son tristes porque hacen aflorar lo peor de todo el mundo y se queda en la sombra lo mejor de todo el mundo que muchas veces es lo que se comparte. En IU hay más de un 90% que se comparte y hay un 10% que se visibiliza en las disputas y que se exagera, y muchas de las denuncias de corrupción, muchas de los desprecios, de las calumnias, es sacar lo peor de nosotros mismos y caer en la mentira más que en las verdades que nos unen. IU tiene unos valores que defender y cuando he estado en la calle participando como escritor, como poeta, en las mareas cívicas, me he encontrado con muchos cuadros de IU que representan lo mejor de una organización que tiene más de 5.500 militantes.

Es una lástima que con guerras internas se invisibilice eso y creo que hay que recuperar la unidad para defender esos valores que tenemos, que honestamente queremos proponerle a la gente y decir aquí hay un espacio de izquierdas y con él nos presentamos sin engañar a nadie. Yo di ese paso porque creí que era mi obligación. Si la situación llega a estar mejor, si hubiese buenas expectativas electorales y si no hubiese problemas internos, ni los compañeros hubiesen pensado en mi ni yo hubiese dicho que sí porque mi presencia hubiera sido útil como siempre en los ámbitos en los que yo me muevo, en el pensamiento, en la cultura, en la conciencia crítica, en la colaboración en los periódicos, en los libros. Pero se daba un momento difícil, por una parte las encuestas casi nos dejaban fuera de los mínimos que hacen falta para obtener representación institucional y por otra parte pues era necesario hacer una labor de puente, de intentar buscar la unidad más que la guerra interna y en ese sentido creí que tenía que cumplir con mi obligación de militante de IU.

Se siente como un elemento de reconciliación…

Hay que huir del papel de justiciero en el que se cae a veces

Quiero hacerlo y no porque sea equidistante sino porque soy poco justiciero. Para buscar la fraternidad en una organización, aparte de la defensa de los valores, hay que huir del papel de justiciero en el que se cae a veces. La palabra que más me asusta en la política es ‘traición’, porque convierte en canallada moral lo que puede ser una opinión legítima y decente. En las situaciones de dificultad hay que ser sincero, defender con honradez, no por estrategia barata y por táctica, sino por honradez personal lo que uno cree de verdad, y hay que evitar abrir heridas éticas con otros compañeros porque habrá que sentarse a dialogar y sentarse a buscar puntos de unidad que hay muchos. Los compañeros que han decidido que en este momento es mejor no presentarse con las siglas de IU o que han decidido pasarse a Podemos yo comparto con ellos muchos de los valores y en ese sentido creo que hay que evitar que aflore la palabra traición o la palabra canalla porque somos personas que tenemos que sentarnos a hablar y llevar una lucha conjunta. A corto plazo habrá que sentarse a ver cómo expulsamos de las instituciones de Madrid al PP, que es una urgencia para esta comunidad y para esta ciudad, y habrá que evitar crear heridas que impidan después un diálogo; y a largo plazo, porque creo que en la transformación de la izquierda es fundamental un proyecto común.

Pero para lograr eso entiendo que habrá que cerrar episodios como los últimos protagonizados entre el Federal y el regional a raíz de la candidatura de Raquel López. El próximo lunes vence el plazo para presentar candidaturas. ¿Cuándo cree que se va a dar por cerrada la crisis en IUCM?

Creo que la presidencia Federal está intentando ser prudente porque en el interior de IU de Madrid y sobre todo en un sector del PCE de Madrid –porque no es un problema que afecte al PCE de España ni a IU a nivel estatal-, que se ha enconado y en esa disputa se han generado estos enfrentamientos y lo que está intentando el Federal es no tomar postura claramente para evitar rupturas. La situación es incómoda, pero soy partidario de respetar los procedimientos democráticos y los espacios de soberanía. IU es una fuerza republicana y federal y en ese sentido lo que hay que dejar es que los procedimientos democráticos y soberanos de la federación de Madrid acaben siendo la solución. Aquí hubo una situación de dificultad provocada porque a la hora de hacer las listas se convocaron unas primarias y las dos personas que ganaron las primarias después decidieron que no querían presentarse con las siglas de IU. El Federal propuso hacer un referéndum y venció muy mayoritariamente que había que presentarse con unas siglas, las de IU, que no había que renunciar a ellas. Creo que lo natural, como es lógico, es que el Federal acabe reconociendo las candidaturas de IU en Madrid. Raquel es la candidata de la federación de Madrid y será la candidata de IU.

En sus últimas declaraciones públicas está haciendo hincapié en reivindicar la trayectoria política de IU, en subrayar que no es una formación surgida al calor de la crisis. Parece que hubiera una necesidad de defenderse frente a otros. Además, el hecho de que el eslogan de campaña elegido por la coalición sea “es tiempo de izquierda” pone en valor la ideología, esa ideología denostada por otras formaciones emergentes como Podemos. ¿Supone la formación liderada por Pablo Iglesias una amenaza para la supervivencia de IU?

Nosotros no somos una fuerza que nazca como indignación popular en medio de una crisis

Desde luego que Podemos es una fuerza de izquierdas que compite con el espacio de IU y de hecho, no solo ya muchos votantes, sino cuadros de IU se han pasado a Podemos. En la configuración de espacios de convergencia en los ayuntamientos ha habido una estrategia clara de Podemos de dañar a IU y de impedir la convergencia cuando en muchos sitios se estaba apostando por coaliciones donde pudiesen convivir distintas siglas y sensibilidades. Podemos dice: ‘nosotros no nos presentamos a los ayuntamientos y además defendemos un partido instrumental para el que todo el que quiera ir tenga que renunciar a sus siglas’. Eso, para IU es un reto imposible porque gran parte de la labor política que está haciendo IU y que puede hacer es en base a su experiencia municipalista. Eso ha sido una trampa y claramente ha sido una estrategia diseñada para dañar a IU. Después, a largo plazo, se puede plantear una manera de vivir la regeneración democrática que necesita España, una manera que puede pasar por decir que los tiempos nuevos son tiempos donde se diluyen las viejas tradiciones, donde no hay discursos ideológicos y donde conviene decir que no se es ni de derechas ni de izquierdas; y por otra parte pues se viene a poner en cuestión las organizaciones que tengan memoria democrática y que tengan mochila.  

Me parece que en esa situación IU tiene que hacer distintas reflexiones. Nosotros no somos una fuerza que nazca como indignación popular en medio de una crisis, somos una fuerza que se constituye en los valores de una política que quiere enfrentarse abiertamente con el modelo económico que genera la crisis. No es lo mismo recoger la indignación como consecuencia de la crisis que luchar contra el modelo que genera la crisis. En segundo lugar, eso de que conviene no decir si es uno de izquierdas o de derechas creo que es tramposo o por lo menos no comparto la interpretación por distintos motivos. Uno de los ejes fundamentales de la cultura neoliberal, de la cultura que el capitalismo ha provocado en Europa en los últimos años es el descrédito de la política, es decir que todos son iguales, que es mejor no meterse en política, y eso va acompañado del discurso del fin de las ideologías, es la mejor receta para invitar a que se desarticulen las organizaciones y se desarticulen las ilusiones colectivas y al primero que favorece es al que está en la elite económica. Frente a eso, IU sabe que es una trampa sustituir izquierda y derecha con los de arriba y los de abajo  porque la izquierda y la derecha siempre ha significado eso, los de arriba y los de abajo, las elites y los que están humillados y oprimidos por las élites y el problema es que si renuncias a esa claridad a lo mejor acabas convirtiendo una vez más la transformación de la sociedad y del modelo en un simple fenómeno de espuma que después se diluya. Lo de tener historia tiene sus ventajas. Esto lo viví en el año ‘82, cuando llegaron unos señores diciendo que lo iban a cambiar todo, que ya se había acabado eso de una división tajante entre las derechas y las izquierdas y que se les votara porque iban a cambiar España; y se dijo algo así como ‘da igual que el gato sea blanco o sea negro lo que hace falta es que cace ratones’, y se generó un fenómeno que fue mercado electoral que después sirvió para configurar el bipartidismo y configurar todas las tramas de las elites de poder que nos han gobernado.

El PSOE ha vuelto a rescatar la bandera de la izquierda…

Sí, electoralmente, porque le conviene. Desconfío de los fenómenos líquidos del mercado electoral y honestamente, con las fuerzas que tengamos, hay que delinear un ámbito de valores de la izquierda. Creo que en IU esa es nuestra tarea ahora.

A día de hoy, las perspectivas electorales para IU Madrid y para la coalición en general no son muy buenas. ¿Cuáles son sus cartas para intentar revertir esta situación? ¿Cuáles son los ejes con los que quiere enfocar tu campaña?

Nosotros no somos una fuerza que nazca como indignación popular en medio de una crisis

IU debe aprender mucho de sus propios errores y debe defender su identidad reconociendo las transformaciones de la sociedad en la que vive. Debe ser permeable. En la candidatura que encabezo hay representantes de la dirección de Madrid pero también se ha dado primacía a un diálogo con los ciudadanos. Yo mismo represento un poco de la cultura cívica, de un activismo cultural y en ese sentido valoro mucho el ofrecimiento que se me hace, no ya a nivel personal, sino la apuesta que eso significa. La fusión del trabajo institucional con el movimiento cívico está representada en la candidatura y eso es el mejor ejemplo de convergencia. Además hemos constituido un consejo cívico de referentes sociales, no es un consejo de sabios apartados de la sociedad, es un consejo de personas que a su experiencia profesional muy sólida unen su referencia social y su activismo social. Esa oferta es para mí la escenificación de que IU es hoy el corazón de la izquierda y que para defender valores de izquierda y para participar desde las izquierdas en un proceso de regeneración democrática que expulse al PP de las instituciones de Madrid, IU es imprescindible. Este diálogo entre lo cívico y lo político, entre la tarea institucional y el activismo social es lo más importante que puede transmitir en este momento IU para consolidar su espacio y para devolver a los militantes la ilusión y después transmitir esa emoción e ilusión a los posibles votantes.

Los sondeos revelan un mapa electoral complejo en Madrid en el que serán necesarios los pactos poselectorales. ¿Está abierto a pactar con Podemos, con el PSOE… cuáles son sus líneas rojas?

Creo que se puede ser de derechas sin ser un ladrón y que se debe ser de izquierdas sin ser un ladrón

Hablar de pactos antes de las elecciones queda antipático e incluso puede ser una falta de respeto a los votantes que son los que con su decisión y su voto crean el marco de diálogo. Pero agradezco que me preguntes cuáles son las líneas rojas porque yo tengo algunas. Primero, durante la campaña electoral y la configuración de los procesos políticos una línea roja para mi es no herir y no crear distancias personales, heridas graves entre aquella gente que estamos llamados a expulsar al PP de las instituciones de Madrid. Respeto al adversario, cada uno tiene que defender su identidad pero sin dejar al otro sin identidad, siempre mantengo que para dialogar hace falta saber ponerse en el lugar del otro pero sin dejar al otro sin lugar. Esa es una primera línea roja que deberíamos asumir, en medio de estas urgencias de la campaña electoral, todos los que creemos que hace falta arrebatarle las instituciones de Madrid al PP. Y la segunda línea roja ya será para después de las elecciones, sentarnos los que tengamos claro qué significa expulsar al PP de las instituciones, defendiendo unas medidas políticas que busquen el trabajo decente, no creo que haya renovación democrática en ninguna sociedad sin trabajo decente y sin un salario digno.  La regeneración democrática no es solo dejar de robar, dejar de robar hay que exigírselo a todo el mundo no puede ser bandera de nadie; creo que se puede ser de derechas sin ser un ladrón y que se debe ser de izquierdas sin ser un ladrón; pero para mí, la transformación y la regeneración democrática es buscar medidas que favorezcan un trabajo decente y un salario digno y que favorezcan las condiciones de igualdad social. Es decir, que expulsar al PP de las instituciones de Madrid no significa tenerle manía al PP y a la gente de la derecha sino comprometerse con la defensa de los servicios públicos, el trabajo decente y la igualdad.

Recientemente ha dicho que uno de sus principales objetivos será acabar con la corrupción de la que se habla y mucho en el libro de Baltasar Garzón. Y ahí tenemos a una candidata Esperanza Aguirre que no siente concernida, que promete dejarse la piel en esta campaña, que se baja un sillón a la calle para hablar con la gente…

Aguirre es una señora que anda por Madrid como si fuera una cacique de posguerra que anda por su cortijo

Fíjate lo injustos y lo tontos que somos las gentes de izquierda de avergonzarnos de nuestras siglas o de tener visibilidad en nuestras disputas y no en nuestros valores si nos comparamos con lo que han hecho otras siglas, lo que han hecho unos y otros, los del bipartidismo, porque lo del PP en Madrid es un escándalo. Tú fíjate, vamos punto por punto, una mujer que llega al gobierno porque las tramas del urbanismo y las tramas de corrupción madrileña compran a dos diputados socialistas para evitar un gobierno de izquierdas, tiene tela, así empieza. En segundo lugar, una mujer que llega a la Comunidad de Madrid y en torno a ella se producen verdaderas tramas de corrupción, que el partido se organice con tramas de financiación ilegal interviniendo en los negocios. Eso ha significado Esperanza Aguirre, y mires donde mires quien ha estado a su alrededor ha estado en las tramas de corrupción. Y hay más, ¿cuáles son sus prácticas democráticas?, porque esta es una señora que anda por Madrid como si fuera una cacique de posguerra que anda por su cortijo, la para la policía, es capaz de darse a la fuga, de arrollar a un policía, de arrollar la moto del policía, de irse a su casa y después de tener unas tramas de poder que permitan que un juez diga que eso no es delito. Bueno, ¿cómo está el PP de Madrid para que su candidata tenga este perfil en la ciudad? Oiga, IU tiene, frente a esto, que avergonzarse de muy poco.

En su opinión, ¿puede ser que una parte de la sociedad madrileña sea ya inmune a la corrupción, a estas corruptelas, a esta forma de hacer política?

Ahora hay políticos que parecen salidos de una tertulia de telebasura buscando golpes de efecto

Llevamos ya años de cultura política de derechas y eso se transmite en el contagio de algunos valores que no son democráticos, se aumenta la chulería, se aumente el racismo, se aumenta la comprensión a la corrupción y sobre todo se aumenta una relación con la política de carácter muy, muy populista. La cultura neoliberal está llevando a los territorios de la política los códigos de la telebasura que son códigos donde más que la reflexión priman los bajos instintos y la reacción de indignación que es fácilmente manipulable por el poder; te has dado cuenta la importancia que están teniendo en el impacto político más que las organizaciones las tertulias de TV o más que el debate social y el político serio y de propuestas los golpes de efecto. Ahora hay políticos que parecen salidos de una tertulia de telebasura buscando golpes de efecto. Eso se debe a algo que ya denunció Albert Camus hace mucho tiempo: tan peligrosa es para la sociedad la degradación del tiempo de trabajo como la degradación del tiempo de ocio, y en Madrid se ha trabajado mucho la degradación del tiempo de ocio y de la gente. Eso es más posible cuando la necesidad está cubierta y cuando se vive en la prepotencia del consumo, en la prepotencia del lujo, pero cuando empiezan a vivirse las fracturas de la precariedad y de la desigualdad económica esa saciedad de telebasura da menos resultados y creo que el PP en estas elecciones va a pagar una factura.

¿Cree que es posible revertir el proceso privatizador que ha llevado a cabo el PP en Madrid?

Es una tarea fundamental, creo que es posible teniendo claro que hay medidas a corto plazo y a largo plazo. La Comunidad de Madrid no es una comunidad pobre, se trata de invertir el dinero de manera distinta y de favorecer procesos distintos. No es nada utópico plantearse volver al punto de partida de 2009. En ese año empezó a utilizarse la crisis y el concepto de austeridad para imponer recortes económicos que desmantelaran el estado de bienestar y en las comunidades autónomas buena parte de las transferencias tienen que ver con el estado de bienestar, con la sanidad y la educación públicas. A partir del año 2009 caen de lleno las inversiones en sanidad y en educación se pierden puestos de trabajo, 7.500 en educación, otros tantos en sanidad y se toman medidas que favorecen las privatizaciones, que ya no es simplemente decir este hospital lo vendemos y lo privatizamos sino que empieza a privatizarse la gestión, se ha privatizado incluso la extracción de sangre en los hospitales. Creo que no es nada utópico decir vamos a volver al punto de partida, 2009, y vamos a derogar medidas que tengan que ver con los procesos de privatización no solo económicamente sino también éticamente, la comunidad no puede ayudar a un colegio concertado que segregue a niños y a niñas, eso es intolerable en la España que estamos viviendo y que ha apostado por la igualdad entre hombres y mujeres. Esas medidas se pueden tomar, y a partir de ahí mirar a largo plazo, hacia un modelo de cambio productivo que suponga por ejemplo replantearse la fiscalidad y no se trata tanto de bajar los impuestos en la estrategia que sigue el PP, que más que bajar los impuestos lo que está bajando son los servicios públicos. Un cambio de modelo productivo que permita recuperar los espacios públicos y los servicios públicos, entre otras cosas porque sale más caro lo privado.

Por último, como hombre de la cultura, ¿qué lectura hace de la sociedad madrileña en este campo?, ¿cuáles son los déficits a corregir?

Como el ámbito de la cultura suele ser un ámbito rebelde se ha castigado hasta intentar hundirlo

La sociedad madrileña ha sufrido un proceso de degradación, la cultura no ha significado para las instituciones públicas una inversión, en la formación de conciencias, en la educación y ha sido derivada a un concepto de entretenimiento zafio, de entretenimiento barato. Se ha castigado a todos los ámbitos culturales que mostraban conciencia crítica contra el poder. Se hizo mucha demagogia sobre la inversión en teatros, en la industria del cine y parecía que era lo único que se ayudaba y que era una cultura subvencionada, bueno, ayudas públicas hay a la industria del automóvil y a cualquier tipo de industria. Como el ámbito de la cultura suele ser un ámbito rebelde se ha castigado hasta intentar hundirlo. Creo que lo primero que hay que cambiar es el concepto de que la cultura no es entretenimiento zafio, es inversión en valores y en educación pública y hay que volver a invertir en lo público y consolidar todos esos ámbitos de organización, de asociación cívica que han sabido defenderse de las agresiones del Partido Popular. 

"En IU tenemos la obligación ética de mantener nuestro espacio y nuestros valores"
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