jueves 13/5/21
PUEBLOS Y PAÍSES | EDMUNDO FAYANÁS

Jordania, una realidad sorprendente

Es de desear que la paz llegue a esta zona tan convulsa del mundo y que los jordanos puedan tener un desarrollo económico y social más acorde con la justicia social y con los derechos humanos.

Tiene una extensión de 92.300 km2. Se encuentra en el borde septentrional del Llamado Creciente fértil. Limita al noreste con Iraq, al este y sur  con Arabia, al oeste con Israel y los territorios palestinos y al norte con Siria. Posee una pequeña salida al mar Rojo, en el golfo de Aqaba, con 26 km de costa.

En el territorio de Jordania pueden distinguirse tres grandes unidades de relieve. En el oeste, que coincide con la línea fronteriza con Israel, hay una larga fosa tectónica que se corresponde con la terminación septentrional del Gran Valle de Rift africano y es el más importante hecho de relieve del país. Se extiende desde el lago Tiberiades, hasta el gofo de Aqaba, que comprende la cuenca del río Jordán, el mar Muerto y el Ghor.

La segunda gran unidad de relieve jordana, está en el margen izquierdo de la fosa tectónica anteriormente mencionada, levantándose una serie de montañas de altitudes superiores a los 1.500m y que son las más altas del país, destacando el monte Jabal Ramm con 1.734m.

La tercera y última  gran unidad de relieve se extiende hacia el este, buscando los límites con Iraq y Arabia, que se corresponde con una zona muy árida.

El clima mayoritario en el país es el desértico con temperaturas extremas en verano y con escasez de lluvias. Sin embargo, se puede apreciar ciertas diferencias regionales.   En las regiones occidentales, se nota la influencia del mar Mediterráneo donde los inviernos son fríos y los veranos cálidos, las precipitaciones nunca sobrepasan los 600mm.

En la depresión del mar Muerto las precipitaciones son muy escasas, con apenas 200 mm, mientras que las temperaturas son mucho más elevadas. En las regiones más orientales el clima es típicamente desértico, con precipitaciones inferiores a los 100mm.

La vegetación que predomina en el país es la esteparia y la semidesértica, aunque en la región del río Jordán, crece vegetación de tipo mediterráneo, mezclada con plantas subtropicales en la depresión del Ghor.

Jordania tiene una población de 6.500.000 habitantes. Proviene principalmente de  grupos étnicos de ascendencia árabe: las tribus yemeníes y las tribus qaysi  El 70% de su población es urbana y un 6% de la misma es nómada. De esa población 1.700.000 son palestinos emigrados como consecuencia de las guerras. Sus principales ciudades son Ammán con 1.250.000 habitantes, Zarqa con 500.000, Russeifa con 340.000, Irbid con 310.000 y Cuaismeh con 220.000.

El 98% de su población son árabes, excepto pequeñas comunidades de chechenos, circasianos, armenios y kurdos que se han adaptado muy bien a la cultura árabe. El idioma oficial es el árabe, siendo el inglés la segunda lengua hablada, fundamental en el comercio y en la administración. Está ganando terreno el francés últimamente.

La religión oficial del país es el islam, siendo mayoritaria la corriente sunita con el 93%, aunque últimamente está creciendo la corriente chiita con un 3%. Otras religiones que cabe mencionar, sería la cristiana  siendo la corriente greco-ortodoxa la mayoritaria  existiendo minorías de católicos, coptos, armenios, protestantes y sirios ortodoxos

LOS PROBLEMAS HIDRICOS DE JORDANÍA

Su sistema hídrico es muy débil, siendo el río Jordán la principal arteria de riqueza del país. El agua es un elemento vital para la vida de los jordanos. Hasta 1967, Jordania controlaba ambas riberas del río y su fértil vega era el centro económico del país. A raíz de la llamada “guerra de los seis días”, solo controla la ribera este del país, mientras que la oeste es controlada directamente por Israel.

El río Jordán

El descenso del caudal del Jordán causa un grave deterioro en el mar Muerto, puesto que cada vez le aporta un menor caudal hídrico. Este mar se encuentra a 300 metros por debajo del nivel del mar Mediterráneo.  

El río Jordán es la clave y eje vertebrador del sistema hídrico israelí, teniendo su nacimiento en tres ríos: El Hasbani nace en Siria y tiene al menos parte de su curso en el Líbano. El Dan y el Banyas nacen en los Altos del Golán, ocupados desde 1997 y anexionados en 1981.

El curso inferior del Jordán recoge el agua de fuentes y escorrentías de Cisjordania y del río Yarmouk que también nace en Siria, el cual bordea Jordania, Siria y los Altos del Golán, desembocando en el puente de Adán, en el río Jordán.  

Hay una toma de agua del río Jordán con el que se abastece el trasvase que la lleva a Tel Aviv y a la zona costera. Este trasvase ha tenido unas consecuencias ecológicas muy importantes, debido a que ha provocado una gran disminución de su caudal. En 1953, el caudal del Jordán era de 1.250 millones de m3. Ahora, escasamente llega a los 200 millones de m3. A parte de este descenso del caudal, el agua está muy deteriorada pues contiene niveles de minerales muy superiores a los que se consideran normales en Europa y en Estados Unidos.  

El valle del Jordán es una cuenca de drenaje internacional, una forma natural definida por el ordenamiento jurídico internacional. No puede usarse unilateralmente, pues se necesitan acuerdos entre las partes interesadas en su cuenca. Israel la utiliza en exclusividad, basándose en su fuerza militar y en el apoyo norteamericano, sin que la comunidad mundial haga nada por restablecer una situación de justicia con los palestinos y con los países circundantes.

Los países ribereños están agotando este antiguo mar: Israel, Siria y Jordania están bebiéndose el río Jordán, que ya solo lleva al Mar Muerto 100 millones de metros cúbicos al año. Parecerían muchos si no se comparasen con los 1.200 millones de metros cúbicos originales, y si no se tuviese en cuenta que se trata de aguas de desecho urbano y agrícola. Con el aporte tan disminuido y la temperatura media en ascenso, el nivel del agua ha descendido 30 metros en los últimos 50 años. Además, tanto Jordania como Israel tienen instaladas en las orillas salinas comerciales, cuyas piscinas de evaporación tienen la culpa de hasta un 30% del descenso del nivel del agua.

Este gran abuso de las aguas del río Jordán tiene unas graves consecuencias medioambientales que pueden ser terribles para un futuro no lejano. El mar Muerto al recibir una menor cantidad de agua se deteriora continuamente y va a complicar la climatología de la zona, pues deja de ser factor fundamental en el microclima que se disfruta en la zona.

El mar Muerto

Este mar está agonizando. Su nivel desciende un metro cada año. Los países ribereños ávidos de agua dulce son voraces con ésta y las muy rentables explotaciones de potasio ayudan al continuo descenso del nivel del mar.

El terreno comenzó a hundirse en la década de los ochenta. Súbitamente, enormes y pequeñas hondonadas comenzaron a aparecer en la orilla del mar. Hoy son más de 1.500 hondonadas, que tienden a unirse y expandirse amenazando la estabilidad de carreteras, hoteles e infraestructuras.

La sobreexplotación de los ríos de la cuenca del Jordán, que nutren este mar sin vida, es la causa de todos sus males. En la década de 1970 eran 1.700 Hm3 de agua dulce los que se vertían anualmente en el mar Muerto y su superficie era de 1.000 km2. Actualmente su superficie se ha reducido ya a 650 Km2. Israel consume el 45% de las aguas del Jordán, Jordania el 34%, Sira el 20% y Líbano el 1%.

El retroceso de la línea de costa ha dejado al descubierto sedimentos tan llenos de sales que ninguna planta puede crecer sobre ellos. ¿Desaparecerá el Mar Muerto? No, porque a medida que la evaporación avanza, el agua, que se hace más salina, se evapora muy lentamente. Pero se calcula que su nivel, ahora a 425 metros bajo el del mar, podría descender otros 150 metros en este siglo.

Más de diez mil obreros trabajan alrededor del mar en la extracción de sal, y sobre todo potasio, empleado para la fabricación de fertilizantes. Este es un negocio próspero y un obstáculo que habrá que salvar para regenerarlo. Cuanto más salino es el mar, más fácil les resulta a las fábricas obtener el potasio, en consecuencia cuanto peor esté su agua más favorable es para los intereses de las fábricas.

EL TRASVASE DEL MAR ROJO AL MAR MUERTO

Tanto Israel como Jordania diseñaron hace años con la ayuda del Banco Mundial, un gran trasvase de agua salada hacia el mar Muerto donde se procedería a su desalación. El proyecto significa dotar a la zona de unos 800 Hm3 de agua dulce y verter 1.600 Hm3 de aguas de salmuera, con lo que solucionarían el problema del agua dulce de estos países y de paso la situación del mar Muerto. Presentan dos alternativas.

La primera alternativa tomaría el agua en el mar Rojo y a través de un trasvase de 180 km a lo largo de la frontera jordano israelí, por medio de tuberías, llegaría al mar Muerto. Este trasvase significa que se tienen que poner de acuerdo Israel con otros países árabes, lo cual crea serias reticencias en los judíos. Algunos países ribereños del mar Rojo como Arabia y Egipto plantean objeciones a este proyecto.

Existe un proyecto de ingeniería para restablecer el antiguo nivel. Un túnel o un acueducto llevaría el agua del Mar Rojo hasta el Mar Muerto. En el trayecto se construirían una planta desalinizadora y una central hidroeléctrica.

Grupos ecologistas de los tres países implicados están presionando para que, en vez de construir el conducto al Mar Rojo, Jordania e Israel economicen agua en usos urbanos y en agricultura. Calculan que eso podría restablecer el curso del río Jordán entre 400 y 600 millones de metros cúbicos al año.

Actualmente se ha firmado la realización de esta primera alternativa.

La segunda alternativa era tomar el agua en el mar Mediterráneo, con una distancia más corta, 120 Km y sin tener que negociar con nadie. Pero esta cuenta con la oposición de Jordania, pues hace que todo el poder del agua esté en manos de Israel. Este trasvase pasa por el valle de Arava, que es una zona con fuerte sismicidad y que puede producir grandes filtraciones de agua salada que contaminarían los acuíferos de agua dulce. El coste de este proyecto sería de 6.000 millones de euros.

SU ECONOMÍA

La agricultura y la ganadería son la principal base económica del país, aunque sigue siendo de subsistencia. Sólo el 3,1 % del territorio es cultivable y apenas el 0,85% es de regadío. Estos sectores se ven muy afectados por el clima árido que predomina en la mayor parte del territorio jordano. En las regiones más occidentales que son las que están pegadas al río Jordán se cultivan verduras, frutas y nueces que se destinan mayoritariamente a la exportación. También destacan el cultivo del trigo y de la cebada, pero su producción no es suficiente para abastecer al país. En las zonas más orientales, domina la ganadería sobre todo de corderos y camellos.

Su industria es escasa y se dedica a la transformación de alimentos, al refinado de productos del petróleo y a la química. La minería es poco importante y solo cabe mencionar la explotación de fosfatos y de potasio.

Uno de los mayores ingresos que se dan en el país son los derechos de paso que pagan las compañías petrolíferas por su paso por territorio jordano.

Cabe destacar que otra fuente de ingresos muy importante es el turismo. Visitando lugares ancestrales y enclaves naturales, pasando por el acercamiento a lugares religiosos y culturales junto a sus tradiciones.

Petra es el lugar turístico más visitado de Jordania. Está considerada una de las siete maravillas del mundo. Petra es la capital de los nabateos, y ocupa un valle al que sólo se puede acceder a través de un largo desfiladero. Sus edificios, la mayoría tumbas y templos del siglo II, están excavados en la roca arenisca, destacando el tesoro de Petra, el Monasterio o Deir y los restos de la ciudad romana.

SU HISTORIA

Hacia el año 2000 a. C, los grupos nómadas semitas conocidos como los amoritas, entraron en la región que sería conocida como Canaán, que se corresponde a la actual Jordania e Israel.

A mediados del segundo milenio se establecieron en el valle del Jordán que se convirtió en un área de lengua semítica.   Durante los siglos XV a XIII a. C, pequeños reinos tribales que aparecen en el Antiguo Testamento: Edom, Moab, Bashan, Gilead, dominaron Canaán hasta la conquista total por parte de los israelitas entre los años 1220 y 1190 a. C. En el año 722 a.C. Israel fue tomado por los asirios, quienes dividieron la región del Jordán en provincias.

Entre los siglos III y I a.C., en Jordania convivían tres pueblos, judíos, griegos y nabateos. En el siglo I a. C las legiones romanas expulsaron a los últimos seléucidas de Siria, convirtiendo la región en una provincia romana.

Para frenar la expansión musulmana, en el año 636 el emperador bizantino Heraclito se enfrentó al expansionismo musulmán en el río Yarmouk, pero perdió la batalla e hizo que toda la zona fuera ya musulmana. Durante las primeras cruzadas cristianas se produjo el enfrentamiento entre el mundo musulmán y el intento cristiano de recuperar los lugares Santos.

A partir del siglo XVI, se produce la ocupación otomana hasta el estallido de la I Guerra Mundial. Todo el territorio jordano estaba bajo el mandato de Damasco. Las tribus jordanas participaron en la rebelión árabe contra los turcos, decisiva para la derrota otomana. Por el Tratado de Sykes Picot de 1916 pasó Jordania a estar bajo la hegemonía británica. Los ingleses habían prometido al jerife Hussein de La Meca formar un solo reino árabe en toda la península arábiga.

Fu en 1928 cuando se fijaron las fronteras con Palestina y se promulgó una ley que daba a Abdullah y sus herederos el poder sobre el Estado. Las relaciones exteriores y la jefatura del ejército permanecieron bajo el control británico, hasta que en 1946, el emirato  consiguió su independencia, con el título del Reino Hachemita de Transjordania.

Durante la primera guerra árabe-israelí en 1948, el rey Abdullah se anexionó la parte occidental del río Jordán. Desde ese momento pasó a denominarse Jordania. Al mismo tiempo empezaron a llegar los primeros refugiados palestinos expulsados por los judíos de sus territorios, así como el problema sobre la capitalidad de Jerusalén.

Abdullah fue asesinado y le sustituyó su hijo Tatal que se distinguía por ser muy crítico con los británicos. Prometió la creación de un gobierno progresista, pero fue rápidamente depuesto por un golpe militar. Le sustituye su hijo Hussein cuando solo tenía diecisiete años.

Jordania participa junto a  Egipto y Siria en la llamada guerra de “los seis días” siendo derrotados por Israel, este hecho trajo graves consecuencias para Jordania. Perdió un tercio de su territorio, las más fértiles, pues son la parte occidental del río Jordán, y además perdió las ciudades de  Jerusalén, Bethleem, Hebrón, Nablus, Jérico, Ramallah…

A todo ello, hay que añadirle, que el país recibió a miles de exiliados palestinos expulsados por los israelíes, primero de sus tierras en 1948 y luego como refugiados en 1967.

Posteriormente, se produjo una nueva guerra en 1973, que también perdió. El rey Hussein reconoció a la OLP como el único representante del pueblo palestino En 1985 el rey Hussein y el presidente palestino Yasser Arafat se reconciliaron y en 1988 Jordania renunció a los territorios de Cisjordania y se lo cedió a los palestinos, que siguen estando ocupados por Israel.

Al invadir Iraq a Kuwait en agosto de 1990, Jordania quedó en una situación difícil, pues militarmente se encuentra flanqueada por Iraq e Israel, con una mayoría de los jordanos apoyando a Iraq, pero que dependen de la financiación de Arabia. Aunque se sumó al bloqueo comercial de Iraq se opuso al empleo de las armas para hacer cumplir las resoluciones del Consejo de Seguridad.

Pese a su dependencia del petróleo iraquí, Jordania recortó el comercio con el país vecino en más de la mitad y autorizó a los norteamericanos a que pudieran usar sus bases aéreas.

El siete de febrero de 1999, muere Hussein y designa heredero del trono hachemita a su hijo Abdullah inb al-Hussein. Con la llegada del nuevo rey, la situación estaba estancada en el proceso de paz judeo-palestino, mientras que en Iraq continuaba el conflicto armado,

Abdullah apoyó a Estados Unidos cuando declaro a Irán, Iraq y Corea del Norte como “el eje del mal”. Sin embargo tuvo una actitud más crítica con Israel por sus actividades contra los palestinos.

En septiembre de 2002, llegan a un acuerdo Israel y Jordania para el desarrollo de un trasvase de agua del mar Rojo al mar Muerto con una inversión de ochocientos millones de dólares.

En las primeras elecciones parlamentarias celebradas en el reinado de Abdullah, en junio de 2003, fueron los candidatos independientes propulsados por el rey los que se hicieron con dos tercios del parlamento jordano.

Los últimos acontecimientos ocurridos en Jordania ya son conocidos. Es de desear que la paz y la tranquilidad lleguen a esta zona tan convulsa del mundo y que los jordanos puedan tener un desarrollo económico y social más acorde con la justicia social y con los derechos humanos, donde la libertad sea real.

Jordania, una realidad sorprendente