sábado 15/5/21

El harén del palacio Topkapi

El harén era una institución de gran importancia dentro del Imperio Otomano.

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El más conocido y renombrado es el harén del palacio Topkapi, que además tiene un gran valor arquitectónico. Si usted visita Estambul no puede dejar de visitar dicho palacio y más en concreto el harén.

Este palacio fue la residencia de los sultanes otomanos desde el año 1478. Construido por el Sultán Mehmet II. Posteriormente fue ampliado y reconstruido por sus sucesores. Para que nos hagamos una idea de la magnitud del mismo. La muralla que lo circunda tiene cinco kilómetros. Fue ocupado hasta el año 1853 cuando el sultán Abdul Mecit decidió trasladarse a otro palacio más europeo, el palacio Dolmabahce.

El palacio es cerrado y solo será reabierto por el general Mustafá Kemal Ataturk, presidente de Turquía en el año 1924 y lo hace como un museo.

Como estamos viendo, el harén era el recinto donde debían vivir las mujeres. Este formaba parte del palacio. Debemos saber que la vivienda musulmana consta de dos partes muy diferenciadas:

  • El selamik zona destinada a los hombres.
  • El harenlik lugar de mujeres. Nunca podía ser visitado por los hombres salvo por su dueño y los eunucos. Si algún hombre entraba en él, significaba su muerte.

Fue Mimar Sian el encargado de diseñar gran parte de dicho edificio. La zona del harén es un gran laberinto, con más de trescientas habitaciones y con un gran valor arquitectónico.

Este harén tenía tres partes perfectamente diferenciadas: El de los eunucos negros, la sala de las mujeres y los apartamentos del sultán.

La zona de los eunucos negros estaba revestida de unos espectaculares azulejos de color azul.

La segunda parte, la zona de las mujeres. Se construyeron alrededor de trescientas habitaciones, agrupadas alrededor de tres patios: el de la Sultana Madre, el de las favoritas y de las concubinas, que le hubieran dado algún hijo al Sultán y el tercer patio el de las sirvientas. Todas estas dependencias estaban revestidas de bonitos azulejos con techos y cúpulas decoradas con pinturas al fresco, dibujos florales y paisajes.

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De las estancias del Sultán debemos destacar la Cámara Imperial, el salón de las chimeneas y el salón de Murat III que sigue conservando la decoración original del siglo XVI.

Posteriormente se fueron añadiendo nuevos salones como la biblioteca, baños y comedor también llamado “la sala de la fruta”. Todos estos salones estaban decorados con los mejores azulejos de Iznik, techos con cúpulas decoradas de pinturas sobre tela, columnas de mármol. Los baños tenían grifería de estilo barroco.

Todas las partes del harén se comunicaban por corredores y se le llamaba “el camino de oro”. Debemos hacer referencia a la existencia en todo el harén de la gran abundancia de perfumes, sándalo, jazmín, incienso…..

En el harén se vivía con unas normas muy estructuradas y muy rígidas. Todo se basaba en la obediencia, la tradición y se hacían numerosas ceremonias. El harén estaba constituido por unas mil personas, contando a las esclavas y eunucos. Debemos destacar al jefe de los eunucos, que solía tener un gran poder dentro del Estado Otomano, tan sólo por debajo del Visir y del experto en las leyes.

Las mujeres del harén deben al señor una devoción casi divina y una sumisión absoluta. La concubina elegida para pasar la noche con el sultán al entrar en la habitación, debe mostrar una gran humildad, dejará caer el camisón y entrara en la cama por los pies y avanzará así hasta el dueño del harén.

Este inmenso gineceo alberga esclavas de todas las razas y procedencia. Estaba dirigido por “la sultana valida” también llamada “Valide”, que era la madre del Sultán, que además aportaba su opinión en los grandes asuntos del Estado. El siguiente pero ya en un segundo escalón en el orden del harén es la primera esposa del Sultán que recibía el título de “Kadin”, era la madre del primogénito y estaba destinado a gobernar.

Siguiendo en importancia nos encontramos a las otras esposas oficiales del Sultán y sus favoritas, que se les denominaba “ikbal”. Después estaban las concubinas que compartían cama con el sultán y recibían el nombre de afortunadas “gozde”.

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En el harén vivían también las concubinas no sólo del sultán sino también la de sus oficiales más importantes, así como las mujeres que serían empleadas para concertar matrimonios de tipo político.

El conjunto de todas ellas se les denominaba “cariyeler” y el Sultán podía disponer de ellas a su voluntad. Las sirvientas no tenían ningún contacto con el Sultán como concubina. Si alguna de estas mujeres era elegida por el Sultán como concubina se le daba una estancia privada para que la prepararan para su encuentro. Si después del primer encuentro el Sultán quería seguir con ella, entonces pasaba a la categoría de odalisca.

Las odaliscas nunca eran presentadas al Sultán pero aquellas que destacaban por su belleza, por su capacidad intelectual y en consecuencia se les consideraban que podían ser unas buenas concubinas, se les preparaba para hacer bien su labor. Se les enseña a bailar, a recitar poesía, tocar instrumentos musicales y todo aquello que pudiera satisfacer al Sultán.

Si dentro de esta preparación había alguna que destaca era cuando se le presentaba al Sultán y se le ofrecía la posibilidad de ascender en la escala del harén y lo que le garantizaba disfrutar de la seguridad debido al nuevo papel que iba a desempeñar.

¿De dónde procedían las mujeres del harén?

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Provenían de todas las partes del país, la mayoría de ellas extranjeras, ya que solían ser capturadas en la guerra o fruto de regalos. Todas ellas recibían una educación de gran calidad y se les enseñaba todo tipo de artes como la poesía, música, danza y era muy importante el conocimiento del Corán.

Las que destacaban en el harén se reservaban para el Sultán o para los altos funcionarios del gobierno. La mayoría de las mujeres que estaban en el harén eran utilizadas como sirvientas sin tener que cumplir ningún papel sexual y recibían el nombre de mujer de cámara.

Siempre se ha tenido la idea de que las mujeres que pertenecían al harén otomano no podían salir fuera del mismo, sin embargo sí podía salir siempre acompañada de un amplio séquito y de un grupo de eunucos. Cada mujer del harén recibía un sueldo. Cuando una mujer estaba nueve años en él, se le permitía abandonarlo para que pudiera casarse. El sultán pagaría su boda y además le dotaba de una fuerte dote para el matrimonio.

Las mujeres del harén procuraban no tener hijos y buscan todo tipo de alternativas para no quedar embarazadas, pues si nacían dentro del harén seguirían siendo utilizados en el harén.

Sin embargo, las esposas de los oficiales y del propio sultán sí que pretendían quedar embarazadas porque sus hijos tenían un trato especial y nunca eran vendidos. Era frecuente que se produjeran masacres de niños del harén ordenado por el Sultán. Otras veces se vendían los hijos de las concubinas a otros harenes para que fueran empleados por las mujeres de los otros harenes e incluso por los eunucos.

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LOS EUNUCOS

El papel de los eunucos era muy importante en el harén. Debemos distinguir dos categorías:

  • Los eunucos negros que provenían de la esclavitud y eran africanos, cuya función era servir a las mujeres. Todos seguían las órdenes del jefe eunuco negro, que era miembro de la Corte y disponía de gran poder. Los eunucos negros eran los que se encargaban de custodiar el harén femenino y protegían sus puertas. Eran los que vigilaban a las mujeres noche y día. Cuanto más feo fuera el eunuco negro más valor tenía. Estos controlaban todo, desde la comida hasta la ropa de las mujeres.
  • Los eunucos blancos cuya procedencia era mayoritariamente de la zona de los Balcanes. Estos servían en la escuela del palacio, que era el lugar donde son instruidos los niños del harén para convertirlos posteriormente en oficiales de jenízaros.

El jefe de los eunucos blancos, tenía un gran poder, pues era el brazo derecho del Sultán y muchas veces detentaban más poder incluso que el propio Visir (primer ministro).

Los jenízaros formaban la caballería de elite del ejército otomano, solían ser esclavos cristianos previamente seleccionados de las tierras balcánicas. Eran instruidos en condiciones durísimas y se les permitía no convertirse al Islam.

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Los eunucos al ser castrados no ponían en peligro la virginidad de las mujeres. Se les consideraba “menos que hombres” porque nunca eran tentados por las mujeres. La castración la realizaban cristianos, egipcios o judíos y se realizaba siempre antes de la pubertad. Existen tres tipos de eunucos:

  • El eunuco completo al que se le extraían todo: pene, escroto y los testículos. Tras la castración se produce un cambio físico y mental, no tienen barba, la laringe es de pequeñas dimensiones y la voz cambia para ser aniñada. Este era el eunuco que se solía encargar del harén, pues los otros dos tipos de eunucos no daban seguridad al Sultán. Este tipo de eunuco tiene una muerte joven alrededor de los treinta y cinco años.
  • El eunuco incompleto al que se le quita sólo los testículos.
  • El eunuco parcial al que se le atrofian los testículos mediante la técnica del frotamiento, lo cual es muy dolorosos.

Dentro de la tradición musulmana, ningún hombre podía entrar en un harén de otro hombre, por lo que los eunucos al ser castrados y ser menos que hombre jugaba un papel de tutela sobre el mismo.

Uno de los espacios más desconocidos del harén era el conocido como Kafes (la jaula) y era el edificio donde tenía la residencia el heredero al trono otomano, permanecía en él, hasta que sustituyera al Sultán. Si no llegaba al poder permanecía en el edificio de por vida. El poder otomano utilizaba esta fórmula para que ningún heredero pudiera conspirar para hacerse con el poder.

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La Historia de la odalisca Roxelana y el Sultán Soleimán el Magnífico

La más famosa odalisca del harén fue Roxelana. Esta es su historia:

En el año 1520 fue capturada por los tártaros. Fue llevada primero a la ciudad de Kaffa (importante centro de esclavos) y posteriormente a Estambul, donde un mercader, tras comprobar, que era todavía virgen, la vendió junto a otros esclavos al Sultán y fue destinada al harén.

Roxelana fue colocada en la más baja posición del harén. Cuando llegó a Estambul el Sultán era Selim. Enseguida llamó la atención de Hafise, primera mujer de Selim y madre de Soleimán el Magnífico. Rápidamente fue alfabetizada y se le enseñó el arte del canto, cocina, bordado, danza y refinamientos amorosos. Aprendió los idiomas turco, persa, griego y algo de hebreo.

Roxelane destacó por su inteligencia y saber estar, por lo que enseguida se ganó envidias y enemistades con las otras mujeres del harén. Recibe el nombre de KHURREM, que significa “la risueña”.

Cuando Soleimán llegó al poder estaba casado con Mahi Debram Gulbehar, que era una princesa extranjera, la cual no gustaba a Hafise, la madre de Soleimán. Le había dado un hijo Mustafá, lo que le hacía ser la favorita. Por ello, Hafise decidió presentarle a Roxelana a su hijo el Sultán.

Cuando Soleimán la conoció se volvió loco de amor y la llamó “sus ojos de gacela”. Ella explotó al máximo su encanto y su sensibilidad para enamorarlo y enamorarse locamente y así permaneció, hasta que se produzco su muerte.

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Retrato de Roxelana

Como hemos visto, Soleimán tenía un hijo Mustafá, fruto de su relación con Mahi Debram Gulbehar y en consecuencia era su heredero al trono cuando el muriera.

La relación entre Soleimán y Roxelana tuvo como consecuencia cinco hijos. Selim, que sería su sucesor a su muerte y de los otros destaca la princesa Mirhrimah, que tenía los mismos encantos que su madre y era muy apreciada por el pueblo otomano.

La relación entre Mahi Debram Gulbehar y Roxelana era tormentosa, lo que provocó fuertes enfrentamientos entre ellas, hasta que un día Mahi atacó a Roxelana, arañando completamente su cara y provocando la intervención de los eunucos del harén y de la propia madre de Soleimán, Hafise.

Al enterarse Soleimán de lo sucedido reaccionó muy mal y se sintió avergonzado. Roxelana se echó las culpas de lo sucedido, diciéndole que Mahi era su esposa legal y ella no lo era.

La ley musulmana permite al Sultán tener cuatro esposas, siendo la privilegiada la madre del heredero al trono, mientras que las otras tres pasaban a un lugar menos relevante. Nunca se había producido un matrimonio entre el Sultán y una cortesana del harén.

Sin embargo, Soleimán decidió casarse con la cortesana Roxelana y repudió a Mahi Debram Gulbehar. Roxelana al ser ya su esposa legal y la primera mujer impuso un control total tanto dentro del harén como fuera del mismo.

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Soleimán al casarse con Roxelana rompió dos grandes tradiciones dentro del poder otomano:

  • Nunca una concubina se podía convertir en esposa legal del Sultán, lo que levantó asombro en todo el Imperio.
  • Permitir que Roxelana se quedara en la Corte hasta su muerte en 1558, rompiendo la tradición de que cuando los herederos imperiales alcanzaban la mayoría de edad, se les mandaba a la madre e hijo a gobernar alguna provincia remota del Imperio.

La primera misión de Roxelana era conseguir que su hijo Selim fuera el heredero de Soleimán, a pesar de que ya tenía a Mustafá hijo de Mahi como heredero. Era tradición, que los hijos del Sultán, a su muerte, fueran estrangulados para que no compitieran con el nuevo Sultán. Lo primero, que hizo, fue ir eliminando poco a poco los apoyos que dentro de la Corte tenía Mustafá.

Una vez conseguido esto, acusó a Mustafá de planificar un complot para asesinar a Soleimán. Éste mandó asesinar a su propio hijo Mustafá.

Otro personaje, que no contaba con las simpatías de Roxelana era el gran visir Ibrahim, que era amigo de Soleimán y tenía gran poder de influencia, por lo que provocó fuertes celos en Roxelana. No se fiaba de Ibrahim, pues podía cuestionarla ante el Sultán y empezó a levantar rumores, por los que se decía que cometía graves abusos de poder, cayendo en desgracia por esto. De esta forma, consiguió una influencia total sobre Soleimán. El gran visir Ibrahim murió ajusticiado.

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Mausoleo de Roxelana

La relación amorosa entre Soleimán y Roxelana fue espectacular, llegando a escribirle el Sultán más de 400 poemas de amor. Veamos uno:

"Trono de mi mihrab solitario, mi bien, mi amor, mi luna.

Mi amiga más sincera, mi confidente, mi propia existencia, mi sultana, mi único amor.

La más bella de las bellas...

Mi primavera, mi amada de cara alegre, mi luz del día, mi corazón, mi hoja risueña...

Mi flor, mi dulce, mi rosa, la única que no me turba en este mundo...

Mi Estambul, mi Caraman, la tierra de mi Anatolia

Mi Badakhshan, mi Bagdad y mi Khorasan

Mi mujer de hermosos cabellos, mi amada de ceja curvada, mi amada de ojos peligrosos...

Cantaré tus virtudes siempre

Yo, el amante de corazón atormentado, Muhibbi con los ojos desbordados de lágrimas, yo soy feliz”.

Roxelana acumuló una gran influencia política, dirigiendo la política exterior del Imperio. Destacó también por su apoyo al campo de la cultura, siendo mecenas de numerosos artistas. Hizo numerosas obras sociales con donativos a huérfanos de guerra. Realizó obras públicas en Jerusalén y La Meca. Dio fondos para la construcción de mezquitas, hospitales para mujeres y escuelas.

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Murió en 1558 y el Sultán mandó construir un mausoleo propio a Roxelana, al lado del suyo, situado en la parte trasera de la Mezquita de Soleimán el Magnífico en Estambul.

El Sultán vivió ocho años más y no volvió a casarse ni a tener relaciones con ninguna mujer. La historia otomana la recuerda como la única mujer en “llevarse el gato al agua” del matrimonio y ser una de las mujeres más intrigantes y audaces de todos los tiempos, pasando de esclava a sultana.

Como verán el ser mujer en el harén no era para nada sinónimo de placer y de felicidad. Espero que estos tres últimos artículos sobre los harenes, les hayan servido para tener una idea clara de lo que eran y significaban, que para la mujer significaba la degradación total.

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