lunes 19/4/21

Vacunas en el tercer mundo: ¿para cuándo?

Palestina, Yemen o Sudán así como numerosos países de África o de centro América se preguntan si podrán tener finalmente una vacuna disponible para su población.

brasil covid
Foto: EFE

De momento Amnistía Internacional, Frontline AIDS, Global Justice Now y Oxfam han denunciado que los países ricos han acaparado dosis suficientes de vacunas contra el coronavirus para vacunar casi tres veces a toda su población.

De hecho, han avisado de que casi 70 países pobres sólo podrán vacunar a una de cada diez personas contra la COVID-19 el año que viene si los gobiernos y la industria farmacéutica no toman medidas "urgentes" para garantizar la producción de dosis suficientes.

Mientras tanto, los países del primer mundo celebran la próxima llegada de una vacuna que acabe con la pandemia del Covid y los ciudadanos sueñan con poder volver a llevar una vida normal.

Uno de esos enclaves es Gaza (Palestina) que se encuentra en una situación al límite ya que no llegan los fondos prometidos por algunos países para poder sostener a una población de más de dos millones de personas que viven aislados, sitiados por Israel.

Estados Unidos ha retenido en los últimos meses, con Trump al frente, más de 300 millones dólares de ayuda a los territorios palestinos aunque existe la esperanza que con la llegada de la nueva administración Biden haya un cambio. Por el contrario, Noruega y Canadá cumplen sus promesas.

Estos fondos van dirigidos a mantener la red de escuelas de UNRWA (Naciones Unidas para los refugiados palestinos), a sanidad y a ayuda de alimentos. Hay que tener siempre presente que a Gaza sólo pueden entrar y salir algunas ONG´s y periodistas con el permiso del gobierno israelí.

A los problemas que ya arrastran desde hace años ahora se suma una crisis sanitaria. El paro en Gaza supera el 55%. El combustible, el agua potable y la electricidad escasean. Los cortes de luz son diarios y constantes y el agua del mar está contaminada por los vertidos ya que durante las ofensivas militares de los últimos años, las depuradoras fueron bombardeadas.

Por lo tanto, como ya se pueden imaginar el 80% de la población depende de alguna manera de la ayuda internacional, según la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA).

Este verano el mismo Ministerio de Sanidad de la Franja de Gaza alertó de la precaria situación en la que se encuentra el sistema sanitario para hacer frente a la pandemia de coronavirus.

En este pequeño y aislado enclave del Mediterráneo hay escasas camas UCI, además, hay una enorme carencia de tests de laboratorio y equipos de protección individual (EPI) para frenar el aumento de casos positivos.

Con estas condiciones es difícil imaginar cómo va a llegar la vacuna para el resto de la población.

Eso mismo puede ocurrir en muchos países de África, Centro América o el sur del continente americano. Pero mientras que los países ricos ya están planificando sus campañas de vacunación hasta finales de 2021, los expertos alertan sobre los obstáculos que aguardan a los países pobres ya que exigirá inversiones muy importantes.

No olvidemos que además de la pandemia hay países que no tienen ni para alimentar a sus poblaciones. La hambruna acecha Yemen, Burkina Faso, Sudán del Sur y Nigeria. Más de 360.000 niños corren grave peligro de morirse de hambre, ahora, sólo en Yemen.

La crisis del coronavirus ha recrudecido la situación de inseguridad alimentaria en 27 países del mundo y cerca de 104,6 millones de personas pasan hambre, siete millones más que en 2019.

De momento los países ricos van tomando posiciones en lo que a vacunas se refiere y reservando grandes cantidades a los laboratorios. Se calcula que la compra anticipada se elevará a mil millones de dosis. La población mundial somos más de 7.000 millones de personas.

Organizaciones como MSF (Médicos sin Fronteras) ya ha pedido a las farmacéuticas transparentar los costos de las vacunas, lo que garantizaría conseguir un precio justo, hecho que parece improbable.

Pero la gran esperanza del mundo es COVAX. Este organismo es el resultado de una colaboración global, con más de dos tercios del mundo comprometido, para la compra de vacunas y su distribución, con la garantía de la Organización Mundial de la Salud y la Unión Europea.

El objetivo de COVAX tal como lo definen sus fundadores es “reunir a gobiernos, organizaciones mundiales de salud, fabricantes, científicos, sector privado, sociedad civil y filantropía, con el objetivo de brindar acceso innovador y equitativo a los diagnósticos, tratamientos y vacunas de COVID-19. 

El pilar COVAX se centra en este último: las vacunas. Es la única solución verdaderamente global para esta pandemia porque es el único esfuerzo para garantizar que las personas de todos los rincones del mundo tengan acceso a ellas una vez que estén disponibles, independientemente de su riqueza”.

Por lo tanto, vamos a tener que confiar y al mismo tiempo exigir a este organismo que sea eficaz y comience lo antes posible a repartir vacunas por el mundo. Ese sería el final de la pandemia, que todos los habitantes o casi todos estuviésemos vacunados, porque hay que repetir que la Covid no atiende a fronteras, ni a países.

Vacunas en el tercer mundo: ¿para cuándo?