miércoles 16/6/21
BRASIL

Pan y circo

Pese a ser el país con mayor número de muertes e infectados, la Conmebol anunció que la Copa América tendrá como sede a Brasil.

Bolsonaro
Jair Bolsonaro.

Las multitudinarias manifestaciones que tuvieron lugar a lo largo y a lo ancho de Brasil dejaron en claro el desacuerdo de la sociedad respecto de la política sanitaria llevada a cabo por el gobierno de Jair Bolsonaro. La nefasta gestión de la pandemia producto del manifiesto negacionismo del primer mandatario, volcaron el pasado 29 de mayo a más de cinco millones de brasileños a las calles de las principales ciudades del gigante sudamericano. El grito de “Fora Bolsovirus” se oyó de norte a sur y de este a oeste, conformando un coro que expresó pacíficamente el malestar que atraviesa la sociedad. 460 mil brasileños han fallecido como consecuencia de un capricho presidencial que no ha hecho más que impulsar el juicio político del que Bolsonaro será objeto.

Sin embargo el ultraderechista que llegó a la presidencia como émulo de Donald Trump ha redoblado la apuesta y no teme hacerle frente a las consecuencias de su desgobierno. La Conmebol propuso a Brasil ser sede de la Copa América 2021 luego de que Argentina rechazara la organización de la competencia debido a la situación epidemiológica que atraviesa el país. “Si depende de mi gobierno, habrá Copa América en Brasil”, afirmó Bolsonaro ayer, luego de asegurar que los ministros de su gabinete, incluido el de Salud, están de acuerdo con la realización del evento deportivo que convoca a miles de personas.

Pese a la alerta por la tercera ola que atraviesa el país, Bolsonaro reclamó al Supremo Tribunal Federal –la máxima Corte del país- prohibir las cuarentenas y restricciones por el coronavirus en tres estados, argumentando que “se violan los derechos básicos de circulación y trabajo”. Y mientras desde el gobierno presionaban a la justicia, la cifra de fallecidos ascendía a 456.674.

Después de Estados Unidos, Brasil es el segundo país del continente en muertes por Covid-19. Pero la situación de desastre no es solo sanitaria. Las políticas económicas ejecutadas por el gobierno del ultraderechista han arrastrado a Brasil a una crisis económica solo comparable con el proceso que antecedió a Lula Da Silva. La deuda pública cerró 2020 con una cifra récord, en torno al 100% del PIB, según el Fondo Monetario Internacional. Es decir, mucho más que cualquiera de sus vecinos latinoamericanos. Sólo en el primer trimestre del año el desempleo creció 14 por ciento. Y a la lista de desocupados hay que sumarle los 6 millones de “desencantados”, personas que ya no buscan empleo porque sencillamente no lo hay.

La organización de la Copa América recuerda a la nefasta maniobra del gobierno de facto argentino del General Jorge Rafael Videla, el tristemente célebre presidente que pretendió silenciar las sistemáticas violaciones de los derechos humanos -acaecidas durante el Proceso Militar-, organizando el Mundial de Fútbol más controversial de la historia. La caída de la imagen de Bolsonaro en las encuestas es proporcional al ascenso de de la figura de Lula Da Silva. Con este panorama, sumado a los sendos pedidos de juicio político, Jair Bolsonaro apuesta al Pan y Circo como última jugada de un proceso que no refleja los valores de la democracia.

Pan y circo
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