martes 11/5/21
ALIANZA 'QUAD'

El indo-pacífico, polo geoestratégico del siglo XXI

La amplísima dimensión de la zona geográfica del Indo-Pacífico plantea muchos problemas para definir estrategias coherentes y sólidas.
quad
Joe Biden en la videocumbre celebrada el pasado fin de semana.

En una videocumbre celebrada este pasado fin de semana, los líderes de Estados Unidos, Japón, Australia y la India han impulsado el Quad (de Cuadrilátero), un proyecto de seguridad y cooperación en los océanos Índico y Pacífico. Para algunos, una suerte de OTAN asiática en ciernes, con la intención declarada de “frenar a China”. Para otros, una ambiciosa iniciativa que aún está por definir y estructurar.

En el comunicado conjunto de la cumbre se afirma el compromiso en favor de una “región libre, abierta, inclusiva, saludable, anclada en valores democráticos y a salvo de coerciones”. Una insinuación a China, a la que no se menciona en el texto oficial, porque no fue el centro del debate, según el Consejero de Seguridad norteamericano, Jake Sullivan. Los cuatro líderes acordaron crear tres nuevos grupos de trabajo sobre el COVID, Tecnologías emergentes y Cambio climático, tres desafíos prioritarios de la administración Biden, compartidos por sus socios. La próxima cumbre se quiere presencial, a finales de este mismo año (1).

UNA IDEA JAPONESA

El proyecto fue, en su origen, una idea del anterior primer ministro japonés, Shinzo Abe, en 2007, durante su primer mandato. Inicialmente, se concibió como un mecanismo multilateral de consultas, basado en el trabajo realizado años antes para afrontar el tsunami de 2004. Luego la idea se fue diluyendo.

Obama formuló el concepto pivot to Asia para reequilibrar las prioridades de la política exterior norteamericana. Pero más que prolongar o profundizar en el Quad, promovió el TPP, el acuerdo comercial regional más ambicioso hasta la fecha. Trump se retiró por su irreflexiva idea de que Estados Unidos no salía ganando. Pero, en cambio, asumió el término Indo-Pacífico como instrumento de presión comercial y confrontación política y diplomática con China. No obstante, el único elemento concreto de su periodo fueron las maniobras Malabar, ejercicios navales indo-americanos a los que se invitó a Japón y Australia, celebrados en la segunda quincena del pasado noviembre. No era algo novedoso, ya que se habían realizado por primera vez en 2007.

La amplísima dimensión de la zona geográfica del Indo-Pacífico plantea muchos problemas para definir estrategias coherentes y sólidas. Los intereses de los supuestos socios de la iniciativa no siempre son coincidentes. Y sus posturas frente al poderío chino, aunque coincidentes en cierto modo, no siempre son homogéneas (2).

EL PESO DE CHINA

El pasado mes de noviembre, quince días después de las elecciones presidenciales norteamericanas y precisamente durante las maniobras Malabar, China se apuntaba un éxito importante al conseguir que quince países de esa zona suscribieran un tratado de libre comercio denominado RCEP (Amplio Partenariado económico regional). Sus integrantes no son países neutros o sin una clara vinculación con Washington, sino sus aliados más sólidos en la región, como Japón, Australia y Corea del Sur; los dos primeros, a la sazón, integrantes del Quad.

Esta aparente contradicción no lo es tanto, si se analiza la realidad regional. China es el destino de más de la tercera parte de las exportaciones de Australia y el primer socio comercial de Japón (20% de sus ventas en el exterior). No es esta la única paradoja en el Indo-Pacífico. Incluso los países que mantienen con Pekín conflictos de soberanía en territorios insulares del Mar del sur de China, singularmente Filipinas y Vietnam (aparte del propio Japón), también son socios del RCEP. China es el actor principal de ese escenario, guste o no.

Ese partenariado económico y comercial tiene sus efectos políticos y diplomáticos, como señalaba recientemente el editorialista de LE MONDE Alain Frachon (3). Cuando Australia se atrevió a pedir una investigación internacional sobre la responsabilidad de China en la expansión del COVID-19, Pekín le impuso penalizaciones comerciales y propagó un video sobre los “crímenes” de los soldados australianos en Afganistán. Anteriormente, el primer ministro australiano en 2013, Kevin Rudd se apartó del Quad y ahora es un destacado partidario de evitar tensiones con Pekín (4). Para Australia, el Quad y el RCEP pueden ser compatibles. ¿Lo serán?

India, como era de esperar, no se ha apuntado al tratado libre comercio auspiciado por China. Ambas potencias pasan por momento de especial tensión, tras las graves escaramuzas del pasado junio en el Himalaya. Sucesivas administraciones norteamericanas han tratado de conseguir un reposicionamiento de Nueva Delhi en el equilibrio asiático. La asertividad china y el acercamiento entre Pekín y Moscú han enfriado la habitual concertación entre India y Rusia y supone un factor de oportunidad para Washington. Pero los centros de poder indios son muy cautelosos y evitan provocaciones contra China.

También el Reino Unido acaba de señalar al Indo-Pacífico como región prioritaria de atención, en la redefinición de su política exterior tras el Brexit (5)

UN PROPÓSITO PARA EL QUAD

Defensores y escépticos debaten sobre la viabilidad del Quad como estructura multilateral de seguridad y cooperación según el modelo atlántico. En el mundo post-COVID parece afianzarse la potencia de China, que despliega una exhibición de su poder económico, militar y diplomático, no sólo en su área natural de influencia (el Extremo Oriente), sino en corredores de expansión que se extienden por el Índico, Asia Central, Europa y África y, al otro lado del mapa, por Suramérica.

Algunos analistas se han dedicado a señalar posibles áreas de cooperación ampliada del Quad, para que la confluencia de intereses comunes se sobreponga a los intereses nacionales encontrados. Salvatore Babones, del Centro de Estudios de Sidney, identifica la libertad de navegación y la seguridad marítima en los corredores oceánicos como el principal objeto de este cuadrilátero de potencias (6).

Dos investigadores del Carnegie, Evan Feigenbaum James Schwemlein, consideran que el Quad debe establecer mecanismos prácticos de cooperación en materias como la distribución de vacunas, el mercado de las tecnologías verdes, las normas de financiación de infraestructuras o el aseguramiento de las cadenas de suministro mundial; es decir, una agenda civil o económica para vigilar y controlar uno de los factores del expansionismo chino y sus programas de la nueva ruta de la seda (7).

Otros autores entienden que esta ambición del Indo-Pacífico constituye un mal cálculo estratégico para Washington, porque fusiona dos zonas diferenciadas del planeta, por disponibilidad de recursos y confiabilidad de socios. En estos aspectos, Estados Unidos es fuerte en el Pacífico y débil en el Índico. Para Van Jackson, un especialista en Asia y profesor en Nueva Zelanda, este proyecto constituye una “locura estratégica” de ciertos grupos de poder en Washington, en particular el  Pentágono, que desearía asegurarse más fondos y una modernización permanente de sus arsenales (8). No es casual que uno de los principales abogados del Quad sea el que fuera secretario de Defensa de Trump, el exgeneral James Mattis, quien lo considera “la tarea más importante de Biden” (9).

La nueva administración está calibrando la relación con China. Tras la cumbre del Quad, el jefe de la diplomacia, Anthony Blinken, y el Consejero Sullivan se reúnen este jueves con sus pares chinos en Alaska. No hay conciliación a la vista. Más bien al contrario, si Washington introduce en la discusión los derechos humanos en Xinjiang, los derechos políticos en Hong Kong o la libertad de Taiwán. El pivot to Asia será, en la práctica, un pivot to China.


NOTAS

(1) “In historic summit, Quad comits to meeting key Indo-Pacific challenges”. ABHIJNAN REJ. THE DIPLOMAT, 13 de marzo.
(2) “L’Indo-Pacifique, une alliance XXL pour contrer la Chine”. NATALIE GUIBERT y BRICE PEDROLETTI. LE MONDE, 13 de noviembre.
(3) Plus un pays est plus économique dependant de la Chine, plus est soumis à una sorte de loi du silence”. ALAIN FRACHON. LE MONDE, 3 de diciembre.
(4) “How to keep U.S.-Chinese tensions from sparking a war”. KEVIN RUDD. FOREIGN AFFAIRS, 3 de agosto.
(5) https://www.bbc.com/news/uk-56410532?xtor=AL-72-%5Bpartner%5D-%5Bgnl.newsletters%5D-%5Bheadline%5D-%5Bnews%5D-%5Bbizdev%5D-%5Bisapi%5D&xtor=ES-213-[BBC%20News%20Newsletter]-2021March16-[top+news+stories]
(6) “Quad Summit Will show if it’s just a talking shop”. SALVATORE BABONES. FOREIGN POLICY, 10 de marzo.
(7) “How Biden can make the Quad endure”. EVEN FEIGENBAUM Y JAMES SCHWEMLEIN. CARNEGIE, 11 de marzo.
(8) “America’s Indo-Pacifc folly. Adding new commitments in Asia only can invite disaster”. VAN JACKSON. FOREIGN AFFAIRS, 12 de marzo.
*(9) “Getting the Quad right is Biden’s most important job”. JAMES MATTIS, MICHAEL AUSLIN y JOSEPH FELTER. FOREIGN POLICY, 10 de marzo.

El indo-pacífico, polo geoestratégico del siglo XXI