lunes 21/6/21

Por qué este año electoral en Francia no tiene precedentes

Las próximas elecciones, presidenciales y legislativas de Francia prometen ser diferentes. Las elecciones presidenciales tendrán lugar el 23 de abril y el 7 de mayo, seguidas de cerca por las elecciones legislativas del 11 y el 18 de junio.

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Mapa que muestra al candidato que lideró la primer ronda de votaciones en las elecciones presidenciales de Francia de 2012 en Francia Metropolitana, Metropolitan France, departamentos y territorios de Ultramar, y votos emitidos por personas con nacionalidad francesa que viven en el extranjero. François Hollande –> rosa. Marine Le Pen –> gris. Nicolas Sarkozy –> azul. Vía BigonL en wkipedia CC-BY-30.


Por primera vez bajo el actual sistema de gobierno republicano de Francia, establecido en 1958, el presidente que termina el mandato, François Hollande, ha optado por no presentarse a la reelección. No obstante, hay otras tres razones –tanto nacionales como internacionales– que le dan una particular nota de incertidumbre a esta campaña.

1. A los partidos tradicionales les han ganado terreno los partidos nuevos

En 2012, los tradicionales partidos políticos de Francia, el Partido Socialista y el Partido Republicano, se aseguraron las primeras plazas en todos los departamentos en la primera ronda de votaciones. Ese no será el caso este año: los candidatos de estos partidos son terceros o cuartos en las últimas encuestas, muy por detrás de Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional, Emmanuel Macron [candidato independiente], y el candidato del movimiento En Marche (En Marcha).

François Fillon, el candidato republicano, está inmerso en problemas legales relacionados con el escándalo del falso trabajo de su esposa. Benoît Hamon, candidato del Partido Socialista, está ahora estancado en el 16% de los votos previstos en las encuestas, después de su victoria en las elecciones primarias de la izquierda.

Esta tendencia confirma una desafiante actitud contra los políticos de siempre, y el deseo por un cambio significativo. Jean-Philippe Dubrulle está a cargo del departamento de opinión y estrategia del Instituto Francés de Opinión Pública. Explica por qué estas elecciones son diferentes:

Hoy día, somos testigos de dos tendencias contradictorias: Por un lado, hay una disminución en la participación (o al menos falta de interés), y por otro hay más ofertas en el espectro político. La falta de interés se justificaba antes con el hecho de que le gente tenía la impresión de que nadie representaba sus ideas. Era un caso de un candidato de extrema izquierda o de extrema derecha, y eso era todo. Ahora hay mucha más variedad de elección, con pronunciadas divisiones tanto en la izquierda como en la derecha que ha resultado en dos campos extremadamente distintos. Incluso si el pueblo francés sabe qué candidatos compiten, la batalla aún no está ganada. Puede pasar cualquier cosa. Hay un claro rechazo hacia los candidatos del pasado. ¿Llevará todo esto a un agudo incremento de participación, o a un descenso? Es muy pronto para decirlo.

2. La atracción del creciente populismo en las democracias occidentales

La victoria de Trump en Estados Unidos, el Brexit en Gran Bretaña, la extrema derecha en Hungría y un aumento general de los partidos populistas en Europa son los signos más claros de que muchos países están rechazando la globalización, y se están aislando cada vez más. Olivier Costa, director de investigación en el CNRS (Centro Nacional para la Investigación Científica), y para Science Po University (Universidad de Ciencias Políticas) en Bordeaux, explora aun más el común denominador de estas tendencias en las democracias occidentales:

La gente siente que el futuro es sombrío y que las antiguas recetas de los partidos establecidos no funcionan. Por eso, muchos están tentados a explorar los recién llegados a la escena política, pues ofrecen soluciones frescas. Sus tácticas pueden ser a veces poco fiables, pero a la gente no le importa. Luego están quienes creen en lo que los recién llegados proponen, que se dicen que todavía no se ha intentado, y también están los que están centrados en protestar, que se sienten abatidos con respecto a los partidos ya establecidos. Además, este éxito se da gracias a que los partidos tradicionales no están ofreciendo ninguna alternativa propia.

3. Los escándalos que rodean a los candidatos

Después de varias semanas de escrutinio, ninguno de los favoritos ha conseguido destacarse del resto. Marine Le Pen lidera las encuestas pero también se está encontrando con problemas legales, en particular las investigaciones centradas en los trabajos falsos de varios ayudantes de parlamentarios europeos, la financiación de su campaña electoral en las elecciones presidenciales y legislativas de 2012 con dinero ruso, y también la revocación de su inmunidad con el Parlamento Europeo por “compartir imágenes violentas”. Las amenazas de acciones legales le pesaron mucho a Fillon, y han sido diseccionadas en los medios, al igual que sus olvidadas promesas de renunciar si se le investigaba de forma oficial.

Fillion debería implementar su primera promesa: “Renunciaré a ser candidato si me investigan”.

Emmanuel Macron sigue siendo un desconocido, y no goza del apoyo ni la estructura de un partido político tradicional. Benoît Hamon está luchando para reunir fuerzas de izquierdas y, además, ha heredado las cargas que deja el presidente más impopular de la historia de la Quinta República.

Estos factores combinados dicen que estas elecciones serán de las más inciertas de las últimas décadas y que no importa quién llega primero, la tarea de gobernar un país cada vez más dividido será un arduo desafío que enfrentar.

Artículo de Rakotomalala traducido por Andrea García para el portal Global Voices.

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