lunes 12/4/21

Existe la base técnico-material para la mundialización

El proceso de mundialización económica se asienta sobre bases estructurales: mundialización de la propiedad, del proceso productivo, de la división del trabajo y de la salarización. Pero ello no basta.(Segunda tesis José María Vidal Villa)

Es preciso también que se produzcan los pertinentes cambios en la superestructura del sistema, en los Estados sobre todo; asimismo, es necesario que exista un soporte físico, material, sobre el cual desarrollarse. Es decir, hace falta que exista la infraestructura que permita la mundialización.

Esta infraestructura ya existe. La tecnología moderna es el soporte del proceso de mundialización y sin ella no sería posible. Las características más destacadas de esta tecnología son las siguientes:

-Producción en masa a ritmos cada vez más acelerados.

-Segmentación de procesos productivos, lo cual permite su internacionalización.

-Control de los procesos a distancia: producción, compras, ventas, financiación, etc.

-Rapidez y eficiencia en el transporte de grandes masas y volúmenes de mercancías.

-Homogeneización de productos, de hábitos de consumo, de sistemas de ventas, de sistemas de financiación, etc.

Este conjunto de capacidades y posibilidades caracteriza el actual grado de desarrollo de las fuerzas productivas cuyo rasgo principal es que se ha vencido, económicamente hablando, la resistencia que la distancia oponía a la generalización de los procesos económicos capitalistas. La homogeneización de hábitos de consumo, la estandarización de la producción industrial, la creciente similitud en la forma de cultivo de la tierra (con uso creciente de productos industriales: abonos, pesticidas, etc.) favorecen la mundialización.

Otro aspecto de la moderna tecnología es el importante incremento de productividad. La utilización de la robótica, la informática y la automatización ha permitido elevar considerablemente la productividad del trabajo y da lugar a profundos cambios en la organización de la producción, lo cual permite, entre otras cosas, la segmentación del proceso productivo y su realización en lugares distantes.

Ello permite aprovechar las ventajas comparativas de las diferentes posibles localizaciones para las actividades empresariales: bajos salarios, proximidad de las materias premias, legislación favorable (zonas francas), etc.

Por consiguiente, existen las condiciones materiales que permiten producir en gran escala en uno o varios países y vender en otros

Al propio tiempo, los modernos sistemas de transportes y comunicaciones permiten el control a distancia rápido y eficaz, tanto de los procesos productivos como de la comercialización. En nuestros días, las decisiones de producción, de compra, de venta, etc. no se adoptan en el ámbito de un Estado “nacional” sino que abarcan el conjunto del mundo.

La competencia interempresarial no se diluícida ya en el mercado interior sino, cada vez más, en el mercado mundial. La tecnología se homogeneiza y permite buscar factores que minimicen costes. A igual tecnología, es más rentable producir, por ejemplo, en países con bajos costes salariales.

Ello da lugar a que mercancías producidas por ejemplo en Corea del Sur, Taiwan o la India, a igual tecnología y calidad, sean más baratas en los mercados de Europa o EE.UU. que las producidas en los propios Estados Unidos o Europa. Por consiguiente, la tecnología actual está en condiciones de ser un eficaz soporte de la mundialización económica.

Existe la base técnico-material para la mundialización
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