viernes 25/6/21
CONVENIO FOMENTO, CAM, AYUNTAMIENTO Y DUCH

La Operación Chamartín sería "el triunfo de los poderes financieros e inmobiliarios"

No ha pasado ni siquiera una semana de la constitución del nuevo Ayuntamiento para desencadenar una ofensiva descarada y promover múltiples maniobras de presión sobre la nueva corporación.

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Se había llegado a un punto cero que permitía reconsiderar desde sus orígenes la gran operación financiero-inmobiliaria, que no una intervención urbanística encuadrada en un proyecto de ciudad. Pura especulación en el sentido con que define esta palabra la RAE

El gran coro que cantaba el triunfo de la Operación Chamartín-Distrito Norte Castellana tras la firma del convenio entre Ministerio de Fomento, CAM, Ayuntamiento y DUCH (empresa urbanizadora participada por BBVA -75%- y la Constructora San José -25%-), parecía haberse ahogado en sollozos, frustrada toda su eficacia tras el fallido Pleno previsto para el 21 de mayo (tres días antes de las elecciones autonómicas y municipales) abortado por razones jurídico-administrativas y soterradas batallas de poder dentro de la familia Popular. Se había llegado a un punto cero que permitía reconsiderar desde sus orígenes la gran operación financiero-inmobiliaria, que no una intervención urbanística encuadrada en un proyecto de ciudad. Pura especulación en el sentido con que define esta palabra la RAE: “Efectuar operaciones comerciales o financieras con la esperanza de obtener beneficios aprovechando las variaciones de los precios o los cambios”. En este caso, basta con asentar en la contabilidad de los operadores privados el dominio de más de tres millones de metros cuadrados, con aprovechamientos garantizados por los poderes públicos, y esperar que vayan cayendo en sus arcas millones de euros a lo largo de los veinte años previstos para la ejecución de este nuevo desarrollo. Sin duda un buen negocio… para banqueros, promotores y constructores y una costosa hipoteca para Madrid.

Pero un bocado tan apetitoso no podía escabullirse de las manos del gran financiero de la operación, el BBVA y su socio menor, Constructora San José.

No ha pasado ni siquiera una semana de la constitución del nuevo Ayuntamiento para desencadenar una ofensiva descarada y promover múltiples maniobras de presión sobre la nueva corporación y, especialmente, sobre la alcaldesa Manuela Carmena.

Un espectáculo vergonzoso, exhibición de una prepotencia propia de los que han estado acostumbrados durante estos veintitantos años de dominio del Partido Popular a decidir qué, dónde, cómo y para quién (para ellos) se construye la ciudad

Una ofensiva para la que se han movilizado las fuerzas empresariales vinculadas con la promoción y la construcción inmobiliaria, asistidas por informes de expertos pagados por las mismas empresas, las instituciones financieras, las consultoras y asesorías del sector e, incluso, por el cínico y vergonzoso discurso de algún urbanista de prestigio doblegado a los intereses financieros en lugar de ejercer la labor crítica a la que su disciplina le obliga.

Una ofensiva descarada, desmadrada y apoyada por los medios de comunicación. Unos, con entusiasmo por coincidir ideológicamente con los poderes políticos y económicos que impulsan y defienden esta operación y de los que dependen económicamente. Otros, por desidia intelectual, repitiendo de forma acrítica los cantos a la modernidad y los ingentes beneficios que la Operación Chamartín supondrá para Madrid. En general, unos cantos triunfalistas ajenos a cualquier rigor intelectual, a cualquier reflexión crítica de unos profesionales independientes. Cantos encabezados por Francisco González, presidente del BBVA, que actúa no solo como director del coro sino como vate profético dispuesto a volcar en este trozo de ciudad sus arcas llenas de oro en beneficio de Madrid, aunque con ello se arruine el propio banco.

Un espectáculo vergonzoso, exhibición de una prepotencia propia de los que han estado acostumbrados durante estos veintitantos años de dominio del Partido Popular a decidir qué, dónde, cómo y para quién (para ellos) se construye la ciudad.

Frente a tan grosera actitud los ciudadanos debemos decir NO. Yo, al menos, siguiendo el canto de mi paisano Raimon, digo NO. Un NO como un último refugio de mi dignidad profesional y, sobre todo, como ciudadano.

Controlen sus ansias banqueros y Ministerio y respeten las reglas del juego democrático esperando educadamente que los nuevos munícipes, con su alcaldesa a la cabeza, se asienten en el Ayuntamiento y repiensen la ciudad desde unos nuevos valores ideológicos, una nueva cultura urbana, unos nuevos modos en la toma de decisiones. Desde una decencia recuperada.

Por una vez, agachen su prepotente cabeza y esperen a ser convocados para discutir sus propuestas, sus apetencias, encuadrándolas en el bien colectivo de la ciudad.

A título estrictamente personal, basado en mi capacidad profesional, mi larga experiencia en el planeamiento urbano y la gestión de esta misma ciudad, todo ello inmerso en una ideología, en una cultura de izquierdas que cultivo con la voluntad de ser cada vez más radical (¡sí, radical!), afirmo la maldad intrínseca de la Operación Chamartín, frente a la que no cabe negociar mejoras con someros maquillajes, con pequeñas concesiones por parte de los poderes económicos y tristes triunfos de los poderes públicos. Solo cabe borrar lo hasta hoy escrito y dibujado y abrir una reflexión basada en un entendimiento de cuáles son los problemas y necesidades reales y cuáles las auténticas oportunidades de Madrid, para llegar, si es posible, a un proyecto de ciudad más igualitaria y solidaria social y territorialmente.

Añado una razón más para sostener lo que aquí escribo. He votado con entusiasmo y esperanza la candidatura Ahora Madrid, condensada en la figura de Manuela Carmena. Sentiría una dolorosa frustración si esta primera confrontación sobre dónde, qué y para quién hay que construir la ciudad se resolviera en una transacción vergonzosa que, en definitiva, sería el triunfo de los poderes financieros e inmobiliarios, apadrinados por los poderes políticos dominantes hasta hoy. En todo caso, seguiría batallando intelectualmente y apoyando como ciudadano al nuevo ayuntamiento de Madrid. 


 Eduardo Mangada | Arquitecto y miembro del Club de Debates Urbanos. 


• Chamartín, a la sombra de KIO. El País 05/11/1993
• Aire para la burbuja. Arquitectura Viva, núm. 172 (marzo 2015)

La Operación Chamartín sería "el triunfo de los poderes financieros e inmobiliarios"
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