jueves 17/6/21

La reforma fiscal que Rajoy no hará

Por Manuel Lago | Reformar el sistema tributario español es una necesidad urgente, porque recauda poco y mal.

hacienda

Reformar el sistema tributario español es una necesidad urgente, porque recauda poco y mal. Esto es, adolece de suficiencia y de equidad, las dos características básicas que definen un sistema eficiente. Poco, porque los ingresos tributarios en España están entre los más bajos de la Zona Euro. Mal, porque la carga fiscal está repartida de forma muy desequilibrada y son las espaldas de los asalariados las que soportan el mayor peso.

En España los ingresos fiscales equivalen al 32,5% del PIB mientras que en la zona euro se sitúan, de media, en el 40,5%, según se puede consultar en Eurostat. Una diferencia que es mucho mayor si la comparación se realiza con los países más desarrollados. Esto significa que aquí, el estado recauda 8 puntos de PIB menos que la media europea. Y eso son 85.000 millones de euros menos cada año, una enorme diferencia que nos permitiría tener unas prestaciones sociales propias de un estado del bienestar desarrollado y, además, no tener déficit público.

Pocos ingresos y mal repartidos, porque en España, la participación de los asalariados en el reparto de la renta nacional es del 50% y sin embargo soportan más del 80% de la carga fiscal. Las rentas salariales son el origen del 90% de la recaudación del IRPF, que es, en realidad, un impuesto sobre los trabajadores asalariados. Pero como además los asalariados destinan la mayor parte de su renta al consumo, y no al ahorro, son también los mayores paganos del IVA y de los impuestos especiales.

Por su parte el Impuesto de Sociedades cada año que pasa tiene una recaudación menor y como además otros impuestos que gravaban la riqueza y el patrimonio han desaparecido, el resultado es que las rentas de la propiedad y los beneficios empresariales apenas tributan. Aunque resulte difícil de creer, el tipo efectivo en 2012 sobre los beneficios declarados de las grandes empresas que consolidan cuentas fue de tan solo el 3,5%.

La desfiscalización de las rentas de capital, la elusión, la ingeniería fiscal de los que más tienen y el fraude generalizado en lo que no son salarios y pensiones, está detrás de muchos de los problemas de nuestro sistema.

Dos datos para terminar de enfadarnos. En 2010, la renta media declarada por los asalariados fue de 19.265 euros mientras que las obtenidas en actividades económicas – empresarios, profesionales…– fueron, de media, 8.137 euros. Sí, lo ha entendido bien: los asalariados declaran ganar el doble que sus empresarios o que sus dentistas.

Declaran más y tributan muchísimo más, porque según el nivel de ingresos las rentas del trabajo pueden llegar a tributar a un tipo impositivo que duplica el de las rentas del capital. Una situación denunciada como absurda por Warren Buffett, un financiero multimillonario de EE.UU, que no se recata en denunciar la falta de equidad de un sistema en el que el salario de su  secretaria tributa a un tipo impositivo que es el doble de lo que el paga por su renta, obtenida como propietario del fondo de inversión Berkshire Hathaway.

Un escándalo, un expolio fiscal allí y… en España, porque aquí sucede lo mismo: una persona con un mismo nivel de ingresos puede llegar a pagar el doble si los obtiene con un salario que otra que los consigue cobrando dividendos de acciones, plusvalías o intereses. Puesto en cifras, en España el tipo marginal  del IRPF, para una renta salarial, puede llegar hasta el 56%, mientras que esa misma cifra, pero obtenida como renta de capital, tributaria como máximo el 27%.

Sin embargo, me temo, que la reforma fiscal que prepara Rajoy no tendrá entre sus prioridades acabar con este escándalo.

La reforma fiscal que Rajoy no hará
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